14 octubre 2016
Te cuento… A mi buen amigo Luis Ortiz Barnés
Murcia, las diez, en mi camarín. Mi amigo Luis Ortiz me trajo ayer dos invitaciones para asistir a la Conferencia que dará la escritora María Puertas en “Espaciocaixa” el 25 de este mes. Versará sobre “Cómo se hace una novela”.
A mí, particularmente, me interesa el tema: lo que diga una escritora consagrada de cómo escribe una novela me debe incumbir. Cada escritor tendrá su “modus operandi” para confeccionar las suyas.
Primero de todo será saber de qué quiere escribir, tener una idea previa que puede surgirle del exterior –por lo que ve u oye- o del interior –un chispazo, una luz que aparece y ve, se hace amigo y ya no puede separarse de ella; la va alimentando y vistiendo, hasta arrojarla fuera en un libro.
Grosso modo, debe ser así. Yo llevo escritos más de cuarenta libros y han nacido de mis ratos diarios de escribir en un cuaderno lo que siento en mí o veo cerca; luego pasando lo escrito al ordenador –antes era a la máquina de escribir- y, por fin, llevando a la imprenta un “chisme” que llaman “pendrai”, que contiene, misteriosamente para mí, unos trescientos folios para que nazca una criatura.
Hace unos años, en el Club Azarbe de Murcia, pensé en lo que va a hacer María Dueñas. “Cómo nace un libro”, creo que fue el título de mi Conferencia. Comenté el parto que recordaba de algunos míos.
Uno recuerdo que era “Gramática fácil”, con el que quería enseñar de forma fácil y amena la Gramática, que tanto se resistía a los alumnos; sobre todo analizar sintácticamente oraciones compuestas.
Otro fue “Ortografía”: pensé en un Campeonato donde las faltas ortográficas de mis Dictados fueran goles.
Mi Tesis doctoral sobre “Didáctica del Quijote”, me dio para tres libros más: uno para niños, otro para escolares y para adultos otro.
Las novelas de María Dueñas, como del académico Arturo Reverte con su “Alatriste”, han saltado a la fama y se leen mucho, pero creo que muchísimos como ellos escriben historias que les nacen en su cabeza. Ya dijo Dios: “Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra” y ¿quién más artista que el Creador del universo? El hombre es un remedo divino que inventa humanamente.
En cuanto a las fuentes, ¿dónde no hay una novela escondida para crear si hay un artista que la rescata? En todas las personas hay “enredos” que sacar. Es cuestión de mirar con atención y contar lo que se ve o sugiere.
-¡Cuántas novelas podían escribirse con lo que vemos hoy en Política! Cualquier observador ve, como don Quijote, gigantes en molinos de viento y castillos en simples posadas.
Francisco Tomás Ortuño
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