lunes, 22 de mayo de 2017

De viajes.

22 mayo 2017 lunes, Santa Joaquina Vedruna

Seguiré contando : de viajes

-¿Sabes, Lorenzo?, ayer fuimos al Hotel Pacoche a ver a una prima de mi mujer.
-Sé más explícito, Sebastián, que no te alcanzo; ¿qué prima es esa y qué hacía en un Hotel?
-Te cuento: La susodicha Isabel vive en A Coruña, o La Coruña que hemos dicho siempre. Nos llamó para decir que va de viaje con un grupo a Caravaca de la Cruz, por eso del jubileo –indulgencia plenaria que el Papa concede a los católicos en ocasiones especiales-, y que pararían en Murcia. Como antes íbamos con niños a Mallorca, ahora hay viajes con mayores a otras ciudades.
-¿Y no te parece bien?
-Claro que me parece bien, Lorenzo, pero que muy bien: se divierten, aprenden cosas que no saben y ven lo que no habían visto. ¿Qué mejor tiempo empleado que viajando? Cuando yo iba con niños, en barco o autobús, a Andorra, a Ceuta o a Galicia, ya lo pensaba.
-¿Qué pensabas, Lorenzo?
-Pensaba que los viajes debían de figurar en los Planes de Enseñanza como las matemáticas o la historia. Asignatura obligada para todos. Que no se dieran casos como el de un compañero de “mili” que en unas maniobras a Requena pasamos por Alicante y se puso a gritar: “¡El Mar!, ¡el mar!”. Y es que no lo había visto antes, y tenía veinte años.
En esa asignatura de “Viajes” se conocerían otras tierras, costumbres, monumentos, museos, etc. y se harían visitas a otros Centros escolares. No sé cómo no lo hacen ya. Los viajes siguen quedando en opcionales para algunos afortunados que salen unos días a fin de Curso.
-El Imserso –Instituto de Mayores y Servicios Sociales-, Sebastián, incluye en sus programas “Viajes para Mayores” y van de una ciudad en otra visitando lo que ofrecen.
-En el caso de Isabel, viene un autobús con cuarenta viajeros a visitar Murcia, Cartagena y Caravaca de la Cruz. De paso, saludan a sus familiares que encuentran en la ruta. Isabel, que vive desde niña en la Coruña, tiene sus raíces en Jumilla. ¿Qué mejor ocasión que venir a saludar a sus parientes? “¡Hola, prima!”. Y se cuentan historias que llevan guardadas de su infancia. “¿Cómo están tus hijos?”, “¿Cuántos nietos tienes?”. Y el tiempo se les queda corto.

Francisco Tomás Ortuño

sábado, 20 de mayo de 2017

De horas y céntimos.

20 mayo 2017  Sábado, San Bernardino de Siena

Seguiré contando : De horas y céntimos

-Murcia, Sábado, las nueve menos cuarto, que es decir las ocho cuarenta y cinco. Si vendiera tiempo me quedaba con lo segundo. Parece que es más temprano. Los que venden algo  se fijan mucho en el detalle: en lugar de decir “Cuarenta” dicen “Treinta y nueve con noventa y nueve”.
-Habrán comprobado que así venden más. “¿Qué cuestan estos zapatos? “Treinta y nueve con noventa y nueve céntimos”.
-O sea, cuarenta euros.
-No, treinta y nueve con noventa y nueve.
-¿No es lo mismo?
-Para nosotros, no; mire usted, aquí tengo los céntimos de vuelta.
-¿Y yo para qué quiero un céntimo?
-Eso es cosa suya, como si lo quiere tirar a la basura, o se lo quiere comer. 
-¿Qué puedo comprar con un céntimo, Señora? ¿Usted va al mercado? ¿Qué le dan por un céntimo?
-No se trata de lo que pueda comprar, sino de lo que pueda vender a un precio o a otro.
-Es que es lo mismo, ¿no se da cuenta?, ¿qué más da uno con noventa y nueve que dos euros?
-Pues está comprobado que la gente los distingue a la hora de hacer sus compras, y si vendes más con uno que con otro sería del género tonto hacer lo contrario. La gente es especial, ¿sabe?, y hay que ver cómo respira para darle lo que quiere, que el comprador siempre tiene razón.
Uno vendía sardinas y llevado por la prisa, puso un cartel en su puesto: “A euro la docena”.  Nadie compraba pensando que eran de escasa calidad siendo tan baratas. De pronto cambió el chip y puso: “A euro la sardina”. Y en un periquete acabó con la mercancía.
No es lo que hagas con un céntimo, es saber con qué compra más el público.
-Entonces, ¿qué hora dices que tenemos?
-Ahora son las ocho y cincuenta y nueve minutos.
-O sea, las nueve.
-No, Serafín, nada de las nueve; son las ocho cincuenta y nueve. Si te preguntan los años que tienes, ¿tú dices cincuenta si no los has cumplido?
¿Cuántos años tienes, Rosa, le peguntaron a una señora de edad madura, por no decir podrida. “He cumplido treinta”, dijo. Y no mentía.    

Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 18 de enero de 2017

Sigo contando

18 enero 2017

Sigo contando

Murcia, miércoles, las nueve. Año nuevo, que “hasta San Antón, Pascus son”. Cuántas cosas por contar o no contadas. Como he recibido varios avisos de personas muy queridas, seguiré contando. Ya te dije que por estas fechas me lo pienso: “¿Continúo?”. “¿Corto?”. Y al final sigo. Pero esta vez en particular, he tenido motivos más que sobrados para acabar con mis Soflamas. Luego te cuento.
Y al mismo tiempo, como otras veces, me sobrepongo y digo: “¿Por qué dejar mi “obligación de entretenerme”, y de llenar unos minutos diarios contando sucesos y sucedidos? Tan partidario que he sido de luchar contra la ociosidad. ¿A quién perjudico? Más bien, me sirven luego mis devaneos de recordatorio, cuando los paso al ordenador. Te hacen ver cuán veloz pasa el tiempo.
Me pasa con hechos ocurridos el pasado año, que ahora releo para formar un nuevo libro con el Año 2016 –no tiene ni título, ni dedicatoria, ni esas cosas que llevan los libros al principio y que luego nadie lee-: leo que mi tía Asunción murió en enero y yo pensaba que fue más tarde; o mi amigo Pepe Jiménez; o mi vecina María Dolores. “Parece que fue ayer”, se dice, y es verdad. Pero mi escrito me confirma la fecha exacta aunque no pase a creerlo.
Digo que este año tenía motivos suficientes para dejar la escritura, que ya me ocupa muchos años. Las “Bodas de Oro” que he celebrado el cuatro de este mes, era un broche de este metal para hacerlo. Y un amago de infarto que sentí la Nochevieja, celebrando con los hijos la despedida del año, lo mismo. Pero como la vida sigue y solo quedó en un susto, seguiremos emborronando cuadernos que compro en el Chino de la esquina. ¿Cómo podría recordar luego que ayer mandé por Correo un impreso solicitando Plaza de Termalismo por el Imserso? Y así muchas cosas más.
-¿Cómo fue tu amago de infarto?
-Recuerdo que quise ir al aseo. Fue entonces que noté algo extraño en la pierna izquierda que no me permitía andar con normalidad. “Se pasará como ha venido”, pensé y no dije nada a nadie. Pero a los dos días de sentir la misma sensación de llevar “una pata de palo” como los piratas, tuve que decirlo a la familia más cercana: “Mi pierna no es la que era”. Fuimos a “La Vega”. Me hicieron pruebas: Tac, Ecografía, Rayos X, Análisis… Resultado: “Leve infarto”. Los ictus o infartos cerebrales son frecuentes: los leves pasan inadvertidos; los graves son mortales.  
Doy gracias a Dios que no me afectó a la cabeza u otra parte que me impidiera hacer vida normal, fuera de pasar dos días y dos noches en el Hospital hasta recibir el alta.

Francisco Tomás Ortuño

sábado, 31 de diciembre de 2016

A mi nieta Raquel

27 diciembre 2016
Te cuento…   A mi nieta Raquel
Murcia, las cinco y media de la tarde. Hoy la noticia es que Raquel ha llegado a Letonia. Hace media hora que Lina ha recibido el mensaje y nos lo ha comunicado: “Raquel ya ha llegado a Riga”.
-“En el “cumple” de Francis”, he pensado yo. Porque hoy Francis cumple la friolera de cuarenta y nueve años como quien no quiere la cosa. Y parece que fue ayer cuando lo vi sacar la cara por donde salen al mundo: por la gatera.
-Casi cincuenta años. Los mismos que están casados sus padres, que por eso van a celebrar sus Bodas de Oro.
-La meta está ahí, fija, para los cinco. Ha llegado, como no podía ser de otra forma, Francis, el primero; pero pronto llegarán Pascual, Ángel, Miguel y Lina. Todos vienen corriendo por el mismo orden que nacieron.
-Y cincuenta años ya es media vida. A los papis aun les quedan unos veinte.
-¿Y a qué ha ido Raquel a Riga, la capital de Letonia?
-Habrá ido a dar un paseo con otros colegas, que hoy lo de viajar se ha quedado, como te dije en otra ocasión, para todos los gustos. Francis me dijo un día, hará unos diez años: “Voy a dar un paseo con el coche”. Y a otro día llamó desde San Petersburgo: “Estoy en Rusia”. Desde entonces nada me extraña. Luego Lina fue también por allí: “Estoy en Letonia”. Ahora mi nieta.
¡Qué suerte! En mis años jóvenes, ir a Alicante era de presumir. En un viaje que hicimos de Lorca a Requena haciendo el Servicio Militar, un compañero gritó: ¡El mar, el mar!, cuando pasamos por Alicante. Era la primera vez que lo veía. Pero ahora ya no hay joven que no haya ido en avión o en barco a otro continente.

Te diré por si no lo sabes, que Letonia es un país independiente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas desde Agosto de 1991, y reconocida como nación soberana por la Organización de Naciones Unidas.
Tiene  unos 65.000 kilómetros cuadrados y dos millones y medio de habitantes. Su religión es el luteranismo y la capital Riga con un millón de habitantes.
Que lo pases bien, querida Raquel, y que vuelvas pronto. Te queremos Tu abuelo Paco.   

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La familia engendra bondades.

28 diciembre 2016

Te cuento… A mi sobrina Lina Tomás Lozano

Murcia, las doce y media.
Un día fuimos Santiago, José María y yo al campo de Amós, por Cartagena, y cogimos sacas de naranjas de su huerto. Luego, a la hora de comer, fue Amós a la Puebla y compró morcillas, pan, cerveza y lo que quiso. Lo pasamos bien. Amós gozaba dando lo que tenía a sus hermanos. Era así de buena persona. En cierta ocasión iba con sus hijos Pepe y Amós y vieron un puesto en el camino vendiendo morcillas. Se acercó y dijo al vendedor, que estaba solo: “¿Cuánto cuestan las morcillas que le quedan?”.
-He vendido pocas; paran pocos coches a comprar.
-Le he preguntado cuánto cuestan las que le quedan.
-Traje cinco kilos y están todas las que traje: Treinta euros.
Y sacó del bolsillo treinta euros y le dijo: “Envuélvamelas, que me las llevo”.
-¿Todas? –dijo el hombre con asombro.
-Todas. Así se va usted a su casa con la venta hecha.
Era así mi hermano. Se las comerían después, pero él miraba más por la alegría que proporcionaba al hombre que las vendía.
Ciertos hechos retratan a una persona. ¿Será como su tío mi hijo Miguel? Iba un día también por una calle, siendo niño, y vio que un pobre estaba sentado en un portal. Mi hijo sintió lástima, o sabe Dios qué sentiría, que entró en una tienda próxima, que vendía melones y compró una sandía. Con la sandía se acercó al pobre y le dijo: “¿Quiere que nos comamos juntos este melón?”. El mendigo le sonrió y sacó del bolsillo una navaja. Como buenos amigos hicieron tajadas y se las fueron comiendo.
Detalles de un corazón noble, misericordioso, como quiere el Papa Francisco; hasta el punto que ha declarado el 2016: “Año de la Misericordia”.
-Justo lo contrario de los homófobos, que buscan solo hacer daño.
-Eso, Hilario, es que hay dos clases de personas: unas buenas, incapaces de hacer daño; y otras malas, incapaces de no hacerlo.
-Yo pienso que el corazón de todos es bueno cuando nacen, pero luego unos toman un camino y otros el opuesto. Depende del ambiente que haya en la familia cuando se desarrollan.
-¿Tú crees que es la familia la que engendra odios o bondades?
-La familia y el ambiente que encuentra en la sociedad. Ahí tiene el hombre la Escuela más influyente para ser luego yijadista o santo.
Francisco Tomás Ortuño

jueves, 22 de diciembre de 2016

Solo.

-Murcia, las ocho. jueves, Nochebuena, Andrés
-¿Dónde escribes hoy, Juan, al norte o al sur de la casa?
-¿Qué importa dónde escriba, Andrés?
-Como siempre lo dices, pensaba que lo harías ahora.
-Pues hoy no te lo digo, Juan; te voy a dejar con la duda. Solo te diré que me encuentro solo y no de Dios.
-Has utilizado dos “solos” en la misma frase, Andrés.
-Cierto. El primero es adverbio y equivale a únicamente, que no añadiré nada más; y el segundo “solo” es adjetivo, o cualidad del sujeto yo, como bien, mal o regular; estar solo es no estar acompañado.
-En cambio dices: “y no de Dios”, que significa que Dios está contigo; ¿no es una contradicción verbal estar y no estar al mismo tiempo, Andrés?
-Cierto también, Juan: En Clase de Filosofía aprendimos que nada puede ser y no ser al mismo tiempo. “O es o no es”; pero no “es y no es” a la vez. La conjunción disyuntiva “o” se opone a la copulativa “y”. Tú estás aquí o estás allí, pero no puedes estar aquí y allí al mismo tiempo.
En la frase que dije: “Estoy solo y no de Dios”, quise decir que no puedo estar solo nunca, porque Dios posee el atributo de la ubicuidad: está siempre y al mismo tiempo en todo lugar.
¿Te conté el chascarrillo? El Maestro explicaba a sus discípulos: “Dios está en todas partes: aquí, en la calle, en tu casa y en la mía”. Un niño se levanta y exclama: “No estoy de acuerdo con lo que ha dicho, señor Maestro?”. “¿En qué no estás de acuerdo, Lucianín”, pregunta asombrado el educador. “En la suya podrá estar, pero no en la mía, que no tengo casa”.
-Bueno, dejemos las bromas y cuenta algo, que tú como Lope de Vega, pronto cumples con el trabajo de escribir: “Un soneto me manda hacer Violante…”.
Es verdad, Andrés, que hay veces que no encuentro nada en mi cabeza para contar. Ya lo dije en una ocasión:

Mi cerebro baja seco,
Baja seco como el río,
Sin un pobre pensamiento;
Pero yo lanzo el anzuelo
Por si bajara más tarde
Henchido de peces nuevos.

En esa labor estaba de cumplir con la escritura, cuando vi que había llenado las hojas que tenía que llenar. El cerebro siempre lleva algo en la reserva, que te ofrece generoso; solo hay que entrar y dar un paseo como luego por el Malecón.

Francisco Tomás Ortuño

Tirar la toalla.

Te cuento…

Murcia, las doce, en mi escritorio.
-Dice el Papa Francisco: “¡Nunca odiar, sino servir a los otros; este es el camino de la santidad!”.
-¿Qué va a decir el Papa? ¿Tú crees que el representante de Dios en la Tierra puede decir: “¡Devuelve el mal que te hagan!”? La Ley de Moisés decía: “Ojo por ojo”, pero Jesús la cambió: “Si te dan en una mejilla, pon la otra”.
La doctrina de Jesús dio un giro de ciento ochenta grados a lo que enseñaba Moisés. Sin embargo, dos mil años después, la gente sigue las enseñanzas mosaicas: “Ojo por ojo y diente por diente”. Al Papa no le hacen caso; “No tiréis bombas”, dice. Y las naciones le contestan: “¡Quítese que va otra!”. Ni caso. Va de acá para allá, suelta su discurso, pero la guerra sigue.
Pobre Papa. Dicen que llora viendo la situación: no hay nación en paz, la guerra está en todas partes, los países no se entienden, la gente usa armas de destrucción….
Cuentan que hay noches que habla con Jesús y le pide que venga a ayudarle, que él solo es incapaz. “A mí no me hacen caso”, le confiesa. “Y cuando vengas, si vienes, no digas otra vez que “si te dan en una mejilla, ponga la otra”, que ahora son bombas. Ven dispuesto a lo peor si no quieres que tu vida acabe en otra Cruz como hace dos mil años.
Usa otros métodos más contundentes y deja las mejillas quietas, que se reirán de ti. Te daré ideas, si quieres, que yo estoy en el mundo y sé lo que se cuece por aquí. Puedes convertir a los que vayan a hacer daño en estatuas. “Los malos que se conviertan en estatuas por un tiempo”.
O que las bombas se transformen en madalenas, que se puedan aprovechar en comida para los pobres. “En vez de destruir que lleven condumio a los que no tienen para comer”.
Jesús, date una vuelta por aquí, porfa, que yo solo no puedo. Hasta el ganado que tengo para ayudarme, se está rebelando. No me extraña que Benedicto XVI tirara la toalla; yo tendré que hacer lo mismo si no vuelves pronto.

 francisco Tomás Ortuño

martes, 20 de diciembre de 2016

Complicados.

Te cuento…

Murcia, 20 diciembre 2016, Santo Domingo de Silos, martes.

            La persona, Gervasio, es complicada. Difícil conocer siempre a qué obedecen sus acciones y sentimientos. Ahora está de un humor y luego de otro; ahora obra de tal guisa y después de otra distinta, sin saber, ni ella misma, los motivos.  
            Factores determinantes de su conducta, cambian como un calidoscopio, por circunstancias fortuitas, ajenas a la persona, de forma que es difícil su control. Una noticia puede crear reacciones en cadena; un gesto puede remover el psiquismo de forma impredecible.
            Estamos sujetos, en todo momento, a los efectos de sensaciones corporales y espirituales. Y si una persona, Gervasio, es complicada, ¿qué será la pareja?, ¿qué será la sociedad?
            -Ay, Agustín, no estoy contigo, ¿para qué tenemos la inteligencia sino para que gobierne a la persona? ¿Acaso el coche, hasta hoy por lo menos, marcha sin conductor? Malo sería dejar que nos gobernaran las pasiones que nos asaltaran sin control.

                                                Francisco Tomás Ortuño

lunes, 19 de diciembre de 2016

José Moñino.

Te cuento…
            Murcia, las once, en mi estudio -y no donde está instalado el Belén, que lo ocupa por entero; tal vez con San José, que duerme solo… -pero ¿podría dormir con los pensamientos que llevaba en su cabeza?-; del tiempo ¿qué quieres que te diga?, lo propio de diciembre, Hermelinda: frío y lluvias. Es la Navidad y no “San Solsticio” como he oído decir.
            -Ayer, paseando por el Barrio del Carmen, pasé por Floridablanca. 
            -¿Te refieres al Parque que lleva ese nombre?
            -Sí, Hermelinda, en honor al Conde de Floridablanca, que nació en Murcia en el siglo XVIII, se doctoró en Leyes y se trasladó a Madrid.
            -Háblame de este personaje murciano, Zacarías.
            -Nació en 1728 y le pusieron por nombre José Moñino. Con el tiempo, en Política llegó a ser Secretario de Estado. Tuvo una vida agitada, tumultuosa en extremo, por la época en que vivió –Carlos IV y la Revolución Francesa-.
            -¿Y qué hizo José Moñino por Murcia?
            -Colaboró con Aranda en la expulsión de los Jesuitas. Cuando, en 1773, consigue la disolución definitiva de la Compañía de Jesús, el Rey, en premio a sus servicios, le nombra CONDE DE FLORIDABLANCA.
            -¿Y por eso le hicieron una estatua?
            -Quiso dimitir de sus cargos, dimisión que no le fue aceptada. En 1790 sufrió un atentado del que salió ileso. Cayó en desgracia y fue procesado bajo la doble acusación de abuso de poder y sustracción de fondos públicos. Murió en 1808. ¿Qué más quieres que te diga?
            -Que la sustracción de fondos públicos, por lo visto, no es solo de nuestro tiempo, Zacarías.
Francisco Tomás Ortuño

domingo, 18 de diciembre de 2016

Marcela.

18 diciembre 2016
Te cuento…
Santana, las nueve y lloviendo. El viento azota despiadadamente a los pinos sin merecerse nada. Si pudieran correr, como Sara o los habitantes de Alepo, ya habrían traspasado el Carche. ¿Hay algo más fuerte –iba a decir injusto-  que recibir golpes sin motivo, con los brazos caídos y sin poder correr? Yo pensaba que eso solo era propio de Jesús, Dios en la Tierra, pero veo que también hacen lo propio los pinos que veo tras los cristales de mi ventana. Son ejemplares.   
¿Tú has leído el Quijote? Cervantes, en un pasaje pastoril, dice que Crisóstomo bebía los vientos por Marcela. Y como Crisóstomo, cientos de pastores se subían a los árboles esperando unas palabras de la pastora. Pero ella decía, con razón, que porque la quisieran, ella no estaba obligada a querer.
Yo, cuando topé con el Capítulo XII de la primera parte, que contaba la historia de Marcela, me reí mucho: “Hay, no muy lejos de aquí, un sitio con dos docenas de altas hayas, y no hay ninguna que en su lisa corteza no tenga grabado y escrito el nombre de Marcela. Aquí suspira un pastor, allí se queja otro.
Cual hay que pasa todas las horas de la noche sentado al pie de alguna encina o peñasco, y allí, embebecido y transportado en sus pensamientos, le halla el sol a la mañana; y cual hay que sin dar tregua a  sus suspiros, en mitad del ardor de la siesta, tendido sobre la ardiente arena, envía sus quejas al piadoso cielo“.
¿Y a qué viene el Cuento de Marcela y los pastores?
Encuentro similitud con los desahuciados. Como aquellos, se lanzan al vacío para suicidarse. Y en tal medida que ya se teme salir a la calle por si te cae un desahuciado encima.
¿A dónde vas, Moisés?
A tirarme por la ventana.
Te acompaño.
¿Tú también vas a hacer ventaning?
Seremos los primeros en tirarse a pares.
Unos tenían que ser, que veo que cunde poco el suiciderio.
Vamos antes a dar un paseo, Moisés, y lo pensamos mejor, que es muy fuerte la medida. ¿Por qué no vamos al Ayuntamiento  y pedimos al Alcalde que dé trabajo a los parados poniendo celosías en las ventanas?

Francisco Tomás Ortuño

sábado, 17 de diciembre de 2016

Zoología.

17 diciembre 2016
Te cuento…  A mi nuera Lena Ilina
Santana de Jumilla, las ocho y lloviendo.
Ayer estuve viendo el maravilloso mundo de los insectos en Documentales de la Segunda Cadena. ¡Qué interesante! Este Señor, que ha descubierto tantos secretos del mundo animal, habrá gozado lo suyo en su vida observando, anotando y verificando sus descubrimientos.
Siendo pequeños mis hijos –Francisco-Amós, Pascual-Jesús, Ángel-Inocencio, Miguel y Lina-, vi a uno de ellos, no recuerdo cuál, acostado en el monte mucho rato. Me acerqué a él sin hacer ruido. “¿Qué haces?”, le dije cuando estuve a su lado. “Observo a las hormigas; una no podía con la carga, se acercó a otra, le dijo algo al oído, volvieron las dos y así pudieron llevarla al hormiguero”.
Algo tan simple era justo lo que haría este hombre, que he conocido en otros programas parecidos, para descubrir los misterios del mundo de los insectos y otros artrópodos.
¿Otros qué?
En Zoología, se llama artrópodos a los animales invertebrados que tienen su cuerpo formado por anillos, órganos articulados de locomoción y una cadena ganglionar en el vientre que constituye su sistema nervioso. Son artrópodos los crustáceos, las arañas, los miriápodos y los insectos. Entre los insectos se encuentran las hormigas, las mariposas, las abejas, los escarabajos y muchos más. Su cuerpo está dividido en tres partes: cabeza, tórax y abdomen; tienen tres pares de patas y pasan por tres estados diferentes –huevo, larva y ninfa- antes de adquirir su pleno desarrollo y forma definitiva.
Hace cosa de un año, vinieron de Editorial Planeta a ofrecerme una “tablet” con libros y DVDs de “Joyas de la Naturaleza”. Creí que se trataba de estos Documentales que tanto me entretienen, divierten y enseñan.  Luego vi que eran preciosos, encantadores también, pero no los que yo esperaba: Las entrañas de la Tierra, El poder del agua, La fuerza del viento, La conquista del fuego, El Himalaya, La fuente de la vida y otros hasta catorce. 
                                                Francisco Tomás Ortuño

viernes, 16 de diciembre de 2016

De limpieza.

16 diciembre 2016
Te cuento…

Murcia, las nueve en los relojes. De la torre me llegan sus campanadas. Ya dije que la lluvia no impide la carrera del sonido. Si así fuera se quedaría distraída alguna campanada  en el camino.
-¿Y si lloviera un chaparrón, donde las gotas fueran lagos, ¿qué pasaría? ¿La hora se perdía por la lluvia?
-Eso lo tuvo en cuenta el Señor cuando hizo las cosas, Emeterio: “El sonido irá por otro camino para que llegue sin merma a los que escriban”.
-Es que no le quedó nada por ver. Cuanto salía de su mano era perfecto.

-Vengo del cuarto de al lado, el de la impresora y del ordenador. ¿Que a qué se debe el traslado? A que hoy toca limpieza, Emeterio, y me han barrido como se barre una hoja de papel caída al suelo. “¡A la otra habitación, que toca limpiar aquí”, he oído. Y yo, dócil, he dejado el ordenador y he cambiado de actividad. Acababa de mandar mi “Te cuento…” de hoy a los hijos y amigos.
-¿De qué iba el parto?
-Se lo he dedicado a Ángel, que lo leerá en Valencia. Iba sobre los carteros, que siguen tercos repartiendo cartas en los buzones como siempre hicieron.
-¿Y qué van a hacer si lo suyo es repartir cartas?
-Cuando no haya cartas que repartir, no van a repartir papeles en blanco llevados por la inercia.
-La verdad es que le veo poco futuro a los carteros de cartas. Hoy con los móviles, la correspondencia ha cambiado. ¿Quién escribe cartas que no sean las monjas de Copiapó?
-Pueden ser los que se escondieran en Alepo, la mayor ciudad de Siria, con más de dos millones de habitantes en su día, por miedo a las bombas de El Asad, y crean que siguen como antes de esconderse.
-No me nombres Alepo, Emeterio, que es una pena ver a una ciudad destruida por la barbarie y a sus habitantes corriendo con niños y ancianos huyendo de las bombas que caen sin cesar.
-¿No hay fuerza capaz de parar semejante atrocidad? ¿No hay quien diga: “¡Hasta aquí y ni una bomba más!”? ¿Estamos locos para seguir permitiendo que se destruya una ciudad?
-No hay que ir a Alepo, Emeterio. Lo tenemos aquí en España: Esos que queman retratos del Rey y textos de la Constitución están buscando que alguien los recrimine para empezar la fiesta del treinta y seis de tan triste recuerdo. ¿Cómo no se para ahora que aún es tiempo de evitarlo? Si cogen a un pirómano en el monte con la mecha preparada, ¿a qué se espera para detenerlo?

Francisco Tomás Ortuño

jueves, 15 de diciembre de 2016

Carteros.

15 diciembre 2016
Te cuento…    A mi hijo Ángel Inocencio
            Murcia, las ocho y lloviendo. San Valeriano. 350 días del año pasados, por 16 por pasar: Ventaja abrumadora.
            -Veo que los carteros, Julián, siguen existiendo y entregando cartas como siempre hicieron.
Pero menos que antes, Onesíforo. El paso de un sistema a otro más moderno, por las nuevas tecnologías, no lleva el mismo ritmo en los servicios: unos se montan antes al tren de la modernidad y otros esperan a ver en qué queda.
No sé si me explico. Mi padre hacía sumas largas “volando”. Cuando le dije que con una calculadora no tendría que sumar “de cabeza”, me contestó que así estaba más seguro. Era de los rezagados. Otros no usaban ya otro medio para hacer las cuentas que las máquinas.
Hoy los carteros se resisten a abandonar su función de siempre, aunque el final será sin duda claudicar. Mi prima Emilia, monja en un Convento de Chile, sigue con las cartas a pesar de tardar ocho días en cruzar el charco. “Prima, dime la dirección electrónica y verás qué pronto las recibes; al mismo tiempo que yo escribo aquí, tú la estás leyendo”. Pero ella no quiere. Le pasa lo mismo que le pasaba a mi padre con las sumas cuando estaba en el Banco. Se quedan anclados en el pasado y de ahí no quieren pasar.
La verdad es que asusta la vertiginosidad de los cambios. Han alcanzado tal velocidad que preferimos esperar al siguiente. Lo de hoy se queda mañana obsoleto. “Han sacado a la venta unos teléfonos que al mismo tiempo que hablas se ve con quien estás hablando”. “Esperaré a mañana que, seguro, saldrá otro que además te pague la conferencia”.
Cuando, por el Concilio Vaticano hubo cambios en algunas oraciones, mi amigo Pedro me dijo que no las iba a aprender. “¿Por qué?”, le pregunté. Y su respuesta era lógica: “Esperaré a la próxima reforma”.
Mis hijos son forofos de las nuevas tecnologías. Para ellos el pasado es historia que debemos enterrar. Lo nuevo es lo útil. “¿Para qué comprar libros si con el ordenador tienes el que quieras leer? “.
Pero tendrías que llevar a donde fueras el ordenador en una maleta. Aquí me siento a descansar y aquí lo enciendo para leer la prensa. ¿No sería incómodo llevar encima el aparato si vas al parque a dar un paseo?
Es tal la confianza que tienen en los nuevos ingenios, que aseguran que serán tan pequeñas pronto como una lenteja con pantalla desplegable a convenir. “Un ordenador con pantalla para llevar en el bolsillo de la chaqueta”. Y lo mismo que hoy te vas al campo y llevas un libro, podrás ir con tu ordenador. Yo me lo creo.
Cuando escribí mi libro “Don Felipe de la Mancha”, allá por el año 95 del pasado siglo, pensé en un traductor simultáneo para hablar con extranjeros. ¿Quién me iba a decir que luego iba a existir dicho aparato? La ciencia ficción hecha realidad. Hoy en el Congreso traducen al español el catalán y viceversa conforme hablan los diputados.
Mi amigo Luis (¡hola, Luis!) me mandó por internet el último engendro que se habia inventado: el traductor simultáneo en la escritura: “Tú escribes en español y al lado te sale lo mismo en el idioma que hayas elegido”. No me lo creía, hasta que hice la prueba y me convencí. “Estoy en mi habitación…”. En francés: “Je suis dans ma chambre…”. En inglés: “I am in my room…”. Asombroso.
Pero pronto se quedó corto el invento. Otro lo suplantó. Era la voz la que decía lo que tú hablabas. Y en cualquier idioma, francés, inglés, chino, ruso o japonés.
A los carteros debían de hacerles monumentos en los pueblos como representantes de otro tiempo.
Como a tantas cosas que fueron sustituidas por otras nuevas. ¿Quién se acuerda de las plumas que usábamos nosotros en la escuela, de la tinta y los tinteros que llevaban los pupitres? “Ay, bolígrafo, la que has armado”, escribí yo un día. “¿Y las navajas de afeitar?”. Yo empecé con ellas cuando tuve que afeitarme, por los cincuenta del pasado siglo.
                                               Francisco Tomás Ortuño

Aldecoa.

13 diciembre 2016

Te cuento…  A mi nieta Isabel Tomás Muñoz

            Ayer te hablé de Dámaso Alonso y de las Jarchas. Luego cogí, también al azar, otro libro. Se trataba de “La tierra de nadie y otros relatos”, de Ignacio Aldecoa.  
            Aldecoa fue un escritor de la posguerra, y pertenece al realismo social de la época, como Ana María Matute y otros. Los relatos son: Chico de Madrid, Seguir de pobres, Hasta que llegan las doce, Un cuento de Reyes… aparte del que encabeza la lista y da nombre al libro: La tierra de nadie.
            Nació en Vitoria, en el año veinticinco, ocho años antes que yo. Sufrió, por tanto, los mismos avatares de mi infancia y de muchos que nacieron por aquellos años. Nuestros padres, más que nosotros, vivieron las miserias de una guerra civil. A nosotros nos tocó sufrir las consecuencias.
            Como murió en el sesenta y nueve, a los cuarenta y cuatro años, no le puedo preguntar en qué ocupaba su tiempo ni cuáles fueron sus juegos preferidos. Ni si conoció a Unamuno, que murió en el treinta y seis y era vasco como él. Pero sé que vivimos la misma sociedad, la misma época, con todo cuanto suponía conocer el estraperlo y la restauración social de tres años de guerra.
            ¿En qué bando estuvo tu padre, Ignacio?, le hubiera preguntado. ¿Y tú qué hacías? ¿Ibas a la “ikastola” de tu pueblo? ¿Te gustaba ya escribir? Creo que nos hubiéramos comprendido. Tus cuentos hablan de cosas que conocimos los dos. En Los pájaros de Baden Baden escribes:
“Entró Elisa y su vestido estampado flotó un poco al andar y pareció que había entrado algo de aire con ella.
-Buenas tardes –dijo Elisa-. Tal vez he interrumpido…
-Un momento, ahora vengo, voy a refrescarme, ¿vale?
-Vale –dijo Elisa divertida, y se sentó en una de las butacas. Oyó las sonoras abluciones, cómo se sonaba las narices y el ruido que hacía al enjuagarse la boca.

           Francisco Tomás Ortuño


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Deportes.

14 diciembre 2016
Te cuento…
            Murcia, miércoles, las diez. Cuando hay competición en Inacua, la piscina no se abre a los demás. Es como día festivo. No sé quién compite ni por qué, pero el hecho es ese: “Mañana hay Competición: permanecerá cerrada la piscina”. Y uno no va y punto. Igual se enfrentan equipos de distintas provincias o regiones como en el fútbol, o existe una primera división y una segunda y yo sin enterarme. ¿A qué categoría, entonces, corresponderá la competición que se anuncia en Inacua?
            -El mundo del deporte es muy amplio, Carmelo; no se reduce al balompié y a la canasta. Hay saltos de altura, de longitud, con pértiga, carreras, lanzamientos de jabalina y de peso, natación, carrera de bicicletas, de motos… y otros que van apareciendo como sulfing, saltos desde un avión en vuelo, etc., etc. En todo lo que implique riesgo habrá quien diga: “Yo el primero y tú después”. Y para eso las competiciones y el Libro Guinness, que registra los resultados punta: “El mejor de todos los tiempos en tiro con arco es Fulano; el mejor en billar es Mengano.
            Te copio algunos Deportes por orden alfabético:
Alpinismo, atletismo, automovilismo, baloncesto, balonmano, billar, boxeo, badminton, caza, ciclismo, esgrima, esquí, equitación, fútbol, golf, gimnasia rítmica, alterofilia, hípica, judo, lucha, motociclismo, natación, paracaidismo, petanca, piragüismo, remo, rugby, surf, tenis, tenis de mesa, tiro con arco, voleibol, waterpolo, windsurf.
            Y figuras importantes del deporte: Induráin –ciclismo-; Nadal –tenis-; Fernando Alonso –fórmula 1-; Pau Gassol –baloncesto-; Alberto Contador –ciclismo-; Ángel Nieto– motociclismo-; Ballesteros –golf-, etc., etc. 
                                               Francisco Tomás Ortuño

lunes, 12 de diciembre de 2016

Jarchas mozárabes.

Murcia, 12 diciembre 2016

Te cuento…   Jarchas

Ayer cogí al azar un libro: “Cancionero y Romancero español”, de Dámaso Alonso.
Dice don Dámaso que el mundo ignoraba la existencia de un tesoro de poemillas procedentes de la Edad Media; y que Menéndez Pelayo, a finales del XIX y principios del XX,  descubrió unas canciones que andaban sueltas como perros sin amo.
Dámaso Alonso fue recogiendo piezas y descubrió que nuestra literatura, que se iniciaba con el Cantar de Mío Cid, siglo XII, según Menéndez Pidal, había comenzado con preciosas canciones de mujeres enamoradas, y que, por tanto, la primera lírica fueron estas jarchas mozárabes españolas. Tales estrofillas procedían de una tradición oral cantada:

-Mi corazón se me va de mí,
oh, Dios, ¿acaso se me tornará?

-¡Tan mal me duele por el amado!
Enfermo está, ¿cuándo sanará?

-Malherida iba la garza enamorada,
sola va y gritos daba.
¿Dónde la garza hace su nido?
-Ribericas de aquel río;
sola va y gritos daba.

-Al alba venid, buen amigo, al alba venid.

-Gritos daba la morenica, so el olivar,
que las ramas hace temblar;
lloraba su muerte, amigo, so el olivar,
que las ramas hace temblar.




Francisco Tomás Ortuño