lunes, 5 de diciembre de 2016

Y sigue lloviendo.

5 diciembre 2016

Te cuento…

Murcia, lunes, las nueve, en el comedor.
-Y sigue lloviendo, Josafat. ¿Es que tendremos un segundo Diluvio?
-No seas agorero, Marciano. Hubo un Diluvio Universal el año 9545 antes de Jesucristo, cuando Dios le dijo a Noé que construyera un Arca y entrara con su familia. Llovió cuarenta días y cuarenta noches sin parar. Pero luego prometió no mandar más diluvios.
-Me tranquilizas, Josafat, porque ya nos acercamos a un mes y no para de caer agua de las nubes. Debió de ser muy grande el Arca, porque, según la Biblia, había también dentro una pareja de animales de cada especie.
-Se han encontrado restos de la misma en el monte Ararat, de Turquía, donde dicen que se posó cuando bajaron las aguas.
-La lluvia, a veces, es un comodín entre personas que no saben de qué hablar, en el ascensor, en la sala de un médico… “¡Vaya tiempo!”. “¡Pero que así ha estado toda la noche!”. “¡Por Málaga y Huelva no se acuerdan de otra cosa igual!”. “Y dicen los del tiempo…!”. Y ya la tienes cumpliendo su papel.
-Las nubes, Josafat, pueden ser, por su forma y circunstancias: cirros, cúmulos, estratos, nimbos y combinaciones como cirrocúmulos, estratonimbos, etc.  
-Y lluvias hay de muchas clases también:
Hay lluvias inoportunas y lluvias convenientes. Si esperas con ilusión un partido de fútbol y esa tarde llueve torrencialmente, seguro que te hace poca gracia. Pero si deseas quedarte en casa y amanece lloviendo, el caso es distinto.
            Hay lluvias moderadas y lluvias terroríficas. Cuando vives en ciudad por donde pasa un río, como es el caso de Murcia, se distinguen fácilmente. Puede llover hasta que el agua corra por las calles; hasta que se rompan los parabrisas de los coches; hasta que las bocas del alcantarillado no puedan tragar más agua… Pero de eso a que el río se salga de madre y se inunde la ciudad, hay un abismo.
Hay lluvias venturosas y lluvias desgraciadas. En el campo se las distingue bien. Si llegan acompañadas de granizo, como un ejército en guerra, son terribles. ¿Tú conoces de los sustos de agricultores cuando ven llegar nubes oscuras a punto de coger la fruta? En cambio, si en su tiempo llueve mansamente, abundantemente, la lluvia es una bendición.
Hay lluvias silenciosas y lluvias aparatosas o escandalosas. Las primeras no llevan ruido; las segundas, como una “mascletá” valenciana en fallas, van acompañadas de truenos y relámpagos: el ánimo se encoge como si el mundo se viniera abajo hecho añicos.
-¿Quién no quiere la lluvia, Marciano? La lluvia es un don del Cielo. De ella se nutren los ríos, se llenan los pantanos, se riega el campo, se limpia la atmósfera… Pero que sean lluvias buenas, que para sustos ya tenemos bastante con los que nos damos nosotros.
-Lluvias sí, pero a su debido tiempo, que hay veces que no llegan en tres años y luego ¡hala! toda de una vez. Ni lo uno ni lo otro, que unas veces se pasan y otras no llegan; y si no que hablen los de Etiopía o Sudán, que no la ven ni en pintura. Lluvias sí, pero bien caídas, que si Santa Bárbara no tiene formalidad, ¿dónde vamos a buscarla?

Francisco Tomás Ortuño

domingo, 4 de diciembre de 2016

San Juan de la Cruz.

4 diciembre 2016
  
Te cuento…
Murcia, las nueve y media, domingo y lloviendo.
Ayer anduve con Poesías de San Juan de la Cruz. Cervantes se inspiró en el traslado de sus restos mortales de Úbeda a Segovia, para escribir el Capítulo del fraile muerto, XIX de la primera parte, en su Quijote.
Me explico: San Juan de la Cruz –Juan de Yepes- murió en Úbeda (Jaén) y fue enterrado allí. Pero luego, de noche y con sigilo, para que el pueblo no se amotinara, lo trasladaron a Segovia.
Ya fuera de la ciudad, alguien gritó: “¡Que se llevan el difunto!, ¡que se lo llevan!”. El hecho se difundió, pero ya tarde, cuando no era posible volverlo a su lugar de origen.
Cervantes , que por esas fechas -1593- escribía su inmortal obra, introdujo en uno de sus Capítulos, el episodio del traslado, bien como protesta, bien como otro lance más de don Quijote en su vida de caballero andante.
-Si ayer hubiera vivido, seguro que don Miguel lo trae a Murcia, por la calle Federico Balart, a deshacer entuertos. Sin lluvia, se inundó la calle medio metro, como si fuera un río, por rotura de cañerías. Seguro que don Quijote hubiera visto naves de guerra en los botes que la corriente llevaba.
Por cierto que por diversos pleitos, solo se consiguió que Segovia devolviera una mano y un hueso del pie de San Juan; el resto sigue allí por más que algunos Papas ordenaran lo contrario. Clemente VII expide el 15 de septiembre de 1596 su Breve Apostólico “Expositum nobis fuit”, en el que se reconocen los derechos de Úbeda y manda se restituyan los restos del carmelita al lugar en que les fue concedida su sepultura.
Acabo con un Pensamiento del Santo de Fontiveros (Ávila): “El secreto de la vida consiste simplemente en aceptarla como es”.
Toda la Poesía de San Juan de la Cruz, el gran místico español, es un ansia de encontrarse con su Amado:

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste
Habiéndome herido;
Salí tras ti, clamando, y eras ido.

Francisco Tomás Ortuño

sábado, 3 de diciembre de 2016

Conde Lucanor.

2 diciembre 2016

Te cuento…
Murcia, las once y media, en el estudio que da a la calle Federico Balart. Quizás por última vez en una larga temporada.
-Y eso?
-He oído que esta tarde hace mamá el belén aquí. Y si hace el belén, antes es Dios que los santos. Hasta mediados de enero del dos mil diecisiete, estará ocupado mi estudio.
-¿Cómo amanece el día?
-Tú qué prefieres, Claudio, frío o calor?
-Calor cuando hace frío y frío cuando hace calor.
-¿Has observado que queremos lo contrario de lo que nos dan? El caso es no estar conforme con nada.
-De eso saben mucho los políticos. La gente pide toros, le dan toros y entonces quieren otra cosa; pide fiestas, les proporcionan fiestas y después no las quieren.
-¿Qué hacer entonces?
-No darles nada y que cada cual se busque lo que quiera.
-O dar lo que les guste y no mirar los gustos ajenos.
-El que manda, Claudio, debe hacer lo que crea conveniente.
-¿Tú crees, Sinesio?
-Pues claro, hombre de Dios, ¿no sabes el cuento del Conde Lucanor? Iban con un burro un padre con su hijo. Si montaba el padre solo, tenían que decir; si montaba el hijo, daban que hablar; si montaban los dos, mal, si ninguno, peor. O sea, que hicieran lo que hicieran, nunca era bien visto por todos. Con lo demás, pasa lo mismo.
-¿Entonces?
-Que la gente es disconforme por naturaleza. Cuando rechazan lo que les ofreces te están rechazando a ti. En el fondo, nos rebelamos contra los que mandan o quieren imponer sus ideas. Mira, los que gobiernan, por mucho bien que hagan, por mucho bien que proporcionen, nunca serán queridos. Tropiezan con el egoísmo de los demás. “¿Tú a mí?”, exclama su subconsciente.
-Yo creía…
-Tú puedes creer lo que quieras o cantar misa; la gente no admite que otro le diga lo que tiene que hacer o pensar. Y sabiendo eso como principio y que sin gobierno no se puede estar, resulta evidente que los gobernantes de turno deben obrar como crean que es mejor, sin pensar en lo que digan los demás.
-Ya entiendo, Claudio: que el gobernante haga lo que haga, nunca hace a gusto de todos.
-No lo dudes, compañero.
-Entonces son inteligentes, porque eso es lo que hacen: no les importa un rábano lo que digan o lo que piensen los demás.
-¿Qué harías tú en su caso?
-Trazaría un programa que considerara bueno y obraría en consecuencia sin buscar el aplauso de unos ni la censura de los otros. “Hacer el bien sin mirar a quien” sería mi lema.
-Acabemos, Claudio, que eso es lo que todos se proponen cuando empiezan su gobierno.

Francisco Tomás Ortuño  
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viernes, 2 de diciembre de 2016

Empreñarse.

1 diciembre 2016

Te cuento…
Murcia, las doce y media, junto al piano. Llovizna: ni llueve ni deja salir a la calle; no llueve “a cántaros”, o “a más y mejor” sino que llovizna. Volvemos la esquina del mes de noviembre lloviznando, del verbo lloviznar, verbo, como sabes, unipersonal, que solo se usa en infinitivo –lloviznar- y en la tercera persona del singular de todos los tiempos –llovizna, lloviznaba, lloviznó, etc.-, como nevar y cuantos signifiquen fenómenos de la Naturaleza.
Constan estos verbos, como los demás, de radical y desinencia. La radical de un verbo está constituida por las letras que preceden a la terminación ar, er o ir del infinitivo. Así, pues, para saber la radical de un verbo –lloviznando, por ejemplo- se pone en infinitivo y se quita la terminación o desinencia ar. “Llovizn” será la radical.
La Real Academia Española emplea el género masculino a radical –el radical-, pero la Gramática oficial, en su párrafo 86, aplica el femenino –la radical-.
A los verbos unipersonales también cabe considerar como impersonales, ya que su acción no cabe atribuir a ningún sujeto determinado. Algunos autores llaman a estos verbos terciopersonales.

-¿Quieres salir de los verbos unipersonales, Filiberto, y decir con qué Santo empezamos el mes?
-Entre otros, como San Eloy, con San Cutberto, del siglo XVI. Primero era protestante y luego se convirtió al catolicismo y fue ordenado sacerdote. En un viaje a Inglaterra fue arrestado, juzgado, invitado a abjurar, y finalmente descuartizado vivo.

Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre”. Y luego: “El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a aquel hombre que edificó su casa sobre arena: Cayó la lluvia, soplaron los vientos y la casa se hundió totalmente”.

-¿Qué tal unas “Curiosidades” del idioma, Simplicio?:
Cuando un hijo se parece al padre, se dice de él que salió escupido a su padre. O que es escupido a la madre que lo parió. Yo pienso que se  borró la letra “l” de esculpir en algún momento y lugar; que sería en un principio “esculpido” a su padre o a su madre. Pero se sigue usando “escupir” por “esculpir” siendo tan distintos términos y encerrando conceptos tan dispares.

Cuando dos se casan y hay luego discusiones en la pareja, se suele decir: “Acabóse el pan de la boda”.
Derretirse como portugués”, se dice del que se enamora fácilmente, porque esta opinión se tiene de los portugueses, que son muy enamorados.
Empreñarse” se dice de uno que acepta la primera información que oye, buena o mala: “Se empreña de lo que dice Fulano”. “Se empreña del aire”: se dice de los que creen fácilmente cosas que oyen.

Francisco Tomás Ortuño

jueves, 1 de diciembre de 2016

San Andrés.

30 noviembre 2016

Te cuento…

Murcia, las doce, San Andrés. “Por San Andrés, mata tu res”.
-“Por San Andrés, toma el puerco por los pies; y si lo puedes dejar, lo aguantas a Navidad”. Tomar el puerco por los pies es matarlo; y si está poco cebado, se deja hasta Navidad para que se haga más grande y voluminoso,

-Con el tiempo cambian usos y costumbres. Ahora no se matan los marranos o cerdos en las casas como antes. En el corral había una marranera para el marrano, que iba engordando con amasado y peladuras de patatas,

Cuando estaba de matar, venía el matarife, y con ayuda del hombre de la casa, parientes o vecinos, lo mataban en una mesa grande de madera. Los niños presenciaban la masacre desde una ventana, oyendo los chillidos lacerantes del animal.   Ahora se matan de otra forma menos cruel. Pero me figuro que si lo que cuenta es el final: convertirlo en chorizos, longanizas y jamones, vendrá a ser lo mismo o muy parecido.

¿Te conté que en una casa estaban cerca la marranera y la cuadra? El asno todos los días, bien temprano, pasaba cerca del cochino para ir a trabajar. Y lo miraba con envidia: “¡Qué suerte! ¡Todo es comer y dormir!”, pensaba. Pero el día del holocausto vio que lo cogían por las patas, lo echaban a una mesa y le clavaban un cuchillo en la garganta. “Prefiero trabajar, se dijo, a ser marrano para acabar así”. Y yo pienso que fue una lección para los jóvenes de todo tiempo: “Vale la pena trabajar duro que dormirse en los laureles y acabar  en la miseria”.
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“Por San Andrés, todo el tiempo noche es”, dice otro refrán. Quiere decir que amanece muy tarde y anochece muy pronto. Y para terminar, sin mucha relación con los refranes de San Andrés, te cuento un adagio que reza así: “¡Andrés, Padre Baena!”. Y es que había un penitente llamado Andrés, que no encontraba quien lo absolviera de sus pecados con la facilidad que el Padre Baena. Le daba igual pecar que no pecar; le daba lo mismo que sus pecados fueran graves o leves: el Padre Baena se los perdonaba sin escrúpulos, como si fuera el Papa.

Francisco Tomás Ortuño

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Quijote.

29 noviembre 2016

Te cuento…
            Murcia, las doce, en la mesa circular, junto al piano. Por martes, me levanté muy temprano y fui a la piscina de Inacua. En el camino recordé aquellos versos que escribí un día:

Cuando voy a la piscina,
La luna me va siguiendo
Camina que te camina.

Se cree que me va engañando,
Me dice que va creciendo
Y yo sé que va menguando.

La luna me está mintiendo,
Me dice que está menguando
Y yo sé que está creciendo.

Le llevé un libro –Nuevo Quijote- a Bladimiro. Se lo había prometido. Hasta iba dedicado: “A mi amigo Bladimiro”. Me dijo que él tenía otro Quijote con ilustraciones de Mingote, y que necesitaba de un atril para apoyarlo en la mesa. Bladimiro es manchego, y por la Mancha se aprecia mucho el Quijote.
            “En un lugar de la Mancha…”. Según Clemencín, Cervantes no nombró este lugar, pero no se duda que es Argamasilla de Alba. Y explica los motivos: Creencia unánime del país; testimonio de Alonso Fernández de Avellaneda, autor del Quijote apócrifo…
            Sin embargo, Vicente Gaos, catedrático y poeta, dice: “Durante mucho tiempo se creyó que este lugar era alguno determinado, como Argamasilla de Alba, y que Cervantes no quiso acordarse de su nombre por haber estado preso en él; pero no es cierto…
            Don Diego Clemencín, destinado en un principio a los estudios teológicos y a la Filosofía de la Historia, fue un gran comentador del Ingenioso Hidalgo, quizás el más eximio. Nació en Murcia en1755. A los nueve años ingresó en el Seminario de San Fulgencio, vivero de notables teólogos y humanistas. Pero luego, en 1788, cambió el rumbo de su vida: conoció a doña Dámasa Soriano de Velasco, en Madrid, y contrajo matrimonio con ella.
¿Pensaría en él el asturiano don Ramón de Campoamor y Campomanes cuando dijo en una de sus Doloras:

Como te amaba tanto,
El curso se torció de mi destino,
Pues iba para santo,
Y, después que te vi, perdí el camino.

Cervantes dice en el Prólogo del Quijote:
Desocupado lector: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso que pudiera imaginarse. Pero no he podido contravenir el orden de la Naturaleza, donde cada cosa engendra su semejante. Y así, ¿qué podía dar el mal cultivado ingenio mío –modestia irónica de Cervantes por cuantos le tildaban de “ingenio lego” o sin estudios universitarios-, sino la historia de un hijo seco y antojadizo, con hechos nunca imaginados de otro alguno, como quien se engendró en una cárcel?
La duda del lugar donde naciera don Quijote, se mantiene.

Francisco Tomás Ortuño

martes, 29 de noviembre de 2016

Black Friday.

28 noviembre 2016

Te cuento…

Santana, las once, en el comedor oyendo villancicos. Mi hija, fuera, coge romero para rematar el belén. Mamá no se cansa de mover las figuras, tanto el Nacimiento como el Castillo de Herodes o los Reyes Magos guiados por una estrella. Sara dormita en el sofá como si nada fuera con ella. “¿Qué estarán haciendo con tanto afán?”, pensará. “¡A ver si apagan la música, que no me deja dormir”. El Sol juega a asomarse y esconderse por entre las nubes. El viento se fue no sé a dónde.
-Panorama propio de la Navidad, aunque falte casi un mes para que llegue.
-¿Te has fijado, Emeterio, que este año se adelanta la Navidad en los comercios? No aguardan a la Purísima para poner luces y villancicos.
-Es que han traído de América un Black Friday para adelantar las fiestas.
-¿Qué es eso de Black Friday, Agustín?
-Significa “Viernes Negro” y son Rebajas de productos antes de la temporada. Vender es su objetivo y se inventan cómo conseguirlo mejor. La gente se lo cree y corre a comprar lo que no necesita, porque le dicen que están rebajados de precio. Mi amigo Lorenzo iba todos los días a ver unos zapatos que necesitaba. “En las Rebajas de Enero me los compraré”, decía. Veía que su precio era de cuarenta euros y decía: “Con las Rebajas, a mitad de precio”. Y luego vio que en “sus  zapatos” rezaba: “Black Friday, rebajados: cuarenta euros”.
-“A mí no me engañan”, me dijo indignado; “es un tongo: son los mismos zapatos que había antes de las Rebajas”.
Podía ser, pero la gente adquiría los productos contentos de haber hecho la compra del siglo. “Mira lo que he comprado, esposo mío: tres pares de pantalones para ti, tres vestidos para mí, cinco bañadores para este verano,..
-¿Y cómo has gastado tanto en cosas que ya tenemos, querida?
-Es que estaban a unos precios…
-           Estas rebajas no irán con la comida, Agustín.
-Lo mismo, Emeterio: ya venden carnes y mariscos a bajo precio para la Navidad.
-¿Y cómo mantenerlos tanto tiempo sin consumir?
-Eso no es problema, Gervasio. En el frigorífico se mantiene un par de días lo que quieras, y en un congelador un par de meses.
-¡Cómo ha cambiado la vida, Evaristo. Nuestras abuelas no conocían estas cosas. Si podían mataban un pavo para comer en el día; y si no podían se quedaban sin comer pavo. A lo más que llegaban era a guardar un día la carne en “la fresquera”. A este paso, nuestros nietos se comerán el pavo navideño en pastillas de farmacia.
-Pero lo harán con la misma ilusión que nosotros ahora y que nuestros antepasados antes, Evaristo. En las costumbres somos de una época y lo que se lleve en la misma es lo nuestro, y no queremos otra cosa aunque sea mejor.

Francisco Tomás Ortuño.