sábado, 31 de diciembre de 2016

A mi nieta Raquel

27 diciembre 2016
Te cuento…   A mi nieta Raquel
Murcia, las cinco y media de la tarde. Hoy la noticia es que Raquel ha llegado a Letonia. Hace media hora que Lina ha recibido el mensaje y nos lo ha comunicado: “Raquel ya ha llegado a Riga”.
-“En el “cumple” de Francis”, he pensado yo. Porque hoy Francis cumple la friolera de cuarenta y nueve años como quien no quiere la cosa. Y parece que fue ayer cuando lo vi sacar la cara por donde salen al mundo: por la gatera.
-Casi cincuenta años. Los mismos que están casados sus padres, que por eso van a celebrar sus Bodas de Oro.
-La meta está ahí, fija, para los cinco. Ha llegado, como no podía ser de otra forma, Francis, el primero; pero pronto llegarán Pascual, Ángel, Miguel y Lina. Todos vienen corriendo por el mismo orden que nacieron.
-Y cincuenta años ya es media vida. A los papis aun les quedan unos veinte.
-¿Y a qué ha ido Raquel a Riga, la capital de Letonia?
-Habrá ido a dar un paseo con otros colegas, que hoy lo de viajar se ha quedado, como te dije en otra ocasión, para todos los gustos. Francis me dijo un día, hará unos diez años: “Voy a dar un paseo con el coche”. Y a otro día llamó desde San Petersburgo: “Estoy en Rusia”. Desde entonces nada me extraña. Luego Lina fue también por allí: “Estoy en Letonia”. Ahora mi nieta.
¡Qué suerte! En mis años jóvenes, ir a Alicante era de presumir. En un viaje que hicimos de Lorca a Requena haciendo el Servicio Militar, un compañero gritó: ¡El mar, el mar!, cuando pasamos por Alicante. Era la primera vez que lo veía. Pero ahora ya no hay joven que no haya ido en avión o en barco a otro continente.

Te diré por si no lo sabes, que Letonia es un país independiente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas desde Agosto de 1991, y reconocida como nación soberana por la Organización de Naciones Unidas.
Tiene  unos 65.000 kilómetros cuadrados y dos millones y medio de habitantes. Su religión es el luteranismo y la capital Riga con un millón de habitantes.
Que lo pases bien, querida Raquel, y que vuelvas pronto. Te queremos Tu abuelo Paco.   

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La familia engendra bondades.

28 diciembre 2016

Te cuento… A mi sobrina Lina Tomás Lozano

Murcia, las doce y media.
Un día fuimos Santiago, José María y yo al campo de Amós, por Cartagena, y cogimos sacas de naranjas de su huerto. Luego, a la hora de comer, fue Amós a la Puebla y compró morcillas, pan, cerveza y lo que quiso. Lo pasamos bien. Amós gozaba dando lo que tenía a sus hermanos. Era así de buena persona. En cierta ocasión iba con sus hijos Pepe y Amós y vieron un puesto en el camino vendiendo morcillas. Se acercó y dijo al vendedor, que estaba solo: “¿Cuánto cuestan las morcillas que le quedan?”.
-He vendido pocas; paran pocos coches a comprar.
-Le he preguntado cuánto cuestan las que le quedan.
-Traje cinco kilos y están todas las que traje: Treinta euros.
Y sacó del bolsillo treinta euros y le dijo: “Envuélvamelas, que me las llevo”.
-¿Todas? –dijo el hombre con asombro.
-Todas. Así se va usted a su casa con la venta hecha.
Era así mi hermano. Se las comerían después, pero él miraba más por la alegría que proporcionaba al hombre que las vendía.
Ciertos hechos retratan a una persona. ¿Será como su tío mi hijo Miguel? Iba un día también por una calle, siendo niño, y vio que un pobre estaba sentado en un portal. Mi hijo sintió lástima, o sabe Dios qué sentiría, que entró en una tienda próxima, que vendía melones y compró una sandía. Con la sandía se acercó al pobre y le dijo: “¿Quiere que nos comamos juntos este melón?”. El mendigo le sonrió y sacó del bolsillo una navaja. Como buenos amigos hicieron tajadas y se las fueron comiendo.
Detalles de un corazón noble, misericordioso, como quiere el Papa Francisco; hasta el punto que ha declarado el 2016: “Año de la Misericordia”.
-Justo lo contrario de los homófobos, que buscan solo hacer daño.
-Eso, Hilario, es que hay dos clases de personas: unas buenas, incapaces de hacer daño; y otras malas, incapaces de no hacerlo.
-Yo pienso que el corazón de todos es bueno cuando nacen, pero luego unos toman un camino y otros el opuesto. Depende del ambiente que haya en la familia cuando se desarrollan.
-¿Tú crees que es la familia la que engendra odios o bondades?
-La familia y el ambiente que encuentra en la sociedad. Ahí tiene el hombre la Escuela más influyente para ser luego yijadista o santo.
Francisco Tomás Ortuño

jueves, 22 de diciembre de 2016

Solo.

-Murcia, las ocho. jueves, Nochebuena, Andrés
-¿Dónde escribes hoy, Juan, al norte o al sur de la casa?
-¿Qué importa dónde escriba, Andrés?
-Como siempre lo dices, pensaba que lo harías ahora.
-Pues hoy no te lo digo, Juan; te voy a dejar con la duda. Solo te diré que me encuentro solo y no de Dios.
-Has utilizado dos “solos” en la misma frase, Andrés.
-Cierto. El primero es adverbio y equivale a únicamente, que no añadiré nada más; y el segundo “solo” es adjetivo, o cualidad del sujeto yo, como bien, mal o regular; estar solo es no estar acompañado.
-En cambio dices: “y no de Dios”, que significa que Dios está contigo; ¿no es una contradicción verbal estar y no estar al mismo tiempo, Andrés?
-Cierto también, Juan: En Clase de Filosofía aprendimos que nada puede ser y no ser al mismo tiempo. “O es o no es”; pero no “es y no es” a la vez. La conjunción disyuntiva “o” se opone a la copulativa “y”. Tú estás aquí o estás allí, pero no puedes estar aquí y allí al mismo tiempo.
En la frase que dije: “Estoy solo y no de Dios”, quise decir que no puedo estar solo nunca, porque Dios posee el atributo de la ubicuidad: está siempre y al mismo tiempo en todo lugar.
¿Te conté el chascarrillo? El Maestro explicaba a sus discípulos: “Dios está en todas partes: aquí, en la calle, en tu casa y en la mía”. Un niño se levanta y exclama: “No estoy de acuerdo con lo que ha dicho, señor Maestro?”. “¿En qué no estás de acuerdo, Lucianín”, pregunta asombrado el educador. “En la suya podrá estar, pero no en la mía, que no tengo casa”.
-Bueno, dejemos las bromas y cuenta algo, que tú como Lope de Vega, pronto cumples con el trabajo de escribir: “Un soneto me manda hacer Violante…”.
Es verdad, Andrés, que hay veces que no encuentro nada en mi cabeza para contar. Ya lo dije en una ocasión:

Mi cerebro baja seco,
Baja seco como el río,
Sin un pobre pensamiento;
Pero yo lanzo el anzuelo
Por si bajara más tarde
Henchido de peces nuevos.

En esa labor estaba de cumplir con la escritura, cuando vi que había llenado las hojas que tenía que llenar. El cerebro siempre lleva algo en la reserva, que te ofrece generoso; solo hay que entrar y dar un paseo como luego por el Malecón.

Francisco Tomás Ortuño

Tirar la toalla.

Te cuento…

Murcia, las doce, en mi escritorio.
-Dice el Papa Francisco: “¡Nunca odiar, sino servir a los otros; este es el camino de la santidad!”.
-¿Qué va a decir el Papa? ¿Tú crees que el representante de Dios en la Tierra puede decir: “¡Devuelve el mal que te hagan!”? La Ley de Moisés decía: “Ojo por ojo”, pero Jesús la cambió: “Si te dan en una mejilla, pon la otra”.
La doctrina de Jesús dio un giro de ciento ochenta grados a lo que enseñaba Moisés. Sin embargo, dos mil años después, la gente sigue las enseñanzas mosaicas: “Ojo por ojo y diente por diente”. Al Papa no le hacen caso; “No tiréis bombas”, dice. Y las naciones le contestan: “¡Quítese que va otra!”. Ni caso. Va de acá para allá, suelta su discurso, pero la guerra sigue.
Pobre Papa. Dicen que llora viendo la situación: no hay nación en paz, la guerra está en todas partes, los países no se entienden, la gente usa armas de destrucción….
Cuentan que hay noches que habla con Jesús y le pide que venga a ayudarle, que él solo es incapaz. “A mí no me hacen caso”, le confiesa. “Y cuando vengas, si vienes, no digas otra vez que “si te dan en una mejilla, ponga la otra”, que ahora son bombas. Ven dispuesto a lo peor si no quieres que tu vida acabe en otra Cruz como hace dos mil años.
Usa otros métodos más contundentes y deja las mejillas quietas, que se reirán de ti. Te daré ideas, si quieres, que yo estoy en el mundo y sé lo que se cuece por aquí. Puedes convertir a los que vayan a hacer daño en estatuas. “Los malos que se conviertan en estatuas por un tiempo”.
O que las bombas se transformen en madalenas, que se puedan aprovechar en comida para los pobres. “En vez de destruir que lleven condumio a los que no tienen para comer”.
Jesús, date una vuelta por aquí, porfa, que yo solo no puedo. Hasta el ganado que tengo para ayudarme, se está rebelando. No me extraña que Benedicto XVI tirara la toalla; yo tendré que hacer lo mismo si no vuelves pronto.

 francisco Tomás Ortuño

martes, 20 de diciembre de 2016

Complicados.

Te cuento…

Murcia, 20 diciembre 2016, Santo Domingo de Silos, martes.

            La persona, Gervasio, es complicada. Difícil conocer siempre a qué obedecen sus acciones y sentimientos. Ahora está de un humor y luego de otro; ahora obra de tal guisa y después de otra distinta, sin saber, ni ella misma, los motivos.  
            Factores determinantes de su conducta, cambian como un calidoscopio, por circunstancias fortuitas, ajenas a la persona, de forma que es difícil su control. Una noticia puede crear reacciones en cadena; un gesto puede remover el psiquismo de forma impredecible.
            Estamos sujetos, en todo momento, a los efectos de sensaciones corporales y espirituales. Y si una persona, Gervasio, es complicada, ¿qué será la pareja?, ¿qué será la sociedad?
            -Ay, Agustín, no estoy contigo, ¿para qué tenemos la inteligencia sino para que gobierne a la persona? ¿Acaso el coche, hasta hoy por lo menos, marcha sin conductor? Malo sería dejar que nos gobernaran las pasiones que nos asaltaran sin control.

                                                Francisco Tomás Ortuño

lunes, 19 de diciembre de 2016

José Moñino.

Te cuento…
            Murcia, las once, en mi estudio -y no donde está instalado el Belén, que lo ocupa por entero; tal vez con San José, que duerme solo… -pero ¿podría dormir con los pensamientos que llevaba en su cabeza?-; del tiempo ¿qué quieres que te diga?, lo propio de diciembre, Hermelinda: frío y lluvias. Es la Navidad y no “San Solsticio” como he oído decir.
            -Ayer, paseando por el Barrio del Carmen, pasé por Floridablanca. 
            -¿Te refieres al Parque que lleva ese nombre?
            -Sí, Hermelinda, en honor al Conde de Floridablanca, que nació en Murcia en el siglo XVIII, se doctoró en Leyes y se trasladó a Madrid.
            -Háblame de este personaje murciano, Zacarías.
            -Nació en 1728 y le pusieron por nombre José Moñino. Con el tiempo, en Política llegó a ser Secretario de Estado. Tuvo una vida agitada, tumultuosa en extremo, por la época en que vivió –Carlos IV y la Revolución Francesa-.
            -¿Y qué hizo José Moñino por Murcia?
            -Colaboró con Aranda en la expulsión de los Jesuitas. Cuando, en 1773, consigue la disolución definitiva de la Compañía de Jesús, el Rey, en premio a sus servicios, le nombra CONDE DE FLORIDABLANCA.
            -¿Y por eso le hicieron una estatua?
            -Quiso dimitir de sus cargos, dimisión que no le fue aceptada. En 1790 sufrió un atentado del que salió ileso. Cayó en desgracia y fue procesado bajo la doble acusación de abuso de poder y sustracción de fondos públicos. Murió en 1808. ¿Qué más quieres que te diga?
            -Que la sustracción de fondos públicos, por lo visto, no es solo de nuestro tiempo, Zacarías.
Francisco Tomás Ortuño

domingo, 18 de diciembre de 2016

Marcela.

18 diciembre 2016
Te cuento…
Santana, las nueve y lloviendo. El viento azota despiadadamente a los pinos sin merecerse nada. Si pudieran correr, como Sara o los habitantes de Alepo, ya habrían traspasado el Carche. ¿Hay algo más fuerte –iba a decir injusto-  que recibir golpes sin motivo, con los brazos caídos y sin poder correr? Yo pensaba que eso solo era propio de Jesús, Dios en la Tierra, pero veo que también hacen lo propio los pinos que veo tras los cristales de mi ventana. Son ejemplares.   
¿Tú has leído el Quijote? Cervantes, en un pasaje pastoril, dice que Crisóstomo bebía los vientos por Marcela. Y como Crisóstomo, cientos de pastores se subían a los árboles esperando unas palabras de la pastora. Pero ella decía, con razón, que porque la quisieran, ella no estaba obligada a querer.
Yo, cuando topé con el Capítulo XII de la primera parte, que contaba la historia de Marcela, me reí mucho: “Hay, no muy lejos de aquí, un sitio con dos docenas de altas hayas, y no hay ninguna que en su lisa corteza no tenga grabado y escrito el nombre de Marcela. Aquí suspira un pastor, allí se queja otro.
Cual hay que pasa todas las horas de la noche sentado al pie de alguna encina o peñasco, y allí, embebecido y transportado en sus pensamientos, le halla el sol a la mañana; y cual hay que sin dar tregua a  sus suspiros, en mitad del ardor de la siesta, tendido sobre la ardiente arena, envía sus quejas al piadoso cielo“.
¿Y a qué viene el Cuento de Marcela y los pastores?
Encuentro similitud con los desahuciados. Como aquellos, se lanzan al vacío para suicidarse. Y en tal medida que ya se teme salir a la calle por si te cae un desahuciado encima.
¿A dónde vas, Moisés?
A tirarme por la ventana.
Te acompaño.
¿Tú también vas a hacer ventaning?
Seremos los primeros en tirarse a pares.
Unos tenían que ser, que veo que cunde poco el suiciderio.
Vamos antes a dar un paseo, Moisés, y lo pensamos mejor, que es muy fuerte la medida. ¿Por qué no vamos al Ayuntamiento  y pedimos al Alcalde que dé trabajo a los parados poniendo celosías en las ventanas?

Francisco Tomás Ortuño

sábado, 17 de diciembre de 2016

Zoología.

17 diciembre 2016
Te cuento…  A mi nuera Lena Ilina
Santana de Jumilla, las ocho y lloviendo.
Ayer estuve viendo el maravilloso mundo de los insectos en Documentales de la Segunda Cadena. ¡Qué interesante! Este Señor, que ha descubierto tantos secretos del mundo animal, habrá gozado lo suyo en su vida observando, anotando y verificando sus descubrimientos.
Siendo pequeños mis hijos –Francisco-Amós, Pascual-Jesús, Ángel-Inocencio, Miguel y Lina-, vi a uno de ellos, no recuerdo cuál, acostado en el monte mucho rato. Me acerqué a él sin hacer ruido. “¿Qué haces?”, le dije cuando estuve a su lado. “Observo a las hormigas; una no podía con la carga, se acercó a otra, le dijo algo al oído, volvieron las dos y así pudieron llevarla al hormiguero”.
Algo tan simple era justo lo que haría este hombre, que he conocido en otros programas parecidos, para descubrir los misterios del mundo de los insectos y otros artrópodos.
¿Otros qué?
En Zoología, se llama artrópodos a los animales invertebrados que tienen su cuerpo formado por anillos, órganos articulados de locomoción y una cadena ganglionar en el vientre que constituye su sistema nervioso. Son artrópodos los crustáceos, las arañas, los miriápodos y los insectos. Entre los insectos se encuentran las hormigas, las mariposas, las abejas, los escarabajos y muchos más. Su cuerpo está dividido en tres partes: cabeza, tórax y abdomen; tienen tres pares de patas y pasan por tres estados diferentes –huevo, larva y ninfa- antes de adquirir su pleno desarrollo y forma definitiva.
Hace cosa de un año, vinieron de Editorial Planeta a ofrecerme una “tablet” con libros y DVDs de “Joyas de la Naturaleza”. Creí que se trataba de estos Documentales que tanto me entretienen, divierten y enseñan.  Luego vi que eran preciosos, encantadores también, pero no los que yo esperaba: Las entrañas de la Tierra, El poder del agua, La fuerza del viento, La conquista del fuego, El Himalaya, La fuente de la vida y otros hasta catorce. 
                                                Francisco Tomás Ortuño

viernes, 16 de diciembre de 2016

De limpieza.

16 diciembre 2016
Te cuento…

Murcia, las nueve en los relojes. De la torre me llegan sus campanadas. Ya dije que la lluvia no impide la carrera del sonido. Si así fuera se quedaría distraída alguna campanada  en el camino.
-¿Y si lloviera un chaparrón, donde las gotas fueran lagos, ¿qué pasaría? ¿La hora se perdía por la lluvia?
-Eso lo tuvo en cuenta el Señor cuando hizo las cosas, Emeterio: “El sonido irá por otro camino para que llegue sin merma a los que escriban”.
-Es que no le quedó nada por ver. Cuanto salía de su mano era perfecto.

-Vengo del cuarto de al lado, el de la impresora y del ordenador. ¿Que a qué se debe el traslado? A que hoy toca limpieza, Emeterio, y me han barrido como se barre una hoja de papel caída al suelo. “¡A la otra habitación, que toca limpiar aquí”, he oído. Y yo, dócil, he dejado el ordenador y he cambiado de actividad. Acababa de mandar mi “Te cuento…” de hoy a los hijos y amigos.
-¿De qué iba el parto?
-Se lo he dedicado a Ángel, que lo leerá en Valencia. Iba sobre los carteros, que siguen tercos repartiendo cartas en los buzones como siempre hicieron.
-¿Y qué van a hacer si lo suyo es repartir cartas?
-Cuando no haya cartas que repartir, no van a repartir papeles en blanco llevados por la inercia.
-La verdad es que le veo poco futuro a los carteros de cartas. Hoy con los móviles, la correspondencia ha cambiado. ¿Quién escribe cartas que no sean las monjas de Copiapó?
-Pueden ser los que se escondieran en Alepo, la mayor ciudad de Siria, con más de dos millones de habitantes en su día, por miedo a las bombas de El Asad, y crean que siguen como antes de esconderse.
-No me nombres Alepo, Emeterio, que es una pena ver a una ciudad destruida por la barbarie y a sus habitantes corriendo con niños y ancianos huyendo de las bombas que caen sin cesar.
-¿No hay fuerza capaz de parar semejante atrocidad? ¿No hay quien diga: “¡Hasta aquí y ni una bomba más!”? ¿Estamos locos para seguir permitiendo que se destruya una ciudad?
-No hay que ir a Alepo, Emeterio. Lo tenemos aquí en España: Esos que queman retratos del Rey y textos de la Constitución están buscando que alguien los recrimine para empezar la fiesta del treinta y seis de tan triste recuerdo. ¿Cómo no se para ahora que aún es tiempo de evitarlo? Si cogen a un pirómano en el monte con la mecha preparada, ¿a qué se espera para detenerlo?

Francisco Tomás Ortuño

jueves, 15 de diciembre de 2016

Carteros.

15 diciembre 2016
Te cuento…    A mi hijo Ángel Inocencio
            Murcia, las ocho y lloviendo. San Valeriano. 350 días del año pasados, por 16 por pasar: Ventaja abrumadora.
            -Veo que los carteros, Julián, siguen existiendo y entregando cartas como siempre hicieron.
Pero menos que antes, Onesíforo. El paso de un sistema a otro más moderno, por las nuevas tecnologías, no lleva el mismo ritmo en los servicios: unos se montan antes al tren de la modernidad y otros esperan a ver en qué queda.
No sé si me explico. Mi padre hacía sumas largas “volando”. Cuando le dije que con una calculadora no tendría que sumar “de cabeza”, me contestó que así estaba más seguro. Era de los rezagados. Otros no usaban ya otro medio para hacer las cuentas que las máquinas.
Hoy los carteros se resisten a abandonar su función de siempre, aunque el final será sin duda claudicar. Mi prima Emilia, monja en un Convento de Chile, sigue con las cartas a pesar de tardar ocho días en cruzar el charco. “Prima, dime la dirección electrónica y verás qué pronto las recibes; al mismo tiempo que yo escribo aquí, tú la estás leyendo”. Pero ella no quiere. Le pasa lo mismo que le pasaba a mi padre con las sumas cuando estaba en el Banco. Se quedan anclados en el pasado y de ahí no quieren pasar.
La verdad es que asusta la vertiginosidad de los cambios. Han alcanzado tal velocidad que preferimos esperar al siguiente. Lo de hoy se queda mañana obsoleto. “Han sacado a la venta unos teléfonos que al mismo tiempo que hablas se ve con quien estás hablando”. “Esperaré a mañana que, seguro, saldrá otro que además te pague la conferencia”.
Cuando, por el Concilio Vaticano hubo cambios en algunas oraciones, mi amigo Pedro me dijo que no las iba a aprender. “¿Por qué?”, le pregunté. Y su respuesta era lógica: “Esperaré a la próxima reforma”.
Mis hijos son forofos de las nuevas tecnologías. Para ellos el pasado es historia que debemos enterrar. Lo nuevo es lo útil. “¿Para qué comprar libros si con el ordenador tienes el que quieras leer? “.
Pero tendrías que llevar a donde fueras el ordenador en una maleta. Aquí me siento a descansar y aquí lo enciendo para leer la prensa. ¿No sería incómodo llevar encima el aparato si vas al parque a dar un paseo?
Es tal la confianza que tienen en los nuevos ingenios, que aseguran que serán tan pequeñas pronto como una lenteja con pantalla desplegable a convenir. “Un ordenador con pantalla para llevar en el bolsillo de la chaqueta”. Y lo mismo que hoy te vas al campo y llevas un libro, podrás ir con tu ordenador. Yo me lo creo.
Cuando escribí mi libro “Don Felipe de la Mancha”, allá por el año 95 del pasado siglo, pensé en un traductor simultáneo para hablar con extranjeros. ¿Quién me iba a decir que luego iba a existir dicho aparato? La ciencia ficción hecha realidad. Hoy en el Congreso traducen al español el catalán y viceversa conforme hablan los diputados.
Mi amigo Luis (¡hola, Luis!) me mandó por internet el último engendro que se habia inventado: el traductor simultáneo en la escritura: “Tú escribes en español y al lado te sale lo mismo en el idioma que hayas elegido”. No me lo creía, hasta que hice la prueba y me convencí. “Estoy en mi habitación…”. En francés: “Je suis dans ma chambre…”. En inglés: “I am in my room…”. Asombroso.
Pero pronto se quedó corto el invento. Otro lo suplantó. Era la voz la que decía lo que tú hablabas. Y en cualquier idioma, francés, inglés, chino, ruso o japonés.
A los carteros debían de hacerles monumentos en los pueblos como representantes de otro tiempo.
Como a tantas cosas que fueron sustituidas por otras nuevas. ¿Quién se acuerda de las plumas que usábamos nosotros en la escuela, de la tinta y los tinteros que llevaban los pupitres? “Ay, bolígrafo, la que has armado”, escribí yo un día. “¿Y las navajas de afeitar?”. Yo empecé con ellas cuando tuve que afeitarme, por los cincuenta del pasado siglo.
                                               Francisco Tomás Ortuño

Aldecoa.

13 diciembre 2016

Te cuento…  A mi nieta Isabel Tomás Muñoz

            Ayer te hablé de Dámaso Alonso y de las Jarchas. Luego cogí, también al azar, otro libro. Se trataba de “La tierra de nadie y otros relatos”, de Ignacio Aldecoa.  
            Aldecoa fue un escritor de la posguerra, y pertenece al realismo social de la época, como Ana María Matute y otros. Los relatos son: Chico de Madrid, Seguir de pobres, Hasta que llegan las doce, Un cuento de Reyes… aparte del que encabeza la lista y da nombre al libro: La tierra de nadie.
            Nació en Vitoria, en el año veinticinco, ocho años antes que yo. Sufrió, por tanto, los mismos avatares de mi infancia y de muchos que nacieron por aquellos años. Nuestros padres, más que nosotros, vivieron las miserias de una guerra civil. A nosotros nos tocó sufrir las consecuencias.
            Como murió en el sesenta y nueve, a los cuarenta y cuatro años, no le puedo preguntar en qué ocupaba su tiempo ni cuáles fueron sus juegos preferidos. Ni si conoció a Unamuno, que murió en el treinta y seis y era vasco como él. Pero sé que vivimos la misma sociedad, la misma época, con todo cuanto suponía conocer el estraperlo y la restauración social de tres años de guerra.
            ¿En qué bando estuvo tu padre, Ignacio?, le hubiera preguntado. ¿Y tú qué hacías? ¿Ibas a la “ikastola” de tu pueblo? ¿Te gustaba ya escribir? Creo que nos hubiéramos comprendido. Tus cuentos hablan de cosas que conocimos los dos. En Los pájaros de Baden Baden escribes:
“Entró Elisa y su vestido estampado flotó un poco al andar y pareció que había entrado algo de aire con ella.
-Buenas tardes –dijo Elisa-. Tal vez he interrumpido…
-Un momento, ahora vengo, voy a refrescarme, ¿vale?
-Vale –dijo Elisa divertida, y se sentó en una de las butacas. Oyó las sonoras abluciones, cómo se sonaba las narices y el ruido que hacía al enjuagarse la boca.

           Francisco Tomás Ortuño


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Deportes.

14 diciembre 2016
Te cuento…
            Murcia, miércoles, las diez. Cuando hay competición en Inacua, la piscina no se abre a los demás. Es como día festivo. No sé quién compite ni por qué, pero el hecho es ese: “Mañana hay Competición: permanecerá cerrada la piscina”. Y uno no va y punto. Igual se enfrentan equipos de distintas provincias o regiones como en el fútbol, o existe una primera división y una segunda y yo sin enterarme. ¿A qué categoría, entonces, corresponderá la competición que se anuncia en Inacua?
            -El mundo del deporte es muy amplio, Carmelo; no se reduce al balompié y a la canasta. Hay saltos de altura, de longitud, con pértiga, carreras, lanzamientos de jabalina y de peso, natación, carrera de bicicletas, de motos… y otros que van apareciendo como sulfing, saltos desde un avión en vuelo, etc., etc. En todo lo que implique riesgo habrá quien diga: “Yo el primero y tú después”. Y para eso las competiciones y el Libro Guinness, que registra los resultados punta: “El mejor de todos los tiempos en tiro con arco es Fulano; el mejor en billar es Mengano.
            Te copio algunos Deportes por orden alfabético:
Alpinismo, atletismo, automovilismo, baloncesto, balonmano, billar, boxeo, badminton, caza, ciclismo, esgrima, esquí, equitación, fútbol, golf, gimnasia rítmica, alterofilia, hípica, judo, lucha, motociclismo, natación, paracaidismo, petanca, piragüismo, remo, rugby, surf, tenis, tenis de mesa, tiro con arco, voleibol, waterpolo, windsurf.
            Y figuras importantes del deporte: Induráin –ciclismo-; Nadal –tenis-; Fernando Alonso –fórmula 1-; Pau Gassol –baloncesto-; Alberto Contador –ciclismo-; Ángel Nieto– motociclismo-; Ballesteros –golf-, etc., etc. 
                                               Francisco Tomás Ortuño

lunes, 12 de diciembre de 2016

Jarchas mozárabes.

Murcia, 12 diciembre 2016

Te cuento…   Jarchas

Ayer cogí al azar un libro: “Cancionero y Romancero español”, de Dámaso Alonso.
Dice don Dámaso que el mundo ignoraba la existencia de un tesoro de poemillas procedentes de la Edad Media; y que Menéndez Pelayo, a finales del XIX y principios del XX,  descubrió unas canciones que andaban sueltas como perros sin amo.
Dámaso Alonso fue recogiendo piezas y descubrió que nuestra literatura, que se iniciaba con el Cantar de Mío Cid, siglo XII, según Menéndez Pidal, había comenzado con preciosas canciones de mujeres enamoradas, y que, por tanto, la primera lírica fueron estas jarchas mozárabes españolas. Tales estrofillas procedían de una tradición oral cantada:

-Mi corazón se me va de mí,
oh, Dios, ¿acaso se me tornará?

-¡Tan mal me duele por el amado!
Enfermo está, ¿cuándo sanará?

-Malherida iba la garza enamorada,
sola va y gritos daba.
¿Dónde la garza hace su nido?
-Ribericas de aquel río;
sola va y gritos daba.

-Al alba venid, buen amigo, al alba venid.

-Gritos daba la morenica, so el olivar,
que las ramas hace temblar;
lloraba su muerte, amigo, so el olivar,
que las ramas hace temblar.




Francisco Tomás Ortuño

domingo, 11 de diciembre de 2016

Encontradizo.

10 diciembre 2016

Te cuento…

Murcia, las diez, en mi estudio que da a la calle salón, por donde no pasan coches. Nuestra Señora de Loreto en el calendario. Día sin lluvia por estos pagos murcianos, pero poco seguro; el tiempo indeciso, receloso, poco de fiar en suma.
Las noticias que llegan de fuera son poco tranquilizadoras: África se seca, Asia pasa hambre, América… ¿qué quieres que te diga?, está por saber lo que traerá el nuevo Presidente, sucesor de Obama. El Planeta Tierra, tan grande y tan hermoso, no va por buen camino.
Mira por dónde, Señor, esta Navidad, que ya tocamos de tan cerca, podía ser una Navidad histórica. Si Tú dijeras: “¡Basta ya de sufrir, hijos míos!”, y  nos dieras nuevas luces para llevarnos bien unos con otros, y nos desposeyeras de egoísmos, de vanidades, de envidias, de avaricias…
Mira por dónde, podía ser la Navidad que todos deseamos. Tú, que nos creaste y nos hiciste tan poco gobernables, venías a poner orden, o a cambiarnos estructuralmente. Solo tenías que proponértelo. Este sería un buen momento. Te hacías el encontradizo y veías en qué ha quedado lo que hiciste.
Porque igual estás creyendo que hemos alcanzado la felicidad. Tú vienes y observas. Cuando sintonices con nosotros, verás que hay que intervenir: si no cambiarlo todo, enmendar muchas cosas.
Así no, que está llegando a límites de locura: unos respiran, pero la mayoría se asfixia; algunos aún comen, pero los más no tienen qué llevarse a la boca. No, así no puede seguir. Ven por aquí, date una vuelta por este rincón de tu Universo.
Haz el milagro esta Navidad. Tú vienes y ves cómo vivimos y luego… Hay mucho mal en los corazones. Las flores que dejaste se han convertido en cardos. Tu siembra se ha perdido. Esta Navidad podía ser histórica. Deshaces lo hecho y vuelta a empezar.
Nos llevas otra vez al Paraíso aquel donde no se trabajaba, ni se sufría, ni nada de nada, repara aquel soberbio traspiés que tuvo Eva, y a empezar de nuevo. Esta Navidad podía ser un buen momento.

Francisco Tomás Ortuño 

A por.

9 diciembre 2016

Te cuento…

Murcia, las nueve, santa Leocadia. Las campanas de la iglesia repiquetean. La lluvia, menuda, tropieza en los cristales de mi ventana.
Ayer vinieron de Águilas mis hijos y mis nietos.  Sofía y Fran crecen por días aunque ellos no lo noten. Están en su momento justo de crecer. “¿Cómo vais en el Colegio?”, les pregunto. “Bien”, me responden a coro. “Ánimo y a por todas”, les digo sin pensar apenas. Tal vez, quiera decirles que sigan así.
            El “a por” se va imponiendo. Los Académicos no están por ceder, pero en revistas y libros se lee por doquier “a por”, con poco respeto a la docta casa. ¿Habrá pensado nuestro paisano Pérez Reverte llevar el asunto a una de sus eruditas asambleas?
Azorín, Baroja y muchos escritores más vieron que no es lo mismo “Subir por la escalera” que “Subir a por la escalera”. O sea, que la frase es anfibológica o que produce confusión. “Voy por la escalera” es ir por la misma, peldaño a peldaño, hacia arriba o hacia abajo, y no por el ascensor o saltando por la ventana. Mientras que “ir a por la escalera” descarta el sentido anterior y adquiere el de ir a recogerla a algún sitio para servirte de ella. Que no es lo mismo, vamos. Y yo estoy con Azorín, con Baroja y con cuantos se deciden por escribir las dos preposiciones juntas por más que la Real diga otra cosa.
Venga ya, Académicos de la Lengua, ¿no se dice: “por entre unas matas…”; “para con los demás…”; “por de pronto…”?; ¿qué tiene menos “¡a por todas!”.

La lluvia menudea en los cristales; las campanas repiquetean en la torre. Sus sones recorren el espacio que nos separa sin mojarse. “Cantando bajo la lluvia” podía llamarse el cuadro.
Es curioso, pero acabo de pensar en algo inédito: las campanas suenan y sus voces emprenden una carrera, hasta llegar a nosotros, entre gotas de lluvia, sin mojarse en el camino. Son estos sonidos de las campanas como la virginidad de la Virgen: ángeles que cubren los espacios sin menoscabo de su virginidad.

Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿Cómo se va a llamar?

7 diciembre 2016

Te cuento…

Cuenta mi amigo Apolinar que va a ser abuelo de una niña. Que iba a ser abuelo ya lo sabía; que iba a ser abuelo de una niña lo ha sabido hoy. Han conocido la noticia por la ecografía. Hasta hace poco, había que esperar a que el crío diera la cara, por no decir otra cosa, para saberlo. Ahora, con ese aparato, ven por dentro a la madre como por fuera.

En una democracia, no debía de permitirse estos abusos. ¿Qué pensará esta niña de la foto que hacen de ella sin su consentimiento? Con el nombre que haya de llevar, lo mismo. “¿Cómo se va a llamar?”, pregunta el cura. Y los padres responden: “Obdulia”. Y luego la criatura hubiera deseado Mildred, como una artista famosa.

Si nos paramos a pensar, nadie puede presumir de haber ordenado nada de su propia vida. Ha nacido y punto. Le han puesto Juan o Luis, Petra o María y se acabó. Porque ¿quiso él - ella nacer? ¿Eligieron el día, el mes y el año de su nacimiento? ¿Hubieran deseado ser alemán, chino o vietnamita en lugar de haber nacido en otra parte? ¿Haber nacido en nuestro tiempo o en el siglo XXV? ¿Quién puede presumir de haber mandado en su destino? Ha nacido varón o hembra, aquí o allí, ahora o luego, y punto. Solo puede aceptar lo que encuentra y seguir la corriente en la que se ha encontrado.

Francisco Tomás Ortuño   

martes, 6 de diciembre de 2016

Enhorabuena, Constitución.

6 diciembre 2016

Te cuento…
Murcia, las once, San Nicolás de Bari.
-Que ayer fuera fiesta no tiene sentido, Luciano. Que mañana lo mismo, tampoco. Que sea martes el día de la Constitución y jueves la Purísima no justifica que nos tomemos una semana de holganza. Los santos en el Cielo se reirán de nuestras travesuras.
-O se indignarán, Petronio, por nuestra holgazanería. Como el Señor les haya dado poderes para administrar justicia, igual son ellos los que nos mandan de vez en cuando epidemias y catástrofes: “¡Tomad, que os lo merecéis!”.
-Es que los humanos no paramos de incordiar. En la corte celestial nos seguirán atentos y confundidos:
-¿Qué van a hacer ahora estos insensatos, Absalón? No es posible que llegue a tanto su necedad.
-¿Qué no?; ay, Neftalí querido, yo no apostaría una micra de mi espiritual ser.
-Pues voy a castigarlos con inundaciones.
-Pero no te pases, Absalón, que cada cual pagará luego por sus obras; no te dejes llevar por la ira, que en una semana llevas dos terremotos, cinco muertes por violencia de género, tres naufragios… que te voy siguiendo.
-Perdona, Absalón.

-¿No vas a hablar de la Constitución, Petronio?
-Quería pasar por alto, pero voy a saludarla: Enhorabuena, Señora, feliz cumpleaños y que cumplas muchos más. Pero que no te cambien ni te hagan ver lo blanco negro y viceversa. Tú, Ley de Leyes, que permanezcas intocable, como naciste hace treinta y ocho años, que hay intereses encontrados y quieren vulnerar algunos de tus artículos. Tú terca ante los ruegos y las presiones.
Enhorabuena, Constitución. Cuando todos te obedezcan y te sigan al pie de la letra habremos alcanzado la paz que deseamos. Solo tú buscas vivir en democracia, que es decir en libertad y en responsabilidad, dos notas esenciales en cualquier convivencia humana. Libertad religiosa, política, social, académica… Y responsabilidad o respeto a las opciones contrarias a las nuestras.
  
Francisco Tomás Ortuño