lunes, 21 de noviembre de 2016

Elección de carrera.

20 noviembre 2016

Te cuento…    A mi hijo Pascual Jesús

Murcia, domingo, las seis de la tarde. Hoy han comido con nosotros Pascual Jesús y su familia. Hemos alargado la sobremesa. Ahora en la casa quedamos mamá y un servidor. Dice mi hijo que mi nieto Gabriel se decide por Letras en sus estudios, que qué me parece a mí. Difícil respuesta por si la toma en cuenta mi nieto. Es tan personal el asunto que no me decido a aconsejarle.

Cuando mis hijos estaban en la edad que tiene mi nieto, pensaba yo mucho en lo que harían luego, pero me abstuve de aconsejarles. Uno hizo Económicas, otro Ingeniería de Caminos, otro Química, otro se decidió por la Música y mi hija por Pedagogía. Me alegro de haber permanecido al margen, de haber dejado a ellos la elección de su futuro.

La vida de uno, y en ella incluyo la profesión que va a tener, como la elección de pareja para casarse, es tan personal que pienso que Dios no permite injerencias. Su naturaleza lo va guiando por el camino que debe tomar. Se entiende que un cojo no va a competir en carreras de cien metros lisos ni un manco en halterofilia.

Lo que sí puedo decir a mi nieto -y a otros como mi nieto-, es que dediquen tiempo a su preparación personal -física, moral y mental-, y luego que sean responsables en la vida –que respondan de sus actos-. El mal anda suelto y puede presentarse cuando y donde menos se piense. Hay personas que caen fácilmente en trampas que le salen al paso y personas que luchan con valentía y arrojo.

En la elección de carrera, como en otras cuestiones de la persona, debemos guiarnos por la razón, y, una vez decididos, ser fiel hasta dejar la vida en el empeño.

Francisco Tomás Ortuño

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