domingo, 6 de noviembre de 2016

Se acentúa la vocal débil.

5 noviembre 2016

Te cuento…   A mis nietos y nietas

Murcia, las diez y media.
-¡Vaya hartazgo de números el de ayer, abuelo! –dice Gabriel.
-Y nos dejamos los cardinales –respondo yo-. Ya sé que sabéis contar hasta millones, pero no siempre reparáis en pequeños detalles cuando los escribís.
Por ejemplo, ¿habéis pensado que solo “uno” entre los dígitos tiene género? Un –apocopado- coche, una casa; pero dos coches, dos casas; tres mesas, tres libros, etc.
Y lo mismo donde entre el uno al final de cualquier cantidad a partir de veinte: veintiún lapiceros, veintiuna cajas; ciento un soldados, ciento una liebres; mil un árboles, mil una fichas…
Asimismo, tienen género los números que terminan en “cientos”: doscientos, doscientas; trescientos, trescientas; seiscientos hombres y seiscientas mujeres.
¿Os habéis fijado en que a partir de treinta todos los cardinales se escriben con dos o más palabras? Treinta y uno, treinta y dos, cuarenta y cinco, ciento cincuenta y siete, cinco mil novecientos treinta y dos, un millón –un apocopado-, diez millones, un trillón…
-No más números, abuelo, “porfa”. ¿Por qué no nos hablas de la tilde, que la llevo mañana? –dice Raquel.
-Vale: La tilde, o acento gráfico, se coloca sobre una vocal, indicando que la sílaba de la que dicha vocal forma parte, es tónica: melóncárcel, lido. Pero no todas las sílabas tónicas llevan tilde: libro o mesa no llevan tilde a pesar de tener cada palabra su sílaba tónica –li me-. Son las reglas de acentuación las que determinan si deben llevar o no tilde.
-Yo sé que las palabras agudas que acaban en vocal, n o s llevan tilde, como José, cartón o anís-.
-Muy bien, Isabel, ¿y las llanas?
-Al revés: las que no terminan en vocal, en n o en s, como útil, césped, López.
-Exacto, Jaime, ¿y las esdrújulas?
-Esas son las más fáciles –salta Pablo-. Todas llevan acento gráfico: gramática, bolígrafo, Málaga…
-Así es; pero hay otras reglas que debéis conocer. Por ejemplo: las palabras monosílabas, o que tienen una sílaba, como sal, mes, mar, con, no se acentúan, menos las que llevan tilde diacrítica.
-¿Y qué es tilde diacrítica, abuelo? –pregunta Laura riendo.
-Hay palabras de una sílaba que son iguales pero que significan cosas distintas, como el, de, si, cual y unas cuantas más. Para distinguirlas, una de ellas lleva tilde, que se llama diacrítica. Son palabras que no deberían acentuarse según las reglas generales de acentuación: dé este libro al hijo de mi vecino; él era siempre el primero, etc.
Otra regla: En los diptongos –vocal fuerte y débil-, se acentúa siempre la vocal débil de la sílaba tónica sea la palabra aguda, llana o esdrújula: María, Raúl, maíz, país, baúl, Caín, etc., etc.
-¿Lo dejamos ya por hoy, abuelo? –suplica Sofía.
-La última: Las palabras agudas  que acaban en dos consonantes, no se acentúan: confort, zigzags
-Mañana más, abuelo.

                                   Francisco Tomás Ortuño   

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