Te cuento…
Murcia, las doce, en mi escritorio.
-Dice el Papa Francisco: “¡Nunca odiar, sino servir a los otros; este es el camino de la santidad!”.
-¿Qué va a decir el Papa? ¿Tú crees que el representante de Dios en la Tierra puede decir: “¡Devuelve el mal que te hagan!”? La Ley de Moisés decía: “Ojo por ojo”, pero Jesús la cambió: “Si te dan en una mejilla, pon la otra”.
La doctrina de Jesús dio un giro de ciento ochenta grados a lo que enseñaba Moisés. Sin embargo, dos mil años después, la gente sigue las enseñanzas mosaicas: “Ojo por ojo y diente por diente”. Al Papa no le hacen caso; “No tiréis bombas”, dice. Y las naciones le contestan: “¡Quítese que va otra!”. Ni caso. Va de acá para allá, suelta su discurso, pero la guerra sigue.
Pobre Papa. Dicen que llora viendo la situación: no hay nación en paz, la guerra está en todas partes, los países no se entienden, la gente usa armas de destrucción….
Cuentan que hay noches que habla con Jesús y le pide que venga a ayudarle, que él solo es incapaz. “A mí no me hacen caso”, le confiesa. “Y cuando vengas, si vienes, no digas otra vez que “si te dan en una mejilla, ponga la otra”, que ahora son bombas. Ven dispuesto a lo peor si no quieres que tu vida acabe en otra Cruz como hace dos mil años.
Usa otros métodos más contundentes y deja las mejillas quietas, que se reirán de ti. Te daré ideas, si quieres, que yo estoy en el mundo y sé lo que se cuece por aquí. Puedes convertir a los que vayan a hacer daño en estatuas. “Los malos que se conviertan en estatuas por un tiempo”.
O que las bombas se transformen en madalenas, que se puedan aprovechar en comida para los pobres. “En vez de destruir que lleven condumio a los que no tienen para comer”.
Jesús, date una vuelta por aquí, porfa, que yo solo no puedo. Hasta el ganado que tengo para ayudarme, se está rebelando. No me extraña que Benedicto XVI tirara la toalla; yo tendré que hacer lo mismo si no vuelves pronto.
francisco Tomás Ortuño
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