28 diciembre 2016
Te cuento… A mi sobrina Lina Tomás Lozano
Murcia, las doce y media.
Un día fuimos Santiago, José María y yo al campo de Amós, por Cartagena, y cogimos sacas de naranjas de su huerto. Luego, a la hora de comer, fue Amós a la Puebla y compró morcillas, pan, cerveza y lo que quiso. Lo pasamos bien. Amós gozaba dando lo que tenía a sus hermanos. Era así de buena persona. En cierta ocasión iba con sus hijos Pepe y Amós y vieron un puesto en el camino vendiendo morcillas. Se acercó y dijo al vendedor, que estaba solo: “¿Cuánto cuestan las morcillas que le quedan?”.
-He vendido pocas; paran pocos coches a comprar.
-Le he preguntado cuánto cuestan las que le quedan.
-Traje cinco kilos y están todas las que traje: Treinta euros.
Y sacó del bolsillo treinta euros y le dijo: “Envuélvamelas, que me las llevo”.
-¿Todas? –dijo el hombre con asombro.
-Todas. Así se va usted a su casa con la venta hecha.
Era así mi hermano. Se las comerían después, pero él miraba más por la alegría que proporcionaba al hombre que las vendía.
Ciertos hechos retratan a una persona. ¿Será como su tío mi hijo Miguel? Iba un día también por una calle, siendo niño, y vio que un pobre estaba sentado en un portal. Mi hijo sintió lástima, o sabe Dios qué sentiría, que entró en una tienda próxima, que vendía melones y compró una sandía. Con la sandía se acercó al pobre y le dijo: “¿Quiere que nos comamos juntos este melón?”. El mendigo le sonrió y sacó del bolsillo una navaja. Como buenos amigos hicieron tajadas y se las fueron comiendo.
Detalles de un corazón noble, misericordioso, como quiere el Papa Francisco; hasta el punto que ha declarado el 2016: “Año de la Misericordia”.
-Justo lo contrario de los homófobos, que buscan solo hacer daño.
-Eso, Hilario, es que hay dos clases de personas: unas buenas, incapaces de hacer daño; y otras malas, incapaces de no hacerlo.
-Yo pienso que el corazón de todos es bueno cuando nacen, pero luego unos toman un camino y otros el opuesto. Depende del ambiente que haya en la familia cuando se desarrollan.
-¿Tú crees que es la familia la que engendra odios o bondades?
-La familia y el ambiente que encuentra en la sociedad. Ahí tiene el hombre la Escuela más influyente para ser luego yijadista o santo.
Francisco Tomás Ortuño
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