martes, 25 de octubre de 2016

La lógica del oído.

24 octubre 2016

Te cuento…
Murcia, las once y media, en mi escritorio. No hablaré del tiempo, que está muy definido: un día con otro, lo mismo; para ir a una terraza a tomar el aperitivo.
En Murcia abundan las terrazas. Y no digamos donde hay espacios amplios para poner mesas, como es la Plaza de las Flores o la de Santa Catalina. Los que cruzan por allí a Platería se las ven y se las desean.
O por el Malecón. Ayer, mi hija, mi mujer y un servidor, sobre la una, fuimos a pasear allí. Mamá y yo nos quedamos en los aparatos de gimnasia. Mi hija siguió su paseo por el Colegio de los Maristas hasta la estatua. A la vuelta, otra vez juntos, fuimos al Baobab. ¡Qué lugar tan delicioso! En una mesa tomamos  unos refrescos hasta volver a casa.
Por los ruidos que me llegan de la calle, ¿podría saber que es lunes? ¿Se habrá hecho la prueba? Sería curioso. Escuchando sonidos saber el día de la semana. La lógica del oído. ¿Es lunes, es domingo, es viernes? No son iguales los sonidos de un lunes que los de un sábado. Sensaciones auditivas.
Como adivinar el día que es oyendo la radio. Los locutores hablan de otra forma. A veces se les escapa: “¡Ánimo que ya es viernes!”. Se les ve más contentos. Los comienzos de semana los mismos locutores están más sombríos, más apagados. Es lo que ya sabemos: el trabajo como yugo; las vacaciones como liberación.
Lástima  que el jubilado, cuando podía disfrutar no sienta ganas de hacerlo ni fuerzas para correr. La Naturaleza en ese sentido es cruel: “Trabaja, que luego te desquitarás”. Y luego ves que te ha engañado.

                                   Francisco Tomás Ortuño

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