martes, 11 de octubre de 2016

El sagrario de La Raja.

EL SAGRARIO DE LA RAJA (poesía de la abuela Pascuala)

Borriquillo, borriquillo,
Cómo recuerdo tu marcha
En tu lomo; en aguaderas
Forradas de tela parda
 llegamos a aquella ermita
de los campos de la Raja.
Con gran emoción recuerdo,
Aunque yo era una zagala,
Cuándo se llevó el Sagrario
Que mi padre fabricara.
Una casita pequeña,
Como de niña soñara,
Con una puerta y con llave,
Y un tesoro que guardaba:
Como el cofre de mi infancia
-Que yo guardaba tesoros:
Dos reales y una estampa-.
Moldurada en purpurina,
Su puertecica arqueada,
Y un Cáliz labrado en ella
Como de artista tallada.
Y el tío Pascual, el pedáneo,
Llevó a cabo tal hazaña,
que quiso rematar la ermita
Con gran fiesta vecindaria:
Solemne Misa cantar 
Y bailar las enredadas.
Borriquillo silencioso,
Parecía que rezabas
Como queriendo saber
Lo que a lomos tú llevabas;
Pausado y solemne el paso,
Tu color era de plata,
Tu piel áspera y pinchosa,
Tus patas huesudas, flacas...
Y así cruzamos la sierra,


La Pila vestía de gala
Con la belleza salvaje
De su pinar y cañadas;
Cantaban las avecillas, 
Sinfonías de montaña,
Y a tu paso reverente
Melodías se formaban.
Pedregosas sendas
Y al cruzar la rambla
El agua corría cantarina,
Risueña, clara...
Sentimientos niños
Que en mí se colaban.
Y cruzando tierras 
resecas y áridas
de un campo sediento,
de nubes escasas, 
llegamos al sitio.
Nuestro andar jubiloso 
Ya por fin se acababa
Y a los pies del Carmen,
La patrona Santa,
Quedó colocado
El Sagrario, sencillo,
Que hiciera mi padre 
de madera dorada.   

Pascualina

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