sábado, 31 de diciembre de 2016

A mi nieta Raquel

27 diciembre 2016
Te cuento…   A mi nieta Raquel
Murcia, las cinco y media de la tarde. Hoy la noticia es que Raquel ha llegado a Letonia. Hace media hora que Lina ha recibido el mensaje y nos lo ha comunicado: “Raquel ya ha llegado a Riga”.
-“En el “cumple” de Francis”, he pensado yo. Porque hoy Francis cumple la friolera de cuarenta y nueve años como quien no quiere la cosa. Y parece que fue ayer cuando lo vi sacar la cara por donde salen al mundo: por la gatera.
-Casi cincuenta años. Los mismos que están casados sus padres, que por eso van a celebrar sus Bodas de Oro.
-La meta está ahí, fija, para los cinco. Ha llegado, como no podía ser de otra forma, Francis, el primero; pero pronto llegarán Pascual, Ángel, Miguel y Lina. Todos vienen corriendo por el mismo orden que nacieron.
-Y cincuenta años ya es media vida. A los papis aun les quedan unos veinte.
-¿Y a qué ha ido Raquel a Riga, la capital de Letonia?
-Habrá ido a dar un paseo con otros colegas, que hoy lo de viajar se ha quedado, como te dije en otra ocasión, para todos los gustos. Francis me dijo un día, hará unos diez años: “Voy a dar un paseo con el coche”. Y a otro día llamó desde San Petersburgo: “Estoy en Rusia”. Desde entonces nada me extraña. Luego Lina fue también por allí: “Estoy en Letonia”. Ahora mi nieta.
¡Qué suerte! En mis años jóvenes, ir a Alicante era de presumir. En un viaje que hicimos de Lorca a Requena haciendo el Servicio Militar, un compañero gritó: ¡El mar, el mar!, cuando pasamos por Alicante. Era la primera vez que lo veía. Pero ahora ya no hay joven que no haya ido en avión o en barco a otro continente.

Te diré por si no lo sabes, que Letonia es un país independiente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas desde Agosto de 1991, y reconocida como nación soberana por la Organización de Naciones Unidas.
Tiene  unos 65.000 kilómetros cuadrados y dos millones y medio de habitantes. Su religión es el luteranismo y la capital Riga con un millón de habitantes.
Que lo pases bien, querida Raquel, y que vuelvas pronto. Te queremos Tu abuelo Paco.   

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La familia engendra bondades.

28 diciembre 2016

Te cuento… A mi sobrina Lina Tomás Lozano

Murcia, las doce y media.
Un día fuimos Santiago, José María y yo al campo de Amós, por Cartagena, y cogimos sacas de naranjas de su huerto. Luego, a la hora de comer, fue Amós a la Puebla y compró morcillas, pan, cerveza y lo que quiso. Lo pasamos bien. Amós gozaba dando lo que tenía a sus hermanos. Era así de buena persona. En cierta ocasión iba con sus hijos Pepe y Amós y vieron un puesto en el camino vendiendo morcillas. Se acercó y dijo al vendedor, que estaba solo: “¿Cuánto cuestan las morcillas que le quedan?”.
-He vendido pocas; paran pocos coches a comprar.
-Le he preguntado cuánto cuestan las que le quedan.
-Traje cinco kilos y están todas las que traje: Treinta euros.
Y sacó del bolsillo treinta euros y le dijo: “Envuélvamelas, que me las llevo”.
-¿Todas? –dijo el hombre con asombro.
-Todas. Así se va usted a su casa con la venta hecha.
Era así mi hermano. Se las comerían después, pero él miraba más por la alegría que proporcionaba al hombre que las vendía.
Ciertos hechos retratan a una persona. ¿Será como su tío mi hijo Miguel? Iba un día también por una calle, siendo niño, y vio que un pobre estaba sentado en un portal. Mi hijo sintió lástima, o sabe Dios qué sentiría, que entró en una tienda próxima, que vendía melones y compró una sandía. Con la sandía se acercó al pobre y le dijo: “¿Quiere que nos comamos juntos este melón?”. El mendigo le sonrió y sacó del bolsillo una navaja. Como buenos amigos hicieron tajadas y se las fueron comiendo.
Detalles de un corazón noble, misericordioso, como quiere el Papa Francisco; hasta el punto que ha declarado el 2016: “Año de la Misericordia”.
-Justo lo contrario de los homófobos, que buscan solo hacer daño.
-Eso, Hilario, es que hay dos clases de personas: unas buenas, incapaces de hacer daño; y otras malas, incapaces de no hacerlo.
-Yo pienso que el corazón de todos es bueno cuando nacen, pero luego unos toman un camino y otros el opuesto. Depende del ambiente que haya en la familia cuando se desarrollan.
-¿Tú crees que es la familia la que engendra odios o bondades?
-La familia y el ambiente que encuentra en la sociedad. Ahí tiene el hombre la Escuela más influyente para ser luego yijadista o santo.
Francisco Tomás Ortuño

jueves, 22 de diciembre de 2016

Solo.

-Murcia, las ocho. jueves, Nochebuena, Andrés
-¿Dónde escribes hoy, Juan, al norte o al sur de la casa?
-¿Qué importa dónde escriba, Andrés?
-Como siempre lo dices, pensaba que lo harías ahora.
-Pues hoy no te lo digo, Juan; te voy a dejar con la duda. Solo te diré que me encuentro solo y no de Dios.
-Has utilizado dos “solos” en la misma frase, Andrés.
-Cierto. El primero es adverbio y equivale a únicamente, que no añadiré nada más; y el segundo “solo” es adjetivo, o cualidad del sujeto yo, como bien, mal o regular; estar solo es no estar acompañado.
-En cambio dices: “y no de Dios”, que significa que Dios está contigo; ¿no es una contradicción verbal estar y no estar al mismo tiempo, Andrés?
-Cierto también, Juan: En Clase de Filosofía aprendimos que nada puede ser y no ser al mismo tiempo. “O es o no es”; pero no “es y no es” a la vez. La conjunción disyuntiva “o” se opone a la copulativa “y”. Tú estás aquí o estás allí, pero no puedes estar aquí y allí al mismo tiempo.
En la frase que dije: “Estoy solo y no de Dios”, quise decir que no puedo estar solo nunca, porque Dios posee el atributo de la ubicuidad: está siempre y al mismo tiempo en todo lugar.
¿Te conté el chascarrillo? El Maestro explicaba a sus discípulos: “Dios está en todas partes: aquí, en la calle, en tu casa y en la mía”. Un niño se levanta y exclama: “No estoy de acuerdo con lo que ha dicho, señor Maestro?”. “¿En qué no estás de acuerdo, Lucianín”, pregunta asombrado el educador. “En la suya podrá estar, pero no en la mía, que no tengo casa”.
-Bueno, dejemos las bromas y cuenta algo, que tú como Lope de Vega, pronto cumples con el trabajo de escribir: “Un soneto me manda hacer Violante…”.
Es verdad, Andrés, que hay veces que no encuentro nada en mi cabeza para contar. Ya lo dije en una ocasión:

Mi cerebro baja seco,
Baja seco como el río,
Sin un pobre pensamiento;
Pero yo lanzo el anzuelo
Por si bajara más tarde
Henchido de peces nuevos.

En esa labor estaba de cumplir con la escritura, cuando vi que había llenado las hojas que tenía que llenar. El cerebro siempre lleva algo en la reserva, que te ofrece generoso; solo hay que entrar y dar un paseo como luego por el Malecón.

Francisco Tomás Ortuño

Tirar la toalla.

Te cuento…

Murcia, las doce, en mi escritorio.
-Dice el Papa Francisco: “¡Nunca odiar, sino servir a los otros; este es el camino de la santidad!”.
-¿Qué va a decir el Papa? ¿Tú crees que el representante de Dios en la Tierra puede decir: “¡Devuelve el mal que te hagan!”? La Ley de Moisés decía: “Ojo por ojo”, pero Jesús la cambió: “Si te dan en una mejilla, pon la otra”.
La doctrina de Jesús dio un giro de ciento ochenta grados a lo que enseñaba Moisés. Sin embargo, dos mil años después, la gente sigue las enseñanzas mosaicas: “Ojo por ojo y diente por diente”. Al Papa no le hacen caso; “No tiréis bombas”, dice. Y las naciones le contestan: “¡Quítese que va otra!”. Ni caso. Va de acá para allá, suelta su discurso, pero la guerra sigue.
Pobre Papa. Dicen que llora viendo la situación: no hay nación en paz, la guerra está en todas partes, los países no se entienden, la gente usa armas de destrucción….
Cuentan que hay noches que habla con Jesús y le pide que venga a ayudarle, que él solo es incapaz. “A mí no me hacen caso”, le confiesa. “Y cuando vengas, si vienes, no digas otra vez que “si te dan en una mejilla, ponga la otra”, que ahora son bombas. Ven dispuesto a lo peor si no quieres que tu vida acabe en otra Cruz como hace dos mil años.
Usa otros métodos más contundentes y deja las mejillas quietas, que se reirán de ti. Te daré ideas, si quieres, que yo estoy en el mundo y sé lo que se cuece por aquí. Puedes convertir a los que vayan a hacer daño en estatuas. “Los malos que se conviertan en estatuas por un tiempo”.
O que las bombas se transformen en madalenas, que se puedan aprovechar en comida para los pobres. “En vez de destruir que lleven condumio a los que no tienen para comer”.
Jesús, date una vuelta por aquí, porfa, que yo solo no puedo. Hasta el ganado que tengo para ayudarme, se está rebelando. No me extraña que Benedicto XVI tirara la toalla; yo tendré que hacer lo mismo si no vuelves pronto.

 francisco Tomás Ortuño

martes, 20 de diciembre de 2016

Complicados.

Te cuento…

Murcia, 20 diciembre 2016, Santo Domingo de Silos, martes.

            La persona, Gervasio, es complicada. Difícil conocer siempre a qué obedecen sus acciones y sentimientos. Ahora está de un humor y luego de otro; ahora obra de tal guisa y después de otra distinta, sin saber, ni ella misma, los motivos.  
            Factores determinantes de su conducta, cambian como un calidoscopio, por circunstancias fortuitas, ajenas a la persona, de forma que es difícil su control. Una noticia puede crear reacciones en cadena; un gesto puede remover el psiquismo de forma impredecible.
            Estamos sujetos, en todo momento, a los efectos de sensaciones corporales y espirituales. Y si una persona, Gervasio, es complicada, ¿qué será la pareja?, ¿qué será la sociedad?
            -Ay, Agustín, no estoy contigo, ¿para qué tenemos la inteligencia sino para que gobierne a la persona? ¿Acaso el coche, hasta hoy por lo menos, marcha sin conductor? Malo sería dejar que nos gobernaran las pasiones que nos asaltaran sin control.

                                                Francisco Tomás Ortuño

lunes, 19 de diciembre de 2016

José Moñino.

Te cuento…
            Murcia, las once, en mi estudio -y no donde está instalado el Belén, que lo ocupa por entero; tal vez con San José, que duerme solo… -pero ¿podría dormir con los pensamientos que llevaba en su cabeza?-; del tiempo ¿qué quieres que te diga?, lo propio de diciembre, Hermelinda: frío y lluvias. Es la Navidad y no “San Solsticio” como he oído decir.
            -Ayer, paseando por el Barrio del Carmen, pasé por Floridablanca. 
            -¿Te refieres al Parque que lleva ese nombre?
            -Sí, Hermelinda, en honor al Conde de Floridablanca, que nació en Murcia en el siglo XVIII, se doctoró en Leyes y se trasladó a Madrid.
            -Háblame de este personaje murciano, Zacarías.
            -Nació en 1728 y le pusieron por nombre José Moñino. Con el tiempo, en Política llegó a ser Secretario de Estado. Tuvo una vida agitada, tumultuosa en extremo, por la época en que vivió –Carlos IV y la Revolución Francesa-.
            -¿Y qué hizo José Moñino por Murcia?
            -Colaboró con Aranda en la expulsión de los Jesuitas. Cuando, en 1773, consigue la disolución definitiva de la Compañía de Jesús, el Rey, en premio a sus servicios, le nombra CONDE DE FLORIDABLANCA.
            -¿Y por eso le hicieron una estatua?
            -Quiso dimitir de sus cargos, dimisión que no le fue aceptada. En 1790 sufrió un atentado del que salió ileso. Cayó en desgracia y fue procesado bajo la doble acusación de abuso de poder y sustracción de fondos públicos. Murió en 1808. ¿Qué más quieres que te diga?
            -Que la sustracción de fondos públicos, por lo visto, no es solo de nuestro tiempo, Zacarías.
Francisco Tomás Ortuño

domingo, 18 de diciembre de 2016

Marcela.

18 diciembre 2016
Te cuento…
Santana, las nueve y lloviendo. El viento azota despiadadamente a los pinos sin merecerse nada. Si pudieran correr, como Sara o los habitantes de Alepo, ya habrían traspasado el Carche. ¿Hay algo más fuerte –iba a decir injusto-  que recibir golpes sin motivo, con los brazos caídos y sin poder correr? Yo pensaba que eso solo era propio de Jesús, Dios en la Tierra, pero veo que también hacen lo propio los pinos que veo tras los cristales de mi ventana. Son ejemplares.   
¿Tú has leído el Quijote? Cervantes, en un pasaje pastoril, dice que Crisóstomo bebía los vientos por Marcela. Y como Crisóstomo, cientos de pastores se subían a los árboles esperando unas palabras de la pastora. Pero ella decía, con razón, que porque la quisieran, ella no estaba obligada a querer.
Yo, cuando topé con el Capítulo XII de la primera parte, que contaba la historia de Marcela, me reí mucho: “Hay, no muy lejos de aquí, un sitio con dos docenas de altas hayas, y no hay ninguna que en su lisa corteza no tenga grabado y escrito el nombre de Marcela. Aquí suspira un pastor, allí se queja otro.
Cual hay que pasa todas las horas de la noche sentado al pie de alguna encina o peñasco, y allí, embebecido y transportado en sus pensamientos, le halla el sol a la mañana; y cual hay que sin dar tregua a  sus suspiros, en mitad del ardor de la siesta, tendido sobre la ardiente arena, envía sus quejas al piadoso cielo“.
¿Y a qué viene el Cuento de Marcela y los pastores?
Encuentro similitud con los desahuciados. Como aquellos, se lanzan al vacío para suicidarse. Y en tal medida que ya se teme salir a la calle por si te cae un desahuciado encima.
¿A dónde vas, Moisés?
A tirarme por la ventana.
Te acompaño.
¿Tú también vas a hacer ventaning?
Seremos los primeros en tirarse a pares.
Unos tenían que ser, que veo que cunde poco el suiciderio.
Vamos antes a dar un paseo, Moisés, y lo pensamos mejor, que es muy fuerte la medida. ¿Por qué no vamos al Ayuntamiento  y pedimos al Alcalde que dé trabajo a los parados poniendo celosías en las ventanas?

Francisco Tomás Ortuño