viernes, 7 de octubre de 2016

Cuchitril.

6 octubre 2016

            Murcia, las doce, en mi cuchitril. El Papa Francisco me saluda sonriente, con el dedo pulgar levantado. “Siempre positivo”, parece decirme. Hubo un entrenador de fútbol que decía lo mismo: “Siempre positivo, nunca negativo”. No recuerdo cómo se llamaba. Quizás Bangal o algo así. Expresiones felices que pasan a la historia. Es como ahora otro del Atlético de Madrid: “De uno en uno”.

            -¿Cómo van a jugar tus jugadores contra el Barça el mes que viene? -le preguntan los periodistas.
-Primero nos ocupamos del partido del domingo que viene; del Barça cuando llegue; de uno en uno -responde.

            Y veo que en las tertulias, metidos en Política, saltan algunos contertulios: “Como dice Simeone, de uno en uno, cada cosa en su tiempo”. ¿Quién le iba a decir a este hombre que se iba a hacer famoso  por una expresión afortunada? Sócrates dijo: “Solo sé que no sé nada” y el aforismo saltó fronteras. Fray Luis de León, con su “Decíamos ayer”, lo mismo.

            Seguro que no pensó ninguno de ellos que siglos después repetirían su frase, y su nombre pegado a la misma, como egregios inventores. Frases oportunas que se recuerdan luego en ocasiones por motivos diferentes. “El hombre es él y su circunstancia”, dijo Ortega, y ahí se quedó para citarse en libros y otros medios variopintos.

            -Así que, Papa Francisco, a ver qué dices en tus discursos y homilías que podamos repetir: “Como dice el Papa Francisco…”. Que enseñando tanto y en tantos lugares, igual no hay luego una frase que te recuerde. Diremos entonces que no es justo que a Simeone se le recuerde por haber dicho “De uno en uno”, a Bangal por decir”Siempre positivo”; a Arquímedes por gritar “¡Eureka!”, y tú te quedes sin souvenir.

            -En la Historia, a veces, se cambian estas “salidas” o apotegmas por otras que no existieron. Alguien dijo de Nerón, emperador romano: “Mira Nero de Tarpeya a Roma como se ardía. Y luego se cambió por: “Marinero de Tarpeya…”. El caso es decir, como en las tertulias que televisan, por no estar callados, que para eso les pagan. Yo por las noches digo a mi mujer: “Me voy al circo” y enciendo la tele.

-Sí, un circo parecen algunos programas de la televisión.
-Antes de cerrar mi Program, ¿es verdad que te van a conceder el Premio Nobel de la Paz, Papa Francisco?

-Si así fuera, mi premio, hasta donde alcanzara, lo dedicaría a remediar el hambre en el mundo.

                                               Francisco Tomás Ortuño  

jueves, 6 de octubre de 2016

El ocho como un seis.

5 octubre 2016

Murcia, las diez. Hoy va de Cuento:

            Don Luis sabía que la idea le nació sin estudios previos, de golpe, por lo que no reconocía en él mérito alguno cuando era entrevistado por reporteros nacionales y extranjeros. Él era médico que vivía de sus enfermos, como otros médicos de su ciudad.

            Pero que, desde que tuvo la feliz idea, su vida había cambiado: llamadas telefónicas, solicitudes, entrevistas… Un cambio radical que no sabía si para bien o para mal. Sabía que él había sido el instrumento: se encontró con la idea dentro y la afloró, como podía haber visto otra cosa fuera y la hubiera revelado. Eso era todo.

            La madre de don Luis, vivían juntos, ya entrada en años, sentía miedo a la hora de asearse, y él lo sabía. Era horror mirarse en el espejo. Sufría lo indecible. Sus ojos se volvieron tristes y apagados, como perdidos en el pasado, rememorando quizás tiempos felices de su juventud. Sus ojos reflejaban miedo. O ¿quién sabe, pavor al futuro que veía próximo.

            Don Luis observaba a su madre y no sabía, como médico, encontrar la fórmula que aliviara su enfermedad. Porque era enfermedad la suya, real y oculta, que la iba consumiendo. Sabía don Luis que la ciencia no había encontrado el remedio que devolviera la alegría de vivir y la alejara del miedo a seguir vviendo.

            ¿Fue quizás el calendario de su mesa el que le ofreció la idea? Sí, fue una jugada traviesa del calendario. Como todos los días, don Luis entró en su despacho para iniciar la consulta. Varios enfermos aguardaban fuera. Un almanaque  ofrecía la fecha con números grandes. Pero, ¿cómo vio don Luis  el ocho como un seis? Sonrió: 1964, veinte años ganados al tiempo. Volvió a sonreír, pero quedó atrapado en la idea que le saltó juguetona por la cabeza.

            Veinte años menos era la solución a muchas enfermedades como la de su madre. Porque él sabía que muchos pacientes, como ella, sentían pánico al tiempo que pasaba. Estas personas no padecían males orgánicos, pero sí a los años que iban almacenando, ansias de detener el tobogán disparado que los llevaba encima.

            Don Luis maduró la idea. ¿Qué ocurriría a estas personas si el calendario se detuviera una veintena de años atrás? Hizo la prueba. Preparó los números de manera que efectivamente, lo que a él le había parecido por ilusión óptica, fuera real. Lo dispuso para que sus enfermos creyeran que el año que se ofrecía, desafiante, fuera justo el de mil novecientos sesenta y cuatro. Y en adelante lo mantuvo para siempre encima de su mesa. Sus pacientes, y con ellos su madre, fueron felices despreocupados del tiempo.

                                               Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 5 de octubre de 2016

San Francisco.

4 octubre 2016

Te cuento…
            Murcia, las doce, martes. Mi Santo. ¿Qué decir de San Francisco que no se sepa? Tal vez que pasaba horas preguntando al Señor: ”¿Quién eres tú?”.   “¿Quién soy yo?”. O que dejó una vida acomodada y escogió la pobreza por seguir el Evangelio.

            Entró Jesús en una aldea, Betania, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. La hermana de Marta, sentada a los pies de Jesús, lo escuchaba, mientras que Marta atendía las cosas de la casa. “Dile que me eche una mano”, dijo cuando estuvo cerca de Jesús. Se refería a su hermana María. Pero Jesús le dijo: “Marta, tu hermana ha cogido la mejor parte”.

            San Francisco optó por imitar a María, eligió también lo mejor que podía hacer. Y los discípulos que le siguieron –Franciscanos y Capuchinos- vieron en su fundador la encarnación perfecta del Evangelio.
-¿Y tú qué piensas, Papa Francisco?
El Papa se sonríe.
-Lo sabes bien, tocayo –dice-. Yo soy franciscano. Si el espíritu de Francisco de Asís se conociera y se practicara en el mundo, no habría pobres. Pero muchos ricos no quieren saber de él y guardan sus riquezas, o las entierran, como si  les fueran a servir para algo cuando se vayan de este mundo.
-Hay una lista por ahí de los hombres más ricos del planeta.
-¿Cómo es posible que no les dé vergüenza que se publiquen, habiendo tanta pobreza en la puerta de su casa y muriendo niños por no tener qué comer en todas partes. Es que son miles de millones de dólares o euros y se quedan tan frescos y orgullosos de que los señalen.
-El mundo debía de poner una Regla en esas reuniones que tienen las Naciones para aliviar sus conciencias, diciendo que van a dar pero que luego no dan o regatean –del 0´7 se baja al 0´3, o se queda en cero- en la que se explicitara de forma rotunda que nadie tuviera más de una cantidad establecida, suficiente para vivir con  dignidad.
Que si por un golpe de suerte había amasado una fortuna, que la llevara al “Fondo Mundial de Recursos para Pobres”, que ayudara a necesitados, como otros donan sangre para accidentes en carretera.
-La gran familia humana debía obrar ya como seres racionales.

                                               Francisco Tomás Ortuño

martes, 4 de octubre de 2016

Comida en Coimbra. San Francisco.

3 octubre 2016

Te cuento…
            Murcia, las diez y media. Una Señora ucraniana que limpia viene cerca y yo tengo que dejar el ordenador. Como ayer, por fas o por nefas, se me pasó sin decir ni mu, mi diario quedó en blanco. En “Te cuento…” que mando a los amigos, salgo del paso con unos poemas de mi libro “Poesías Rescatadas”. Y es que ayer quería escribir cuando llegara a Murcia, pero vino un hijo con la familia y no pudo ser.

            -¿Y por qué me cuentas esas cosas, Francisco? Que todo lo malo fuera eso. Si no escribes un día no pasa nada. No seas esclavo de tus propias ocupaciones ahora jubilado; aprende a ser flexible.

            -¿Sabes, Papa Francisco? El domingo que viene celebramos nuestro Santo en Santana. Ayer comimos mi mujer y yo en el Restaurante Coimbra, donde ya otras veces, y encargamos mesa y mantel para veinticuatro el domingo que viene.

            -¡Qué suerte juntaros la familia en un día tan señalado! Si todos pudieran hacer lo mismo, no habría tantos problemas como hay dentro y fuera de España.

            -Lo sé, Papa Francisco, pero es que cada cual mira por él y la vista se queda corta. Ahora dime: ¿Qué pasará en España, ahora que ha dimitido Sánchez?
            -Bueno, decir que ha dimitido es un eufemismo como una catedral; mejor, que lo han echado. Este hombre, con el “No a Rajoy” era un paranoico y un peligro. Han hecho bien con dejarlo fuera de juego.
-¿Y ahora qué?
-Ahora una Gestora y todo a seguir su curso. Poco a poco España volverá a ser lo que era antes.
-¡Qué alivio para Soraya, Cospedal y demás Peperos. Seguirán trabajando como antes.
-O mejor, que ahora cuidarán más del trigo a repartir. Que la mujer “no solo debe ser buena”, como dice Cervantes en el Quijote –Cap. XXII de la Iª Parte-, “sino parecerlo”. El gobernante está para gobernar, y en el buen gobierno entra vigilar a los que trabajan con él.
-En un país, el Presidente nacional debe repartir su trabajo entre varios; tantos como Regiones haya; y en cada Región lo mismo: cada Presidente Regional repartirá su trabajo entre tantos como provincias tenga la Región; y estos entre tantos como pueblos; y cada pueblo tendrá otros que cuiden de los Servicios que hagan falta. ¿Cómo va a ver el Presidente de la Nación lo que hace el guardia de una pedanía o cómo se desarrollan las fiestas de barrio?
-El Gobierno es como la sangre que circula por el cuerpo por arterias y venas. El corazón cuidará que las aurículas y ventrículos no se obstruyan. No puede estar en la cabeza y en los pies.
-Pues con tantos servicios y servidores en el camino, la gobernación de un país se reduce a cuidar de unos pocos que producen.
-Pues sí, pero nadie en la tierra tiene el don de la ubicuidad. Y si en el camino sale un garbanzo malo, ¿cómo pensar que el Presidente de la Nación tiene la culpa? Como en los coches, si una rueda se pincha se cambia por otra y la rueda pinchada al vertedero. Vigilancia extrema para que no se detenga la vida de los pueblos, de las regiones y países es lo importante.
-Ahora veo la importancia de la Política, Procopio.

                                               Francisco Tomás Ortuño

lunes, 3 de octubre de 2016

Poesías rescatadas.

2 octubre 2016

Te cuento…
            Murcia, las nueve. Pues voy a descansar de Política, Crescencio, bastante tenemos con la que nos ofrece la televisión. Hoy le toca a la Poesía. Tengo un libro cuyo título explica bien su contenido: “Poesías rescatadas”. Contiene trescientas que encontré aquí y allá, entre papeles y libros, cuando no esperaba verlas. Como la parábola del hijo pródigo.

            Fueron partos para mí. “Qué emoción sentía al alumbrarlas! ¡Qué alegría! Era apasionante ver que algo se removía dentro de mí y después lo veía fuera.  Hubo épocas de mi vida en las que fui más prolífico que en otras. Por los veinte años, la fábrica se preparó y el horno dio sus frutos:

Tus ojos
Tus ojos, tu sonrisa,
de mí, a todas horas,
flotan en pos;
como dulce caricia,
de pétalos de rosa,
los siento yo.

Sola
Sola, como una rosa
Al soplo de los vientos recogida,
Muy dentro de mi vida,
Conmigo siempre estás.
Te llevo como avaro
Que guarda su tesoro,
Escondida; y a solas
Te beso y te acaricio.
Si alguna vez te fueras,
Si en mí no te encontrara,
Como una flor que no se riega,
Mi vida al punto se apagara.

En otro tiempo más sosegado, pensé en la Escuela que me ocupaba, y nacieron otras. Y luego otras como esta;

A mi mujer  -soneto-

¡Qué grato que es vivir con una santa!
Tan solo tú, varón afortunado,
Que, como yo, la tienes a tu lado,
Sabes lo que es gozar de dicha tanta.

Que te duele la tripa o la garganta,
Pendiente está de ti, pierde cuidado,
Que a hacerte la infusión, con sumo agrado,
Aunque sea medianoche, se levanta.

Antes que salga el sol ya está dispuesta
A preparar lo justo y necesario
Para que sea tu casa una gran fiesta.

Y no es esclavitud, es… lo ordinario
De la vida, que hace sin protesta
Por Dios, de modo alegre y voluntario.

                                               Francisco Tomás Ortuño

domingo, 2 de octubre de 2016

En la jaula.

1 octubre 2016

Te cuento…
-Santana, las diez, en la jaula.
-¿Has dicho en la jaula?
-Vinimos ayer y, si Dios quiere, nos iremos mañana. Lo que llaman los ingleses weekend o fin de semana. Con la limpieza, Pura y Salvi, hermanas ellas, han llegado a mis dominios en el comedor, y he optado por venir aquí a escribir. El cielo está nublado, pero de momento no llueve. Lina acaba de decir, vía telefónica, que en Murcia hace lo propio.
-¿No me cuentas lo que pasa por Madrid?
-Pasará lo mismo que por Murcia, palmo arriba palmo abajo.
-Me refiero a Pedro Sánchez y al Partido socialista en general, que hoy no es un día cualquiera, como dice un programa de Radio Nacional: puede armarse la de Dios es Cristo. A las nueve se reunían para saber quién manda en el Partido: si Pedro o si Susana.
-¿Cómo dices?
-Te explico: ¿tú sabes lo que es un “Golpe de Estado? Lo que hizo Franco en España con la República; lo que intentó Tejero en 1981, cuando entró armado en el Congreso y dijo aquello de “¡Al suelo todo el mundo!”, ¿te acuerdas?
-¿Y ahora ha habido otro intento golpista?
-Exacto, mister Watson. La pérdida de votos en las Elecciones gallegas y vascas colmó el vaso. Muchos socialistas se reunieron para estudiar la forma de echar a Sánchez.
-¿Y qué acordaron?
-Acordaron dimitir diecisiete del Comité, sin los que Pedro Sánchez no podía seguir de Secretario General del Partido.
-¡Qué golpe bajo!
-¿Te parece poco golpe?
-Sí que está interesante la película. ¿Cómo sigue?
-Que los que están no reconocen a los que quieren estar y los que llegan nuevos o golpistas no reconocen ya a los que estaban.
-¡Vaya lío que se ha montado!
-Y por si fuera poco, en el tumulto, se escuchan voces diciendo que son ellos los que deben mandar. En resumen: un Partido fracasado, dividido y roto.
-¿Y qué dice Rajoy a todo esto?
-Permanece callado, esperando saber en qué termina. “Mariano –le dicen compañeros de la Comunidad Europea-, no te vemos por aquí, ¿cómo va la crisis por España?”. Y él se ríe y contesta: “A ver si me dejan trabajar, que con tanto ruido no puedo concentrarme”.
-Esperemos que no haya tiros, que las cabezas se pierden en situaciones tales, y nadie sabe lo que son capaces de hacer. Han matado a cuatro personas de una familia, se busca a una joven que ha desaparecido…
-Esperemos que aquí no suenen disparos Con todo, si tuviera un búnker me encerraba en él por si las moscas.
-No es broma, Eulogio, que nadie sabe lo que puede salir de semejante encuentro, donde se juegan el ser o no ser en lo sucesivo.

                                               Francisco Tomás Ortuño   

sábado, 1 de octubre de 2016

Armenia.



30 septbre 2016

Te cuento…
            Murcia, las once, en la habitación que da a la calle de mi amigo Salvador. San Gregorio. Este santo vivió parte en el siglo III y parte en el IV. Se ganó el apelativo de “Apóstol de los armenios” por su labor apostóplica en Armenia. Bautizó al rey Tirídates, a su mujer y a toda su corte, en las aguas del río Éufrates.
            Armenia es un país asiático. Limita al Norte con Georgia; al Este con Azerbayan; al Sur con Irán, y al Oeste con Turquía. En Armenia se encuentra el monte Ararat, donde se dice que se posó el Arca de Noé. Su capital es Yereván. ¿Qué más te puedo decir? Que es un país muy montañoso: su altitud media es de dos mil metros, y  su religión es el cristianismo.
            En mi libro “PP o PSOE, tú decides”, escribí: “Donde el Arca se posó”, página 184: “España ha ganado a Armenia por dos tantos a cero. El fútbol tiene, aparte su aspecto deportivo, otros valores. No es de los menos importantes el de unir a pueblos que apenas se conocen de otro modo. Hoy en España se hablará de Armenia. Si no estuviera el partido, ¿quién hablaba de Armenia hoy en España?...”.
            -¿Qué más tiene Armenia de particular? –seguía diciendo.
            -Aquí se encuentra el monte Ararat, donde, según la tradición, vino a posarse el Arca de Noé tras el Diluvio.
            -¡Fantástico! Lo que he aprendido por el fútbol; si no juega España allí, ni me pasa por la cabeza preguntar. Y como yo habrá miles de curiosos que se habrán interesado por conocer este país.

            Ayer te hablaba de la Colección Austral. Vicente Blasco Ibáñez tiene varios libros publicados en ella: “Sangre y arena”, “La barraca”, “Arroz y tartana”, “Cuentos valencianos”, “Cañas y barro”, “Entre naranjos” y alguno más. Se cuenta de él que en Nueva York, donde era una celebridad, se le hacía un homenaje…                                                                    
                                               Francisco Tomás Ortuño