miércoles, 30 de noviembre de 2016

Quijote.

29 noviembre 2016

Te cuento…
            Murcia, las doce, en la mesa circular, junto al piano. Por martes, me levanté muy temprano y fui a la piscina de Inacua. En el camino recordé aquellos versos que escribí un día:

Cuando voy a la piscina,
La luna me va siguiendo
Camina que te camina.

Se cree que me va engañando,
Me dice que va creciendo
Y yo sé que va menguando.

La luna me está mintiendo,
Me dice que está menguando
Y yo sé que está creciendo.

Le llevé un libro –Nuevo Quijote- a Bladimiro. Se lo había prometido. Hasta iba dedicado: “A mi amigo Bladimiro”. Me dijo que él tenía otro Quijote con ilustraciones de Mingote, y que necesitaba de un atril para apoyarlo en la mesa. Bladimiro es manchego, y por la Mancha se aprecia mucho el Quijote.
            “En un lugar de la Mancha…”. Según Clemencín, Cervantes no nombró este lugar, pero no se duda que es Argamasilla de Alba. Y explica los motivos: Creencia unánime del país; testimonio de Alonso Fernández de Avellaneda, autor del Quijote apócrifo…
            Sin embargo, Vicente Gaos, catedrático y poeta, dice: “Durante mucho tiempo se creyó que este lugar era alguno determinado, como Argamasilla de Alba, y que Cervantes no quiso acordarse de su nombre por haber estado preso en él; pero no es cierto…
            Don Diego Clemencín, destinado en un principio a los estudios teológicos y a la Filosofía de la Historia, fue un gran comentador del Ingenioso Hidalgo, quizás el más eximio. Nació en Murcia en1755. A los nueve años ingresó en el Seminario de San Fulgencio, vivero de notables teólogos y humanistas. Pero luego, en 1788, cambió el rumbo de su vida: conoció a doña Dámasa Soriano de Velasco, en Madrid, y contrajo matrimonio con ella.
¿Pensaría en él el asturiano don Ramón de Campoamor y Campomanes cuando dijo en una de sus Doloras:

Como te amaba tanto,
El curso se torció de mi destino,
Pues iba para santo,
Y, después que te vi, perdí el camino.

Cervantes dice en el Prólogo del Quijote:
Desocupado lector: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso que pudiera imaginarse. Pero no he podido contravenir el orden de la Naturaleza, donde cada cosa engendra su semejante. Y así, ¿qué podía dar el mal cultivado ingenio mío –modestia irónica de Cervantes por cuantos le tildaban de “ingenio lego” o sin estudios universitarios-, sino la historia de un hijo seco y antojadizo, con hechos nunca imaginados de otro alguno, como quien se engendró en una cárcel?
La duda del lugar donde naciera don Quijote, se mantiene.

Francisco Tomás Ortuño

martes, 29 de noviembre de 2016

Black Friday.

28 noviembre 2016

Te cuento…

Santana, las once, en el comedor oyendo villancicos. Mi hija, fuera, coge romero para rematar el belén. Mamá no se cansa de mover las figuras, tanto el Nacimiento como el Castillo de Herodes o los Reyes Magos guiados por una estrella. Sara dormita en el sofá como si nada fuera con ella. “¿Qué estarán haciendo con tanto afán?”, pensará. “¡A ver si apagan la música, que no me deja dormir”. El Sol juega a asomarse y esconderse por entre las nubes. El viento se fue no sé a dónde.
-Panorama propio de la Navidad, aunque falte casi un mes para que llegue.
-¿Te has fijado, Emeterio, que este año se adelanta la Navidad en los comercios? No aguardan a la Purísima para poner luces y villancicos.
-Es que han traído de América un Black Friday para adelantar las fiestas.
-¿Qué es eso de Black Friday, Agustín?
-Significa “Viernes Negro” y son Rebajas de productos antes de la temporada. Vender es su objetivo y se inventan cómo conseguirlo mejor. La gente se lo cree y corre a comprar lo que no necesita, porque le dicen que están rebajados de precio. Mi amigo Lorenzo iba todos los días a ver unos zapatos que necesitaba. “En las Rebajas de Enero me los compraré”, decía. Veía que su precio era de cuarenta euros y decía: “Con las Rebajas, a mitad de precio”. Y luego vio que en “sus  zapatos” rezaba: “Black Friday, rebajados: cuarenta euros”.
-“A mí no me engañan”, me dijo indignado; “es un tongo: son los mismos zapatos que había antes de las Rebajas”.
Podía ser, pero la gente adquiría los productos contentos de haber hecho la compra del siglo. “Mira lo que he comprado, esposo mío: tres pares de pantalones para ti, tres vestidos para mí, cinco bañadores para este verano,..
-¿Y cómo has gastado tanto en cosas que ya tenemos, querida?
-Es que estaban a unos precios…
-           Estas rebajas no irán con la comida, Agustín.
-Lo mismo, Emeterio: ya venden carnes y mariscos a bajo precio para la Navidad.
-¿Y cómo mantenerlos tanto tiempo sin consumir?
-Eso no es problema, Gervasio. En el frigorífico se mantiene un par de días lo que quieras, y en un congelador un par de meses.
-¡Cómo ha cambiado la vida, Evaristo. Nuestras abuelas no conocían estas cosas. Si podían mataban un pavo para comer en el día; y si no podían se quedaban sin comer pavo. A lo más que llegaban era a guardar un día la carne en “la fresquera”. A este paso, nuestros nietos se comerán el pavo navideño en pastillas de farmacia.
-Pero lo harán con la misma ilusión que nosotros ahora y que nuestros antepasados antes, Evaristo. En las costumbres somos de una época y lo que se lleve en la misma es lo nuestro, y no queremos otra cosa aunque sea mejor.

Francisco Tomás Ortuño. 

lunes, 28 de noviembre de 2016

A montar el belén.

27 noviembre 2016

Te cuento…

Santana, en el comedor, las doce y veinte –it is twenty minutes past twelve-, según aprendí que se dice en inglés y que para qué me va a servir si no lo uso. Con saber que son las doce y veinte en mi reloj, me basta.
-¿Y si tropiezas con un “inglaterro” y te pregunta la hora?
-Déjate de hipótesis, Emilio, que pronto tendremos traductores simultáneos para esos casos. “¿Qué lengua es la suya?”. “La rumana”. Tocas el botón de esa lengua y a entenderte con el rumano. Y eso está a la vuelta de la esquina, como quien dice a menos de media jornada.
-Y dejando la hora, ¿cuándo has venido, Andrés, si amaneciste en Murcia?
-Pues el tiempo de pensarlo y salir corriendo, que sabes que el pensamiento va más deprisa que la luz.
-Tampoco te pases, Emilio, que la luz en un segundo va a la Luna y en ocho minutos llega al Sol.
-Y el pensamiento va y vuelve a las galaxias del espacio en menos tiempo. Fue desayunando mi hija, mi mujer y yo en la churrería de Sagasta cuando saltó uno: “¿Nos vamos a Santana?”. Mamá contestó: “Y vemos si ha llovido”, que era dar el visto bueno a la propuesta. Y Lina remató: “¡Y hacemos el belén!”.
Ya no hubo que hablar más. Del chocolate con churros pasamos a la acción: cada cual preparó sus cosas  y al coche. Poco más que contar. Que el tiempo está lluvioso, aunque deja salir afuera; que mamá y Lina están afanadas con el belén y que Sara corre por el monte para desquitarse de los encierros que sufre en el Bajo de Murcia.
-¿Y tú a escribir?
-Yo a contar lo que veo a mi alrededor. Si no lo cuento, cuando mis nietas y nietos tengan nietos y nietas propios, no podrían decir: “Mi abuelo cuando yo era como vosotros nos contaba que el día 27 de noviembre, a las doce y veinte, estaba en Santana y la tía Lina con la abuela Pascuala hacían el belén.
-Sí, claro, pero escribir no deja de ser el papel más cómodo, porque contar no es hacer.
-Según se mire, Emilio. Depende del gusto con que se hacen las cosas. El que monta un belén, si goza haciéndolo, no trabaja. Y el que lo cuenta, si lo pasa bien sentado en su mesa con el cuaderno delante y su boli en ristre, tampoco puede hablar de trabajo. Así, pues, dejemos que las cosas discurran como las aguas sueltas por el monte.
-Deja filosofías, que veo que no hablas de Fidel Castro.
-¿Qué quieres que diga? ¿Qué se fue con Rita Barberá al otro barrio?
-Por lo menos decirlo, que luego el que lea tus Memorias, pueda detenerse a rezar un Padrenuestro por su alma. ¿Le abrirá San Pedro las puertas del Cielo como a Rita?
-No sé, no sé, Emilio, que eso solo está reservado al Jefe. San Pedro pide permiso: “Pasa este?”, “¿Cierro la puerta al que viene detrás?”. Que cuentan que hay sorpresas monumentales: quien crees que es un santo, es devuelto; y a quien crees que van a devolver, le abren las puertas de par en par y salen ángeles a recibirlo con bandas de música.

Francisco Tomás Ortuño

domingo, 27 de noviembre de 2016

Rita_2

27 noviembre 2016

Te cuento…

Como se habla tanto en los medios de Rita Barberá últimamente, he soñado que la recibió San Pedro en la puerta del Paraíso.
-¡Hola, Rita! –le dijo amable.
Ella, sorprendida, acertó a decir:
-¿Dónde me encuentro? Y ¿quién es usted?
-Soy San Pedro, querida. Has dejado tu vida terrenal para vivir con los que dejaron antes que tú esa morada.
--¿Se refiere al Cielo? ¿Estoy en el Cielo? No me lo puedo creer. Entonces, ¿tú eres Pedro, el de las llaves?
-Así es, Rita. Pasa que cierre la puerta, que muchos quieren colarse sin deber entrar.
-¿Y qué hacen entonces, si no les dejas que pasen?
-Tienen que purgar en otra parte las faltas que cometieron abajo y no pagaron. Aquí solo se entra limpio de impurezas.
Tras una pausa, la Señora Barberá continuó:
-Como es la primera vez que vengo, no sabré andar por estos…  lugares.
-Te daré un guía que te acompañe algún tiempo. Será una sorpresa para los dos. Quédate aquí, que vendrá a recogerte –terminó alegre San Pedro retirándose.
Pronto vino un Señor transparente pero reconocible.
-¡Hola, Rita Barberá, no podía pensar que fueras tú. Dice San Pedro que te enseñe la nueva vivienda que vas a tener.
-¡Adolfo! ¡Qué alegría! ¡Cuánto tiempo sin verte!
Tras un largo silencio de miradas cariñosas, dijo Adolfo Suárez:
-Cuéntame, Rita, qué pasa por España, quién hay en el Gobierno y si se llevan bien, que cuando estaba yo, aquello era un infierno. Hasta perdí la cabeza. No pude aguantar la presión y “la palmé”.
-Pues todo sigue lo mismo, querido amigo: una jaula de grillos, ¿qué digo de grillos?, de hienas que quieren morder.
-No me digas, Rita, yo pensaba que yéndome yo, todo cambiaría.
--A peor, Adolfo, a peor. Tú perdiste la memoria y yo sufrí un infarto. Tampoco pude resistir la presión a que estaba sometida. De juicio en juicio por faltas que no había cometido. Imposible vivir allí.
-¿Quieres que nos demos una vuelta de incógnito a saludar a unos amigos? –dijo Adolfo en plan conciliador.
--¿Volver has dicho? ¿Es que has perdido otra vez la cabeza? Jamás, Adolfo. Ni atada me llevan otra vez allí.

Francisco Tomás Ortuño

sábado, 26 de noviembre de 2016

Notario del Tiempo.

26 noviembre 2016

Te cuento…

Murcia, las ocho y media, en el comedor de casa. El termómetro marca 16 grados centígrados, y 90 el higrómetro. El higrómetro señala con una aguja la humedad del aire: de cero a treinta, “very dry” o muy seco; de treinta a sesenta, “normal”, y de sesenta a cien, “humid” lluvioso o muy lluvioso.
El hombre ha inventado con los años cuanto ha podido y sabido. Como las generaciones se suceden unas a otras sin solución de continuidad -aquí me quedo y aquí sigo en cualquier terreno-, el hombre en los quinientos mil años que tiene de vida, ha pasado por todo, y cosa nueva que ha descubierto, no la ha soltado para exprimirla como un limón, para conocerla mejor y  y mirarla bien por si llevara escondido algún fruto impensado antes.
No sé si me explico: quiero decir que el hombre va conociendo el mundo que le rodea y trata de inventar algo nuevo que le pueda ser útil. Así con las máquinas, la medicina y útiles de uso cotidiano; así con cuanto le queda por conocer, como hierbas que curen enfermedades o alarguen la vida, así en las comunicaciones, en vuelos a otros planetas, etc., etc.
He sabido que existe un Cuerpo llamado “Notario del Tiempo” que estudia las nubes, los vientos y demás meteoros y su influencia en la conducta humana. ¿Qué no estudiarán estos hombres y mujeres sobre los posibles efectos de los fenómenos atmosféricos en el hombre, tanto en el cuerpo como en la mente?
Yo vi hace tiempo, como tú habrás observado, que lo que hacemos depende en gran medida de la atmósfera, y ahora lo confirma este cargo que ha tenido que crearse con el mismo fin. ¿Suicidios?, ¿homicidios?, ¿guerras?... ¿Quién en su sano juicio se arroja de un décimo piso para acabar con su vida?

Francisco Tomás Ortuño

viernes, 25 de noviembre de 2016

Imágenes.

25 noviembre 2016

Te cuento…   A mi amigo don Mariano Spiteri

Murcia, viernes, las ocho.
En Santana, los domingos, mi mujer y yo vamos a Misa al Convento. En una capilla se encuentra el Cristo de la Columna, de Salzillo. ¿Será por eso que la iglesia se llena de fieles? Uno que no falta a la cita dominical es mi amigo don Mariano Spiteri, escultor profesional y restaurador de imágenes. Va también acompañado de su Señora, que suele salir, tras el Evangelio, con la bandeja a recoger las ofrendas de los fieles.

Un día estuve en su taller. Era interesante ver cristos e imágenes por restaurar, y aparatos modernos que permitían ver por dentro las figuras, como verlas subir, bajar o girar sin moverse el restaurador. Dijo que tenía más encargos que podía atender. “No todos podrían decir lo mismo”, pensé yo. No solo restauraba tallas de otros escultores sino que las hacía de encargo para procesionar. En Jumilla hay varias Hermandades que tienen su “Paso” de nuestro artista local.

Ya dije en otra ocasión que los Museos –entre ellos el de Murcia- tenían suficientes lienzos de gran valor para que los restauradores no dejaran de trabajar. Cuando mi mujer estuvo allí, a instancias de la Consejería de Cultura, vi con estupor que había muchos cuadros en una sala esperando ser restaurados. No era justo, pensé, que artistas que habían hecho la carrera de Restauración en una Escuela de Bellas Artes no tuvieran trabajo existiendo tales obras por restaurar.

Y en escultura será lo mismo. Por lo que vi en el taller de mi amigo don Mariano, a un santo le faltaba un pie, a una santa una mano, a otra figura poner pintura. ¿Qué pueblo no tiene iglesia y qué iglesia no tiene imágenes? ¿Sería aventurado hablar de millares? Y siendo así, ¿cuántas imágenes habrá para restaurar?

Auguro un futuro prometedor a los artistas como mi amigo Spiteri. Si bien es cierto que las iglesias no disponen de medios para restaurar sus imágenes, ni tan siquiera al patrón del lugar, que preside el altar mayor -“Ahí lo pusieron y ahí se queda hasta que se caiga a pedazos de puro viejo”, dicen los sucesivos curas destinados allí por el señor Obispo-, tiempos vendrán mejores para que den trabajo a los artistas que los cuiden como a enfermos en un hospital.

Francisco Tomás Ortuño

jueves, 24 de noviembre de 2016

Rita.

24 noviembre 2016
  
Te cuento…

Murcia, jueves, las diez y media. Ayer murió Rita Barberá, que fue alcaldesa de Valencia veinticuatro años. Dice un refrán que “el día de tu muerte es el día de tus alabanzas”. En esta mujer se da solo a medias: unos que sí, otros que no, como la Parrala. Como anduvo metida en Política, unos la suben a las nubes como mujer sublime, y otros la arrojan al precipicio como corrupta. El verdadero juicio lo habrá tenido en otra parte.
           
La sorpresa sí la ha dado a sus compañeros de viaje. Ha sido una muerte que nadie esperaba. Una bomba, una luz en la oscuridad. “¿Rita en los tribunales?”, “¿Qué ha declarado Rita?”, “Rita al Senado”, “Rita por aquí”, “Rita por allá”, y de pronto: “¡Rita ha muerto!”. “¿Cómo?”, “¿Qué dices?”.

Era una mujer que estaba en los corrillos. Todos querían saber en qué andaba metida; si el Juez la condenaría o no; si saldría libre de cargos… Y de pronto: “Ha muerto Rita Barberá! Un terremoto en la vida política nacional. Un sunami.

-¿De qué ha muerto Rita Barberá?
-Dicen que de un infarto. Ayer de la Ceca a la Meca y de pronto ¡zas! ha muerto en el hotel donde se alojaba en Madrid. Tan desprevenidos ha cogido a los militantes del Partido Popular como a los militantes de otros Partidos, que nadie había preparado unas palabras de condolencia que suelen decirse en estos casos para los familiares.

-¿Qué hacemos?, se dijeron en el Ayuntamiento de Valencia del que había sido tantos años alcaldesa. “De momento, Banderas a media asta y tres días de luto”, dijo el Secretario, como entendido en estas cuestiones.
-¿Qué procede?, se dijeron en la Ciudad de las Ciencias, de la que había sido promotora Rita Barberá desde su inicio.
-¿Qué corresponde hacer en la Fiesta Mayor Fallera, cuando tanto hizo Rita Barberá por que se conocieran las fallas fuera de España?
-“Sic transit gloria mundi”, dicen los que se cruzan sin más explicaciones, sabiendo a lo que se refieren.
Y es que Rita Barberá había conseguido últimamente ser una estrella en la vida del País.

-Una jugada del destino. ¿Te imaginas que Donald Trump, Presidente electo de los Estados Unidos, muriera hoy de un infarto? Cuando todas las naciones están pendientes de si va a cumplir o no lo que prometiera en la Campaña contra Hílary Clinton, que se oyera: “Donald Trump ha muerto de un infarto”. Pues algo parecido es lo de Rita. “¡No puede ser!”, exclamarían muchos. Y es que lo real coge a lo cotidiano de sorpresa, y tanto que pensamos que no puede ser. Son avisos del Cielo de que despertemos y salgamos de cálculos humanos en los que andamos tan metidos que olvidamos otras cosas de más enjundia.

Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Educación.

21 noviembre 2016

Te cuento…

Murcia, las once, día nuboso aunque no lluvioso por aquí. Los del tiempo pronostican lluvias generalizadas para estos días. Mamá sube del Bajo con una bolsa de naranjas. El otro día fueron al campo de Conchita y trajeron unas bolsas que dejaron en el taller.
-“¿Vamos por naranjas a Monteagudo?”. Y se ayudan mutuamente. Conchita no tiene coche y mamá no tiene naranjas. Es como “tú me das y yo te doy a cambio”. Cuando no existía la moneda, había trueque de objetos. En el caso de Conchita, viene a ser lo mismo: “tú me llevas y yo te doy”. ¿Qué son los taxis y los coches en general? Cambios de un servicio por dinero. Lo mismo.
En otros animales no ocurre eso: yo te quito lo que me gusta sin pedirte permiso, y si te opones nos vemos las caras. Te remito a los Documentales de la Dos.
Con su inteligencia, el hombre consiguió la Democracia, que es el mejor modo  de dirimir  las cuestiones. “Esto es conveniente!, dicen unos. “Esto perjudica”, dicen otros. Votan y la razón está en el que tiene más votos. “Aquí veinte! ¡Aquí veintiuno”. La razón está de esta parte.
-Dejemos los votos, Petronio, que topamos con la Política.
-¿Qué quieres decir, Bucardo?
-Que hasta la Democracia con sus votos puede equivocarse.
-No te entiendo.
-Que dos sinrazones juntas pueden ganar a la razón, ¿no ves lo que pasa en el Congreso?
-Difícil debe ser gobernar una Nación. Lo que unos quieren no lo quieren otros.
-Como solución puede ser que gane la mayoría, pero a sabiendas de que muchas veces la razón no va a tenerla el número de votos.

-Bueno, corta el rollo, Petronio, hablemos de otra cosa.
-¿De qué quieres que hablemos, Bucardo?
-Elige el tema.
-De los hijos, por ejemplo, que es un tema socorrido.
-Vale, hablemos de la educación.
-Como sabes, los hombres son seres libres y responsables y como a tales hay que educarlos. Para ello hay que aplicar normas. A los hijos sus normas también, pero pocas y claras, hasta que las comprendan. No con afán de someter su voluntad, pero con firmeza. Hay que enseñarles que tienen derechos, pero también obligaciones que cumplir.
-Hasta mañana Petronio, que sales de un rollo y te cuelas en otro.
-Hasta mañana.

Francisco Tomás Ortuño

Genética.

22 noviembre 2016

Te cuento…

Murcia, martes, el tiempo se prepara a grandes chaparrones.
Cuentan, Hilario, que en Gran Bretaña se ha aprobado una Ley por la que los médicos que trabajan con embriones pueden destruirlos si ven que el nuevo ser tendrá defecto físico.
-Ya es hilar fino, Germán, saber  que ese dimnuto embrión va a ser ciego, bizco o falto de memoria.
-Pues dicen que hay embriones y preembriones, que son los embriones en su primera fase del desarrollo. Y que estos “preembriones” no dejan de ser fetos se miren como se miren.
-¿Habrán pensado los hijos de la Gran Bretaña que un ciego, bizco o mongólico puede ser un genio en la música, en el derecho, en la física, o ser un santo ejemplar? No sería justo que esa Ley saliera adelante. 
La genética, con la selección de los “embriones”, organizaría el mundo a su  capricho: “¿Y si quitamos a los que no midan luego dos metros?”. “¿O a los que no tengan ojos azules?”.
            -Es una broma, pero la ciencia que seleccionara los embriones, si podía ver quién va a ser ciego o bizco en el futuro, podría saber quién va a ser envidioso, soberbio, furioso con su pareja… o vaya usted a saber.Serían muy pocos los que pasaran la prueba. Seguro que la disminución de la población en el planeta estaría asegurada.
-Iremos viendo , Hilario, lo que nos depara la medida, .

Francisco Tomás Ortuño

lunes, 21 de noviembre de 2016

Elección de carrera.

20 noviembre 2016

Te cuento…    A mi hijo Pascual Jesús

Murcia, domingo, las seis de la tarde. Hoy han comido con nosotros Pascual Jesús y su familia. Hemos alargado la sobremesa. Ahora en la casa quedamos mamá y un servidor. Dice mi hijo que mi nieto Gabriel se decide por Letras en sus estudios, que qué me parece a mí. Difícil respuesta por si la toma en cuenta mi nieto. Es tan personal el asunto que no me decido a aconsejarle.

Cuando mis hijos estaban en la edad que tiene mi nieto, pensaba yo mucho en lo que harían luego, pero me abstuve de aconsejarles. Uno hizo Económicas, otro Ingeniería de Caminos, otro Química, otro se decidió por la Música y mi hija por Pedagogía. Me alegro de haber permanecido al margen, de haber dejado a ellos la elección de su futuro.

La vida de uno, y en ella incluyo la profesión que va a tener, como la elección de pareja para casarse, es tan personal que pienso que Dios no permite injerencias. Su naturaleza lo va guiando por el camino que debe tomar. Se entiende que un cojo no va a competir en carreras de cien metros lisos ni un manco en halterofilia.

Lo que sí puedo decir a mi nieto -y a otros como mi nieto-, es que dediquen tiempo a su preparación personal -física, moral y mental-, y luego que sean responsables en la vida –que respondan de sus actos-. El mal anda suelto y puede presentarse cuando y donde menos se piense. Hay personas que caen fácilmente en trampas que le salen al paso y personas que luchan con valentía y arrojo.

En la elección de carrera, como en otras cuestiones de la persona, debemos guiarnos por la razón, y, una vez decididos, ser fiel hasta dejar la vida en el empeño.

Francisco Tomás Ortuño

domingo, 20 de noviembre de 2016

Profecías.


19 noviembre 2016

Te cuento…

Murcia, sábado, las once y cuarto, sobre la calle Salvador Ortiz. Cielo azul por lo que veo a través de la ventana, que más allá o más acá no sé lo que hay. Trescientos veinticuatro días pasados del año por cuarenta y dos por pasar.  San Crispín, Fausto y Feliciano.
-Si sigues contando quisicosas del día, no dirás nada de lo sucedido hoy.
-Poco puedo contar de hoy por dos razones: una, porque no he salido de casa; y otra porque apenas ha empezado a caminar. Si fueran las once de la noche, otro gallo cantaría.
A esta hora te puedo contar cosas de ayer; y de hoy, suposiciones, siempre futuribles; y de estos, mejor callar. ¿Qué puedo contar de lo que no ha nacido? Si del pasado no estoy seguro, ¿cómo voy a estarlo de lo que no es todavía?
-¿Tú no te crees lo que dijeron los profetas, como Daniel o Jeremías?
-Los profetas estaban tocados de una gracia especial para ver lo que estaba por suceder  y contar a los que serían luego. Eran las profecías una prueba más de que Jesús era Dios. Con todo, yo soy más de los evangelistas, que contaron lo que ya había ocurrido. Y si me apuras, todavía creo más en lo que veo, como Santo Tomás, y hasta dudo a veces.
Como a mi mujer le gustan tanto los Belenes navideños, quiero dejar constancia para la historia familiar, que hoy ha sacado  ya de sus cajas a los Reyes Magos, que guardara el año pasado.
-¿No te parece pronto? –le he preguntado cariñosamente.
-Voy a examinar las figuras –me ha dicho- por si tengo que restaurar alguna. Como si fueran de verdad, los camellos en la mesa caminan por el desierto, con Melchor, Gaspar y Baltasar encima, camino de Belén.

Solo lo cuenta San Mateo: Jesús nació en Belén de Judea en tiempos de Herodes. Llegaron de Oriente unos Magos y preguntaron: “¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Venimos a adorarlo, guiados por una estrella”.
Herodes se sobresaltó. Y convocando a los sumos sacerdotes del país, les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Estos le dijeron que en Belén, según escribieron los profetas: “De ti, Belén de Judea, nacerá el Mesías, que será Rey de Israel”.
Entonces Herodes llamó a los Magos y los mandó a Belén diciendo: “Averiguad lo que haya de este Niño y luego avisadme para ir yo también a adorarlo”. Ellos se pusieron en camino y la estrella que los guiaba se iluminó de nuevo.
Llegados que fueron, llenos de inmensa alegría, entraron en la casa, vieron al Niño con su madre, y cayendo de rodillas, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego se marcharon de nuevo a su tierra por otro camino y ya no vieron a Herodes.

Francisco Tomás Ortuño

Ordenador.

18 noviembre 2016

Te cuento…

-Murcia, viernes, las once menos cuarto; Santa Filipina –santa de hoy- nació en 1769 de familia acomodada. Tenía, pues, veinte años cuando se inició la Revolución francesa. En 1805 ingresó en la Compañía del Sagrado Corazón de Jesús. Atendió siempre a los más débiles, ya fueran negros, blancos, indios o esclavos. Fue canonizada en 1988.
Estoy en el estudio de la calle Federico, pero sin imposiciones: hoy el patio está más tranquilo: Mamá borda en la habitación de Lina y la Señora ucraniana no ha venido a limpiar. Pobres ucranianos, bolivianos, peruanos y demás inmigrantes que vienen a España buscando trabajo.
-No me des la mañana, Teofredo, que cuando veo a esa gente huyendo de su pueblo porque tiran bombas, y no tienen donde meterse, se me cae el alma a los pies. Pienso, como el Papa Francisco, si es que no hay misericordia en el mundo.
Y luego aquí, en el Congreso, por un quítame allá esas pajas, se pelean como fieras rabiosas. ¿Tiene solución la convivencia mundial? ¿Seremos capaces de entendernos los unos con los otros? ¿Podremos distinguirnos los hombres y las mujeres del resto de animales?
Que en los Documentales de la Dos, veo que ninguno se libra de vivir con miedo al más fuerte. ¡Qué afán de pelea! Es que matan sin necesidad muchas veces, Desiderio. Y veo que el hombre no se libra de semejante condición.

El calentador de mi casa no calienta el agua que va a la ducha. Con el Seguro-Hogar pensaba yo que tal minucia  no sería problema. Acudí a decirlo a mi Compañía y, efectivamente, me proporcionaron a un operario, que vino a casa a ver in situ la avería.
Ver un calentador por dentro es como abrir un televisor: solo conoce sus piezas un técnico. Te quedas sin saber dónde ha tocado ni qué ha puesto nuevo, y a pagar lo que te pida por la reparación.
-Pero, ¿no lo paga tu Seguro?
-El Seguro te dice que tal siniestro no lo cubre tu Seguro, que ellos te mandan a un obrero que lo arregle. Y así ha sido. “Ya funciona, ciento cincuenta euros”. Y las palabras que digas están de más.
Vamos, como aquel relojero: “Si no ha hecho más que soplar, ¿cómo me pide tanto?”. Y el obrero le dice serio: “Pero hay que saber soplar”.

Cuentan que Jesús fue al templo y viendo a los vendedores, dijo: “Mi casa es casa de oración y vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones”. Y los echó a latigazos. Luego, todos los días, iba a enseñar allí. Los sumos sacerdotes, escribas y fariseos quisieron echarlo, pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada porque el pueblo estaba con Él.

Tengo delante de mí el ordenador y siento un profundo respeto por él. No sé si a ti te ocurre lo mismo. ¿Alguien sabe cómo muestra en la pantalla lo que le pides, lo que le ordenas que salga? -¿Se llamará por eso ordenador?-. Que sale no hay duda; pero de eso a conocer el misterio que se cuece en los entresijos de su “cerebro”, de su “estómago”, de sus “tripas”, de su “dentridad”, hay un abismo.
-¿Tú conoces el ordenador? –preguntas.
-Sí, claro –te contestan con más vanidad que un pavo.
-¿Qué sabes del ordenador?
-Sé encenderlo, entrar, escribir, borrar, sacar lo que escribo por la impresora…
Mi amigo Juan Antonio, ya fallecido, me miraría con sonrisa de sabio, para decir que no era esa mi pregunta. Él, que pasó su vida como Profesor de electricidad en un Instituto, no comprendía cómo se guardaba en un “pinganillo” o pendrive, de cinco centímetros de largo por dos de ancho y uno de alto, todo el Quijote, los Episodios Nacionales, la Divina Comedia y las obras de Azorín.
No me cabe en la cabeza. Creo que nos desborda. “¿Conoces el ordenador?”. “Sí, claro: escribo con él todos los días”. “No, no te pregunto eso. Te pregunto si sabes lo que tiene dentro para que vomite una montaña siendo su tamaño de un comino”.
-Hombre, saber lo que lleva dentro…
--Entonces tú no sabes lo que es un ordenador.
-Es un instrumento de trabajo.
-Hasta ahí, de acuerdo, pero más allá misterio. Como otro universo que a fuerza de verlo llegará a sernos familiar. Pero ¿quién sabe cómo ni cuándo se formó el universo?

                                   Francisco Tomás Ortuño

viernes, 18 de noviembre de 2016

Faltaba empatía.

17 noviembre 2016

Te cuento…

Murcia, jueves, Santa Isabel de Hungría, las once, en mi estudio de la calle Federico Balart por imposición.
-¿Cómo por imposición?
-Hoy toca zafarrancho y me han echado para acá. “Hasta que lleguemos limpiando, tú ahí sin moverte”, me han dicho. Y yo aquí hasta que ordenen otra cosa: “Ya puedes salir”. No voy a hacer como Bladimiro, amigo de la piscina.
-¿Qué hace Bladimiro?
-Esta mañana le pregunté: “Bladi, ¿qué puede ocurrir para que una pareja se rompa?”. Y es que me confesó el otro día que se había separado de su mujer y ahora  vivía con una boliviana: él con tres hijos de su matrimonio y ella con otros tres del suyo.
-Infinidad de motivos, Francisco –me ha respondido.
-Como, por ejemplo… -seguí buscando explicaciones.
-Siempre estábamos discutiendo –me contestó.
-Eso es que os faltaba empatía –le dije.
-¿Qué quieres decir?
-Ponerse en la piel del otro y pensar como él. A lo mejor así se aceptan sus razones, que dos no discuten si uno no quiere.
--¡Eso no es cierto! –ha gritado-: ¡Si uno quiere discutir, no hay Dios que lo impida!
Ninguno convencía al otro y optamos por callar. Igual tenía razón mi amigo Bladimiro. Yo entonces pensé en lo que ya te habré contado:
-¡Qué bien te encuentro, Ciriaco! –le dice un amigo a otro que hace tiempo que no ve. 
-Será porque no discuto, Cristóbal –le contesta.
-No será por eso, Ciriaco –sigue Cristóbal.
-Pues no será por eso –cierra su amigo.

Hay que evitar choques de trenes. Si se ve venir de lejos, hay que coger otra vía. Decía Beethoven que los genios tienen un dos por ciento de talento y un noventa y ocho de perseverancia. Tiene que haber mucho trabajo en las personas para alcanzar el éxito; no se debe tirar la toalla al primer fracaso. Más bien, estudiar los motivos de la frustración y poner remedio.
Ya los padres deben enseñar a sus hijos que la vida puede ser dura, pero que se puede salir de las situaciones adversas. Y el remedio a veces suele estar en dejar egoísmos aparte y procurar contentar a los demás aunque duela:
A) Desdramatizar los fracasos, convenciéndoles de que no pasa nada si las cosas no salen bien a la primera; que hay que cambiar el “No lo voy a conseguir nunca” por “Lo voy a intentar de nuevo”.
B) Animarlos con metas alcanzables, apoyándoles en sus iniciativas.
C) No hacer por él lo que pueda hacer él solo.
                       D) No exigirle  un resultado perfecto. Mejor, quitar importancia a sus fracasos.
                       E) El orgullo de los padres por sus éxitos debe ser el mejor incentivo para que quieran hacer nuevos proyectos.

                                               Francisco Tomás Ortuño 

jueves, 17 de noviembre de 2016

El día del mes alcanzó al año.

16 noviembre (20)16

Te cuento…

Murcia, las doce y cuarto, junto a la ventana.
-Y lo alcanzó. El día del mes alcanzó al año. Y el año permanece firme, estático, y lo saluda:
-Vas muy deprisa, amigo.
-Soy la liebre de la fábula, y tú la tortuga –contesta orgulloso-; no puedo permanecer quieto, como tú.
-Cada uno nace para una cosa: tú para correr y yo para veros pasar. Mi vida es más larga: la tuya es efímera y fugaz como un relámpago. La mía es de un año: 365 veces más grande que la tuya. Aunque también es corta mi existencia, no puedo presumir. Enseguida vendrá el 2017 a echarme a patadas. Ya veo sus luces y oigo las músicas que lo acompañan. Estos días que me quedan pasan volando. Los comercios ya preparan las fiestas navideñas para recibirlo.
-Y para despedirte a ti.
-No, Cutberto, del que se va no se acuerdan. Solo celebran la llegada del nuevo. ¿Quién se acuerda ya de Obama, de Clinton, de Reagan o de otros Presidentes que fueron de la Casa Blanca? Ahora solo existe Donald Trump: ¿Qué hace?, ¿qué dice?, ¿a dónde va? O en España, ¿quién se acuerda ya de Pedro Sánchez o de Pablo Iglesias? Ahora solo cuenta Rajoy.

                                   Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Astronomía.

15 noviembre 2016

Te cuento…   A mi hijo Miguel, astrónomo.

Murcia, martes, las cinco de la tarde. Tiempo frío y nuboso, justo lo contrario de tiempo de playa. Ahora toca recogerse en los hogares.
-Con la superluna de estos días, parece que hemos descubierto el cielo. Todo es hablar de los astros como si antes no hubieran existido. Y, sin embargo, Cayetano, sigue habiendo, como ayer, como hace un año y como hace mil, catorce mil millones de estrellas como nuestro Sol, registradas en nuestra galaxia. Has oído bien, catorce mil millones de estrellas en la Vía Láctea. ¿Cuántas no habrán en las galaxias del mundo mundial? ¿Y planetas? ¿Y lunas jugando a no mostrar una cara como la nuestra?
-A mí, Nicodemo, el tema de las estrellas me apasiona. He oído que la galaxia Andrómeda tiene un billón de estrellas y que dista de nosotros dos millones y medio de años luz.
-Has oído bien, Cayetano, que hay otras galaxias irregulares, que no son de forma espiral ni lenticular, que son aún mayores.
-¿Qué me puedes decir más de las galaxias, Nicodemo?
-Hace menos de un siglo que sabemos que las galaxias son conjuntos de millones de millones de estrellas y polvo interestelar unidos gravitacionalmente.
--¿Es cierto que hay cientos de galaxias ocultas detrás de la Vía Láctea?
-Sobre galaxias, lo que te digan es poco, como que la galaxia del Triángulo está a dos millones y medio de años luz, sabiendo que la luz va a trescientos mil kilómetros por segundo. Nuestra mente no abarca tanto como en otras cuestiones del más allá. Aceptarlo y punto.
-Sí, que tiempo ha habido para saberlo, y si no se ha sabido es porque jamás lo sabremos. Si la Luna, que está como quien dice a un tiro de piedra, o que forma parte de nuestra casa, hemos tardado en llegar, ¿qué podemos esperar de otras lunas, de otros planetas o de otros soles?
-Bueno es, como humanos, querer saber y hasta intentar salir un palmo de la Tierra, pero sabiendo que jamás conseguiremos salir de nuestra casa o sistema solar. Es tan infinitamente grande la aventura que Dios que la hizo la preparó insalvable a nuestras fuerzas.
-Es como si un grano de arena de las playas, solo uno, fuera de color verde y quisiera saber si existe otro igual en alguna parte. Mira, el Sol que vemos no está donde lo vemos.
-¿Qué dices, Nicodemo?
-La luz que nos llega tarda ocho minutos en llegar. Eso significa que cuando nos llega a nosotros ya no está donde lo vemos. ¿Qué será una estrella de otra galaxia? En ese fluir constante de mundos en el espacio, ¿qué podemos esperar?

                                   Francisco Tomás Ortuño

martes, 15 de noviembre de 2016

Almazara.

14 noviembre 2016

Te cuento…

Murcia, lunes, la una. A la chita callando, el día del mes se acerca peligrosamente al 16 del año. Mañana permanecerá callado, cabizbajo y meditabundo, y pasado saltará sobre su presa a librar la batalla.
Doce veces se enfrenta el año con los meses de turno; y las doce lo mismo: permanece impávido, se mantiene firme y deja que pasen por encima. Sabe que al treinta y dos no llegan.
El año (20)16, en doce ocasiones, se las ve con el día 16, y sabe que tiene que estar prevenido.

Amanecimos en Santana, de Jumilla, y ahora aquí de nuevo, en la calle Federico Balart, de Murcia. La que más siente los traslados es mi gata Sara, que muta del Paraíso al Infierno. No lo dice pero lo manifiesta: cuando nos ve preparando bultos, se esconde.
Sabe que volvemos a Murcia y seguro que piensa: “¿Otra vez a aquel rincón oscuro? ¡No, por favor!”. Y es que en Santana, libre para correr de día y con calefacción y cojines para dormir de noche, ni la reina de Saba. Pero no podemos hacer otra cosa; sola en el monte, no sabría defenderse de otros animales. Tenemos que traerla y llevarla con nosotros.

En el camino de Santana a Murcia está la almazara de Emilio Santos. Hemos llevado la  aceituna que cogimos el sábado. La pesan y nos dan aceite. El que la lleva la entiende. El padre de Emilio y yo fuimos compañeros unos años en el Ayuntamiento de Jumilla: él Concejal de Obras y yo de Educación.
En las reuniones nos saludábamos y hablábamos. Luego murió y su hijo sigue el negocio de la almazara. No compra ni vende: él cambia aceituna por aceite. Tantos kilos recibo de oliva, tantos litros de aceite doy. Es un trueque o canje como hacían cuando no existía la moneda: yo te doy unos zapatos y tú me das una chaqueta.
“Zapatero a tus zapatos”, me dijo una vez el que compraba manzanas, porque se las llevé más verdes que la ova, “Más que manzanas parecen cebollas”, añadió. Y vendí mis manzanos. No podía repicar y estar en la procesión al mismo tiempo. Con los olivos haría lo mismo: comprar el aceite del Mercado de Verónicas, que lo tengo enfrente de casa, o las aceitunas más gordas que viera para comer.
-¿Entonces?
-Me ahorraría tiempo y dinero en abonos, riegos y monsergas, pero a mi mujer le gusta la tierra y es un capricho para ella ver la flor y luego seguir el crecimiento del fruto hasta cogerlo del árbol. Y ante eso, por caro que sea, más se persdió en Cuba en 1898.

                                   Francisco Tomás Ortuño