viernes, 16 de diciembre de 2016

De limpieza.

16 diciembre 2016
Te cuento…

Murcia, las nueve en los relojes. De la torre me llegan sus campanadas. Ya dije que la lluvia no impide la carrera del sonido. Si así fuera se quedaría distraída alguna campanada  en el camino.
-¿Y si lloviera un chaparrón, donde las gotas fueran lagos, ¿qué pasaría? ¿La hora se perdía por la lluvia?
-Eso lo tuvo en cuenta el Señor cuando hizo las cosas, Emeterio: “El sonido irá por otro camino para que llegue sin merma a los que escriban”.
-Es que no le quedó nada por ver. Cuanto salía de su mano era perfecto.

-Vengo del cuarto de al lado, el de la impresora y del ordenador. ¿Que a qué se debe el traslado? A que hoy toca limpieza, Emeterio, y me han barrido como se barre una hoja de papel caída al suelo. “¡A la otra habitación, que toca limpiar aquí”, he oído. Y yo, dócil, he dejado el ordenador y he cambiado de actividad. Acababa de mandar mi “Te cuento…” de hoy a los hijos y amigos.
-¿De qué iba el parto?
-Se lo he dedicado a Ángel, que lo leerá en Valencia. Iba sobre los carteros, que siguen tercos repartiendo cartas en los buzones como siempre hicieron.
-¿Y qué van a hacer si lo suyo es repartir cartas?
-Cuando no haya cartas que repartir, no van a repartir papeles en blanco llevados por la inercia.
-La verdad es que le veo poco futuro a los carteros de cartas. Hoy con los móviles, la correspondencia ha cambiado. ¿Quién escribe cartas que no sean las monjas de Copiapó?
-Pueden ser los que se escondieran en Alepo, la mayor ciudad de Siria, con más de dos millones de habitantes en su día, por miedo a las bombas de El Asad, y crean que siguen como antes de esconderse.
-No me nombres Alepo, Emeterio, que es una pena ver a una ciudad destruida por la barbarie y a sus habitantes corriendo con niños y ancianos huyendo de las bombas que caen sin cesar.
-¿No hay fuerza capaz de parar semejante atrocidad? ¿No hay quien diga: “¡Hasta aquí y ni una bomba más!”? ¿Estamos locos para seguir permitiendo que se destruya una ciudad?
-No hay que ir a Alepo, Emeterio. Lo tenemos aquí en España: Esos que queman retratos del Rey y textos de la Constitución están buscando que alguien los recrimine para empezar la fiesta del treinta y seis de tan triste recuerdo. ¿Cómo no se para ahora que aún es tiempo de evitarlo? Si cogen a un pirómano en el monte con la mecha preparada, ¿a qué se espera para detenerlo?

Francisco Tomás Ortuño

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