martes, 1 de noviembre de 2016

Viajar.

29 octubre 2016

Te cuento…
                  
Jamás pensé que los viajes se vulgarizaran tanto. Es que se ha pasado del cero al infinito. A nosotros nos gustaba viajar y nos quedábamos con las ganas. Algunas veces, ya lo habré dicho, pensaba que sería bueno visitar otros lugares, que los jóvenes deberían viajar más. Y ahora, aquellas ideas mías se han quedado cortas, cortísimas, en nada: “Vamos a dormir tres noches en la Sierra”, “Voy a pasar unos días con mi amiga en Huelva”, “Mañana salimos para Galicia”… Oye, es que dicen a Galicia como si dijeran a Molina del Segura. A este paso, pronto dirán: “Voy a Roma para volver mañana”.

Si me oyeran los políticos se reirían. Los Ministros no dejan de viajar a los países más lejanos: Que si a Bruselas, que si a Japón, a Rusia o Nueva York, como si fuera a Espinardo. Margallo, Ministro de Exteriores, dirá a su familia: “Mañana como en Cuba con Castro, ceno en Washington con Obama y duermo en Rabat para volver temprano con vosotros”. No sabrá ya el pobre ni dónde se encuentra.
Ahora les diría: “Probad a descansar, a no viajar tanto. ¿Para qué se inventó el teléfono? Hombre, que una cosa es no salir y otra distinta no entrar”.
-Los españoles, Gregorio, no sabemos de términos medios: o no llegamos o nos pasamos. 

Francisco Tomás Ortuño


No hay comentarios:

Publicar un comentario