jueves, 24 de noviembre de 2016

Rita.

24 noviembre 2016
  
Te cuento…

Murcia, jueves, las diez y media. Ayer murió Rita Barberá, que fue alcaldesa de Valencia veinticuatro años. Dice un refrán que “el día de tu muerte es el día de tus alabanzas”. En esta mujer se da solo a medias: unos que sí, otros que no, como la Parrala. Como anduvo metida en Política, unos la suben a las nubes como mujer sublime, y otros la arrojan al precipicio como corrupta. El verdadero juicio lo habrá tenido en otra parte.
           
La sorpresa sí la ha dado a sus compañeros de viaje. Ha sido una muerte que nadie esperaba. Una bomba, una luz en la oscuridad. “¿Rita en los tribunales?”, “¿Qué ha declarado Rita?”, “Rita al Senado”, “Rita por aquí”, “Rita por allá”, y de pronto: “¡Rita ha muerto!”. “¿Cómo?”, “¿Qué dices?”.

Era una mujer que estaba en los corrillos. Todos querían saber en qué andaba metida; si el Juez la condenaría o no; si saldría libre de cargos… Y de pronto: “Ha muerto Rita Barberá! Un terremoto en la vida política nacional. Un sunami.

-¿De qué ha muerto Rita Barberá?
-Dicen que de un infarto. Ayer de la Ceca a la Meca y de pronto ¡zas! ha muerto en el hotel donde se alojaba en Madrid. Tan desprevenidos ha cogido a los militantes del Partido Popular como a los militantes de otros Partidos, que nadie había preparado unas palabras de condolencia que suelen decirse en estos casos para los familiares.

-¿Qué hacemos?, se dijeron en el Ayuntamiento de Valencia del que había sido tantos años alcaldesa. “De momento, Banderas a media asta y tres días de luto”, dijo el Secretario, como entendido en estas cuestiones.
-¿Qué procede?, se dijeron en la Ciudad de las Ciencias, de la que había sido promotora Rita Barberá desde su inicio.
-¿Qué corresponde hacer en la Fiesta Mayor Fallera, cuando tanto hizo Rita Barberá por que se conocieran las fallas fuera de España?
-“Sic transit gloria mundi”, dicen los que se cruzan sin más explicaciones, sabiendo a lo que se refieren.
Y es que Rita Barberá había conseguido últimamente ser una estrella en la vida del País.

-Una jugada del destino. ¿Te imaginas que Donald Trump, Presidente electo de los Estados Unidos, muriera hoy de un infarto? Cuando todas las naciones están pendientes de si va a cumplir o no lo que prometiera en la Campaña contra Hílary Clinton, que se oyera: “Donald Trump ha muerto de un infarto”. Pues algo parecido es lo de Rita. “¡No puede ser!”, exclamarían muchos. Y es que lo real coge a lo cotidiano de sorpresa, y tanto que pensamos que no puede ser. Son avisos del Cielo de que despertemos y salgamos de cálculos humanos en los que andamos tan metidos que olvidamos otras cosas de más enjundia.

Francisco Tomás Ortuño

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