lunes, 26 de septiembre de 2016

Las ranas de Santana.

25 septbre 2016

Te cuento…
            Santana, la una y media, en la jaula antimoscas. Tengo enfrente la piscina, y en una ventanita de la “depu”, descansan dos ranas que la ocupan. Te hablé de ellas antes: han pasado con nosotros el verano. Las echábamos y volvían. No quieren razones: para ellas es su casa. De dónde llegaron no lo sabemos; quizás ni ellas. Un día las encontramos y, por insistencia, las hicimos de la familia.
            Y no del todo es verdad lo que digo, que ellas se resisten: cuando nos acercamos, saltan al agua; no sé si por miedo a que les hagamos daño, o porque desprecian nuestra compañía. Pero ahí están. “¿Siguen las ranas en la piscina?”, nos preguntamos cuando volvemos de Murcia. Son ya mascotas nuestras.
            Hay también en la piscina un caracol y una tortuga, pero son de piedra. Siempre inmóviles, ocupan sendas esquinas del estanque. Las ranas ya se habrán dado cuenta. “Caracol, tortuga, ¿damos juntos un paseo?”. Pero habrán desistido de hablar con ellos. “Os dejamos, que vosotros no podéis moveros”. Lina se acerca aquí con un vaso en la mano. Me trae una limonada. “Gracias, hija, por el obsequio” le digo.
           
            Hemos bajado al pueblo a oír la Misa dominical en la iglesia de Santiago. Don Roberto es el párroco y con la Eucaristía ha celebrado un  Bautizo. Ha comunicado a la parroquia que el próximo domingo se dirá ya Misa en San Agustín, como antes. ¿Volverá a ser el oficiante mi amigo Pedro Antonio? El barrio ha crecido y pide tener su Iglesia como otros barrios que se hacen grandes. Como San Juan, por ejemplo.
            ¿Y por qué no la Iglesia de Santa María? Lo hemos comentado en el coche cuando pasábamos cerca. Santa María fue la primera Iglesia de Jumilla, y de ella se conservan todavía la torre y vestigios de su estructura. Luego se abandonó cuando construyeron la enorme, basilical Iglesia de Santiago. Yo pediría rescatarla del olvido y volver a ella con obras para recuerdo de los jumillanos.

                                               Francisco Tomás Ortuño 

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