19 octubre 2016
Te cuento…
Murcia, miércoles, las once, en mi escritorio. Los miércoles llevo a mamá en el coche a Moratalla.
-Sujeto: los miércoles…
-No, Pedro, el sujeto es “yo” -¿quién lleva a mamá?; “los miércoles” es complemento circunstancial de tiempo, en ablativo. ¿Es hoy tu santo?
-Pues no, que hoy celebra su santo otro santo celestial. Se llama Pedro también, pero es de Alcántara. Como hay más santos que días tiene el año, se reparten como pueden.
Pedro de Alcántara vivió de 1499 a 1562. Fue franciscano, amigo de otros santos como Francisco de Borja y Teresa de Jesús. Tuvo, como Santa Teresa, fenómenos místicos: arrobamientos, visiones divinas, éxtasis, y hasta comidas servidas por el Señor.
Mi Santo es el 29 de junio, por San Pedro, primer Papa, a quien dijo Jesús: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Te cuento: Cuando llegaron Jesús y sus discípulos a la región de Cesarea de Filipo, les preguntó Jesús: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Y ellos contestaron: “Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías, otros que un profeta”. Y Jesús les preguntó entonces: “Y vosotros, ¿quién dice que soy yo?”. Pedro tomó la palabra y contestó: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”. Jesús le respondió: “¡Dichoso tú, porque eso no te lo ha revelado nadie sino mi Padre. Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo”. Mi santo, por tanto, es por Pedro, el primero de los santos en la corte celestial.
-Tampoco te pases, Pedro, que lo de primeros y segundos se queda para nosotros; lo que ocurra luego no lo sabemos. Aunque bien es verdad que dijo Jesús con una parábola: “Los primeros serán los últimos y los últimos los primeros”.
-¿Qué quiso decir?
-Escucha la parábola: Cuenta San Mateo en su Evangelio, Capítulo 20, versículos 1 al 16, que dijo Jesús a sus discípulos: “El reino de los cielos es semejante a un amo que salió muy temprano a buscar obreros para trabajar. Convino con darles un denario al día y los mandó a su viña. Salió luego por la tarde y encontró a otros que estaban parados y les dijo: “¿Cómo estáis aquí sin hacer nada?”. Y ellos le dijeron: “Porque nadie nos ha contratado”. “Pues id también vosotros a mi viña”.
A la hora de pagar dijo el amo a su administrador: “Llama a los obreros y dales un denario a cada uno”.
Los primeros protestaron: “Estos han trabajado solo una hora y han cobrado como nosotros”. Y el amo respondió: “Amigos, ¿por qué os quejáis?, no os hago agravio: ¿No habéis convenido conmigo en un denario? Tomad lo vuestro y marchad. ¿No puedo hacer lo que quiera con mis bienes? ¿Vais a ver mal que yo sea bueno? “Los últimos son los primeros y los primeros los últimos, que son muchos los llamados y pocos los escogidos”.
Francisco Tomás Ortuño
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