lunes, 31 de octubre de 2016

Acueducto.

28 octubre 2016

Te cuento

Santana de mis amores, la una del mediodía, en la jaula. Llegamos del pueblo. Como estamos en vísperas de un puente, la gente se prepara con compras superlativas.
-¿No forma parte del acueducto este sábado?
-Así es, Casiano, pero se reparten en las salidas. Unos ayer, otros hoy, y algunos que no salen. Francis ha llamado desde Águilas para decir que se queda en casa. Le he alabado el gusto, que la carretera es peligrosa, y más cuando todos a una, como los de Fuenteovejuna, cambian de domicilio.
-¿Y a dónde van si no van a la playa a bañarse?
-Hay mucho por ver fuera del mar, Casiano. Hoy con aviones o barcos cuatro días dan para mucho. Hasta se puede salir al extranjero y visitar Italia, Grecia o Moscú.
-Tampoco te pases, que así no verán más que nubes o costas.
-Tú vas a la Oficina que organiza los viajes y le dices lo que te gustaría ver y el tiempo de que dispones y te organizan un viaje a la carta. ¿No hay restaurantes que en un pispás te preparan una comida para treinta comensales? Pues aquí lo mismo: “Quiero ver la Biblioteca Nacional de Singapur; mañana las Cataratas del Niágara, en Canadá; pasado, el lago Titicaca, en los Andes, y a la vuelta pasar por Tenerife, a que mis hijos pisen el Teide”. Y te dicen: “En media hora está su avión preparado”.

                                               Francisco Tomás Ortuño


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