lunes, 3 de octubre de 2016

Poesías rescatadas.

2 octubre 2016

Te cuento…
            Murcia, las nueve. Pues voy a descansar de Política, Crescencio, bastante tenemos con la que nos ofrece la televisión. Hoy le toca a la Poesía. Tengo un libro cuyo título explica bien su contenido: “Poesías rescatadas”. Contiene trescientas que encontré aquí y allá, entre papeles y libros, cuando no esperaba verlas. Como la parábola del hijo pródigo.

            Fueron partos para mí. “Qué emoción sentía al alumbrarlas! ¡Qué alegría! Era apasionante ver que algo se removía dentro de mí y después lo veía fuera.  Hubo épocas de mi vida en las que fui más prolífico que en otras. Por los veinte años, la fábrica se preparó y el horno dio sus frutos:

Tus ojos
Tus ojos, tu sonrisa,
de mí, a todas horas,
flotan en pos;
como dulce caricia,
de pétalos de rosa,
los siento yo.

Sola
Sola, como una rosa
Al soplo de los vientos recogida,
Muy dentro de mi vida,
Conmigo siempre estás.
Te llevo como avaro
Que guarda su tesoro,
Escondida; y a solas
Te beso y te acaricio.
Si alguna vez te fueras,
Si en mí no te encontrara,
Como una flor que no se riega,
Mi vida al punto se apagara.

En otro tiempo más sosegado, pensé en la Escuela que me ocupaba, y nacieron otras. Y luego otras como esta;

A mi mujer  -soneto-

¡Qué grato que es vivir con una santa!
Tan solo tú, varón afortunado,
Que, como yo, la tienes a tu lado,
Sabes lo que es gozar de dicha tanta.

Que te duele la tripa o la garganta,
Pendiente está de ti, pierde cuidado,
Que a hacerte la infusión, con sumo agrado,
Aunque sea medianoche, se levanta.

Antes que salga el sol ya está dispuesta
A preparar lo justo y necesario
Para que sea tu casa una gran fiesta.

Y no es esclavitud, es… lo ordinario
De la vida, que hace sin protesta
Por Dios, de modo alegre y voluntario.

                                               Francisco Tomás Ortuño

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