Murcia, 12 diciembre 2016
Te cuento… Jarchas
Ayer cogí al azar un libro: “Cancionero y Romancero español”, de Dámaso Alonso.
Dice don Dámaso que el mundo ignoraba la existencia de un tesoro de poemillas procedentes de la Edad Media; y que Menéndez Pelayo, a finales del XIX y principios del XX, descubrió unas canciones que andaban sueltas como perros sin amo.
Dámaso Alonso fue recogiendo piezas y descubrió que nuestra literatura, que se iniciaba con el Cantar de Mío Cid, siglo XII, según Menéndez Pidal, había comenzado con preciosas canciones de mujeres enamoradas, y que, por tanto, la primera lírica fueron estas jarchas mozárabes españolas. Tales estrofillas procedían de una tradición oral cantada:
-Mi corazón se me va de mí,
oh, Dios, ¿acaso se me tornará?
-¡Tan mal me duele por el amado!
Enfermo está, ¿cuándo sanará?
-Malherida iba la garza enamorada,
sola va y gritos daba.
¿Dónde la garza hace su nido?
-Ribericas de aquel río;
sola va y gritos daba.
-Al alba venid, buen amigo, al alba venid.
-Gritos daba la morenica, so el olivar,
que las ramas hace temblar;
lloraba su muerte, amigo, so el olivar,
que las ramas hace temblar.
Francisco Tomás Ortuño
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