6 octubre 2016
Murcia, las doce, en mi cuchitril. El Papa Francisco me saluda sonriente, con el dedo pulgar levantado. “Siempre positivo”, parece decirme. Hubo un entrenador de fútbol que decía lo mismo: “Siempre positivo, nunca negativo”. No recuerdo cómo se llamaba. Quizás Bangal o algo así. Expresiones felices que pasan a la historia. Es como ahora otro del Atlético de Madrid: “De uno en uno”.
-¿Cómo van a jugar tus jugadores contra el Barça el mes que viene? -le preguntan los periodistas.
-Primero nos ocupamos del partido del domingo que viene; del Barça cuando llegue; de uno en uno -responde.
Y veo que en las tertulias, metidos en Política, saltan algunos contertulios: “Como dice Simeone, de uno en uno, cada cosa en su tiempo”. ¿Quién le iba a decir a este hombre que se iba a hacer famoso por una expresión afortunada? Sócrates dijo: “Solo sé que no sé nada” y el aforismo saltó fronteras. Fray Luis de León, con su “Decíamos ayer”, lo mismo.
Seguro que no pensó ninguno de ellos que siglos después repetirían su frase, y su nombre pegado a la misma, como egregios inventores. Frases oportunas que se recuerdan luego en ocasiones por motivos diferentes. “El hombre es él y su circunstancia”, dijo Ortega, y ahí se quedó para citarse en libros y otros medios variopintos.
-Así que, Papa Francisco, a ver qué dices en tus discursos y homilías que podamos repetir: “Como dice el Papa Francisco…”. Que enseñando tanto y en tantos lugares, igual no hay luego una frase que te recuerde. Diremos entonces que no es justo que a Simeone se le recuerde por haber dicho “De uno en uno”, a Bangal por decir”Siempre positivo”; a Arquímedes por gritar “¡Eureka!”, y tú te quedes sin souvenir.
-En la Historia, a veces, se cambian estas “salidas” o apotegmas por otras que no existieron. Alguien dijo de Nerón, emperador romano: “Mira Nero de Tarpeya a Roma como se ardía. Y luego se cambió por: “Marinero de Tarpeya…”. El caso es decir, como en las tertulias que televisan, por no estar callados, que para eso les pagan. Yo por las noches digo a mi mujer: “Me voy al circo” y enciendo la tele.
-Sí, un circo parecen algunos programas de la televisión.
-Antes de cerrar mi Program, ¿es verdad que te van a conceder el Premio Nobel de la Paz, Papa Francisco?
-Si así fuera, mi premio, hasta donde alcanzara, lo dedicaría a remediar el hambre en el mundo.
Francisco Tomás Ortuño
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