8 octubre 2016
Te cuento…
Murcia, sábado, las once.
-“Prever” es un verbo que muchos confunden con “proveer”, Eulogio, como ocurre con otros verbos como “competir” y “competer” –le compite a Juan aclararlo-. Y, sin embargo, no tienen nada en común. “Prever” es ver con antelación, y “proveer” es suministrar, abastecer, proporcionar algo. Pues los hay que confunden tiempos y modos: igual dicen “proveyó” por “previó” que “ha previsto” por “ha provisto”. Y no digamos de la duplicidad de la e en el verbo prever –preveer-, influenciada por el segundo proveer.
“Prever” es arriesgado, Julián. En sentido estricto, nadie ve con certeza lo que no ha llegado. Igual lo estás diciendo y no lo acabas por infarto o terremoto. ¿Qué ha ocurrido en Haití, la isla caribeña? Más de ochocientos muertos en segundos por un huracán infame.
Con todo, me voy a aventurar a contarte o prever, Eulogio, lo que haré en las próximas veinticuatro horas: Comeremos en Murcia y nos iremos a Santana. Allí irán llegando los hijos con sus familias respectivas. Vamos a celebrar la fiesta de San Francisco.
Mañana iremos a la iglesia de Santiago. Tras la Misa, la prima Leo enseñará el Coro a mis nietos. Leo se quedó “para vestir santos” y para enseñar la iglesia a los curiosos. “Leo, ¿quieres acompañar a mis nietos que vean el Coro?”. Y Leo le pide la llave al párroco y les enseña el Coro.
Luego iremos a comer al restaurante “Coimbra” los más de veinte que somos sin pasar de los hijos y nietos. Mi mujer gozará lo suyo como gallina con sus polluelos aquí y allá. El abuelo repartirá unos sobres “Para ayudas de libros” como ha prometido. Y sobre las cuatro iremos a La Raja.
-¿Has dicho a La Raja, Julián? ¿Qué se os ha perdido allí?
-Es un sueño de la abuela Pascuala: quiere volver con sus nietos a la pedanía donde fue ella de pequeña. En la iglesia se guarda un Sagrario que hizo su padre en la carpintería.
-¿Ah, sí? Pues veo bien que quiera volver con los nietos.
-Cuenta mi mujer que lo llevaron un día lluvioso y los acompañaba don Juan Paco el cura. Ella iba montada en las aguaderas de un burro por una rambla.
Será una visita rápida a la Casa Grande, donde viven aún familiares del que era entonces Alcalde y que siempre se ha conocido por “el tío Pascual, el de La Raja”. Y luego, cada mochuelo a su olivo: los hijos a Murcia y nosotros a Santana de nuevo.
-¿Cómo es el Presente de Indicativo del verbo prever?
-Yo preveo, tú prevés, él prevé…
-¿Y del verbo proveer?
-Yo proveo, tú provees, el provee…
-Vale, que todo os salga como lo prevés ahora.
Francisco Tomás Ortuño
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